lunes, 24 de febrero de 2014

Massimo Viviani y los ancianos del BarLume - Marco Malvaldi

El BarLume está situado en Pineta, una localidad ficticia situada en el litoral de la Toscana, a 10 km. de Pisa. En él, se reúne un grupo de ancianos a diario para practicar el deporte nacional, ocuparse de los asuntos ajenos.

Massimo Viviani, 36 años, divorciado, es el dueño del bar y camarero. Pelo rizado y barba, nariz aguileña, aspecto oriental. Nació en Pisa y se licenció en Matemáticas. Mientras estudiaba el doctorado le tocó una quiniela. Decidió ser un excelente camarero en vez de un matemático frustrado y montó el bar hace cuatro años.

No hay demasiada gente que le caiga simpática. Se enfada cuando los clientes piden algo que no considera adecuado, como un cappuccino a la hora de comer o un café largo a cualquier hora del día. Habla solo. Mientras está leyendo un libro tiende a utilizar el mismo lenguaje que el autor. Le gusta escuchar música de los 80 en su iPod.

Tiziana es la camarera, le ayuda en la barra, es pelirroja, alta y de buen ver.

El grupo de ancianos está formado por:
  • Ampelio Viviani, 82 años, casado. Ferroviario jubilado, sindicalista y exciclista aficionado, exganador de concursos de palabrotas. Abuelo de Massimo.
  • Gino Rimediotti, 75 años, jubilado de correos. Tranquilo y nostálgico de la época fascista. Buen jugador de billar.
  • Aldo Griffa, 72 años, viudo, el único que trabaja, dueño del restaurante Boccaccio conocido por su bodega ilimitada y su chef excepcional. Aficionado a la música barroca y la literatura clásica.
  • Pilade del Facca, 74 años, exfuncionario. Más ancho que largo, su sobrepeso fue causado por los cuatro desayunos diarios que ingirió durante su vida laboral.

En "La brisca de cinco" un hombre encuentra el cadáver de una mujer en un contenedor. No tiene móvil y avisa a la policía desde el bar de Massimo, pero está tan borracho que no le creen. Massimo le acompaña para verificar los hechos y a partir de ese momento él y los ancianos se ven envueltos en la investigación que el comisario Vinicio Fusco, mens enana in corpore enano, susceptible, arrogante, presuntuoso y falso, es incapaz de resolver. El bar es un sitio inmejorable para recabar información.

En "El juego de las tres cartas" tiene lugar un congreso científico en el pueblo. Massimo y Aldo se encargan del catering. Un profesor es asesinado y Massimo colabora con la policía como traductor.

Comentario personal

El autor basa cada novela en un juego de cartas e inventa asesinatos e investigaciones que sigan la estrategia del juego. Massimo investiga reflexionando y dialogando con los abuelos.

Sus novelas son amenas y amables, están bien escritas. No destacan tanto por su trama, que es flojilla, como por sus simpáticos personajes, cada uno con su personalidad muy marcada, los diálogos entretenidos y brillantes. También es divertido ver cómo el autor juega con tópicos y prejuicios, sobre Italia y desde Italia.

En el apartado gastronómico el BarLume destaca. Por las mañanas ofrece croissants recién horneados, tira los que no se han consumido en media hora. Durante el día ofrece bocadillos sabrosos: de jamón de ciervo con espinacas y aceite de nuez o de cecina. Por las tardes pinchos: tostas de atún y tabule. Todo ello acompañado de 6 tipos diferentes de café, 40 clases de cerveza, té frío o granizados elaborados con frutas frescas, el de limón está hecho con limones de Erice.


Libros del BarLume
  1. La brisca de cinco (La briscola in cinque, 2007)
  2. El juego de las tres cartas (Il gioco delle tre carte, 2008)
  3. El rey de los juegos (Il re dei giochi, 2010)
  4. La carta più alta, 2012
  5. Il telefono senza fili, 2014
  6. La battaglia navale, 2016

Cuentos
  • L'esperienza fa la differenza, 2011 - en la antologia "Un Natale in giallo", 2011 - con Gian Mauro Costa, Alicia Giménez-Bartlett, Carlo Flamigni, Ben Pastor, Santo Piazzese, Francesco Recami
  • Il capodanno del Cinghiale, 2012 - en la antología "Capodanno in giallo", 2012 - con Esmahan Aykol, Andrea Camilleri, Gian Mauro Costa, Antonio Manzini, Francesco Recami
  • Azione e reazione, 2013 - en la antología "Ferragosto in giallo", 2013 - con Andrea Camilleri, Alicia Giménez Bartlett, Gian Mauro Costa, Antonio Manzini
  • La tombola dei troiai, 2013 - en la antología "Regalo di Natale", 2013 - con Maurizio de Giovanni, Alicia Giménez-Bartlett, Bill James, Antonio Manzini, Francesco Recami
  • Costumi di tutto il mondo, 2014 - en la antología "Carnavale in giallo", 2014 - con Gian Mauro Costa, Alicia Giménez-Bartlett, Antonio Manzini, Francesco Recami
  • Aria di montagna, 2014 - en la antología "Vacanze in giallo"
  • Non si butta via nulla, 2015 - en la antología " La crisi in giallo"
  • Fase di transizione, 2015 - en la antología "Turisti in giallo"

El autor

Marco Malvaldi nació en Pisa, Italia, en 1974. Licenciado en Química por la Universidad de Pisa. Estudió en el conservatorio y durante un breve periodo de tiempo fue cantante lírico. Desde 2007 compagina su trabajo como químico con la escritura.

Otros libros
 
Novelas
Cuentos
  • Sol levante e pioggia battente, 2011
  • Cose che non puoi capire - en la antología "Igea e psiche. Racconti di vita sospesa", 2012
Ensayo
  • Scacco alla torre, 2011 - Guía de la ciudad de Pisa
  • La pillola del giorno prima. Vaccini, epidemie, catastrofi, paure e verità saggio, 2011 - con  Roberto Vacca

15 comentarios:

Alice Silver dijo...

Algunos comentarios del Cajón:

José María dijo...
Os comento recientes lecturas:

La brisca de cinco de Marco Malvaldi. Una novelita encantadora, con toda la retranca y el tempo del gran Camilleri. Y unos personajes estupendos.

22 de marzo de 2012, 18:58

José María dijo...
Acabo de leer El rey de los juegos, de Marco Malvaldi. Me ha parecido divertida, irónica y entrañable. El protagonista y sus viejitos son todo un descubrimiento, pues proponen otra nueva fórmula de sabueso investigador...
La primera de la serie me gustó, la segunda un poco menos, pero ésta me ha parecido divertida y apasionante.
El único problema que tiene es que ha sido publicada por el Círculo de lectores, y creo que no hay ninguna edición al público general.

17 de enero de 2014, 14:11

demanio dijo...

Algunos autores de género se quejan de la utilización de detectives privados en lugar de policías porque los primeros en las ficciones hacen quedar mal a los segundos al resolver los crímenes y quedar los polis como menos listos. Pero es que ya que el crimen lo resuelva unos jubilados y un camarero... y que el policía no crea a las víctimas y sea incapaz de resolver el enigma... No sé, no me acaba de convencer, parece simpático y tal, pero yo soy más clásico, admito detective, policía, periodista y poco más para investigar porque es algo que hacen estos profesionales en la realidad, pero la tendencia de hacer a cocineros, jubilados, y gente normal convertirlos en investigadores que resuelven los misterios no me llega a convencer. la gente normal se puede ver envuelta en un suceso criminal y peligroso, pero llega un momento en que el asunto pasa a manos del juez y la policía. Un muerto en un restaurante... pues ponemos al jefe de cocina a investigar y va a resolver el misterio mejor que la policía, poco creíble, unos jubilaos y un camarero... uf, lo mismo.

Natalia D. dijo...

De este autor sólo he leído “El rey de los juegos” y la verdad es que la disfruté por las mismas razones que comenta Alice: los personajes encantadores; las simpáticamente conflictivas relaciones entre el dueño del bar y los abueletes… Es verdad que la trama policiaca es una mera excusa cuya misión principal parecer ser la de mostrar a unos personajes llenos de vida; por eso mismo el libro, uno de esos que deja buen sabor de boca, me ha resultado muy agradable de leer.
Y haciendo referencia al comentario de Demanio, al contrario que él, no puedo imaginarme al género detectivesco sin alguno de los maravillosos “intrusos” que le han ido dando forma y cuerpo desde sus orígenes. ¿No quedaría patéticamente mutilado el género sin aficionados como el precursor Auguste Dupin, o el padre Brown, o una cotilla profesional como Miss Marple, o una profesora metomentodo como Miss Hildergarde Withers, o un rabino concienzudo como el hijo literario de Kemelman... o tantísimos otros aficionados (la lista sería extensísima).

Birdy Edwards dijo...

En la última revista de Circulo de lectores anunciaban un volumen recopilatorio con los tres primeros libros del bar Lume, incluyendo "El rey del juego".....

Alice Silver dijo...

No se Demanio, yo pido verosimilitud a las novelas que van de serias, pero creo que no es el caso y por eso no me tomo a mal que un camarero y cuatro viejetes se inmiscuyan en las investigaciones de un policía que es poco más que un estereotipo. Por lo mismo nunca le exigido ese tipo de veracidad a Flanagan... Lo más difícil, como hemos comentado otras veces, es justificar cómo se concentran tantos crímenes alrededor cuando el protagonista no es un profesional. No se quien contaba el otro día que a Jessica Fletcher ya no la invitaban a ninguna casa porque siempre que llegaba sucedía un asesinato.

Natalia D, me ha encantado tu defensa de los grandes detectives amateurs del género y los ejemplos que has seleccionado para ilustrarlos. Aunque no he leído la novela que mencionas veo que es similar a las anteriores.

Gracias por la información Birdy, lo que más me sorprende de ella es que siga existiendo algo como el Círculo de Lectores y que no hayan publicado la trilogía en su división digital, ArrobaBooks, donde podrían llegar a mucho más público, quizás no tengan los derechos en digital.

Li Xiaotao dijo...

La brisca de cinco es un libro ameno, fresco y simpático que yo aconsejaría leer sobre todo cuando la lectura anterior es:
- Algún escritor Japonés (muy recomendables casi todos, pero que te dejan con una sensación rara en el cuerpo) o
- Un escritor nórdico que entre incesto e incesto o maltrato infantil te lees unas 500 páginas desvelándote casi siempre y además del mal talante con que la terminas estas con ojeras…
No tiene mucha profundidad la trama policial pero entretiene y te saca una sonrisa…Los jubilados cotillas tienen su gracia por qué negarlo :-P.

Alice Silver dijo...

A los japoneses no soy muy aficionada Li, pero con los nórdicos estoy completamente de acuerdo, no sé por qué últimamente he vuelto a leer a unos cuantos de segunda fila y les vuelvo a poner en cuarentena. ¡Qué obsesión por la truculencia!¡Qué falta de gracia y sentido del humor!

Javi (ex-anónimo) dijo...

Voy a retomar el comentario de Li y con el permiso de Alice voy a bautizar este genero como "novela regenerativa" (también podría valer "novela spa" o "novela lifting"). Es decir, novela indicada para la desintoxicación y regeneración de las neuronas perdidas tras experiencias lectoras traumáticas generadas por:
- Japoneses extravagantes (copyright de Li)
- Nórdicos sórdidos (copyright de Li)
- Franceses sanguinarios (Minier, Thilliez)
- Irlandeses con gusto por lo truculento (Connolly)
- Americanos obsesionados por los asesinos en serie creativos y ultrainteligentes (casi todos)
- Truños sin fronteras

En este género incluiría a Camillieri, McCall Smith con su Mma Ramotswe, la cazarecompensas de Janet Evanovich,...

Y dicho esto certifico el comentario de Li sobre "La brisca del Cinco" y añado que el segundo libro, "El juego de las tres cartas", tiene un comienzo brillantísimo (en el bar de Máximo sólo hay cobertura Wifi en la mesa que monopolizan los abueletes) pero se va desinflando poco a poco. Porque no nos engañemos, como trama policial la cosa no da para mucho.

Besos y saludos

Alice Silver dijo...

Jajaja Javi, muy bueno, añadiría a las lecturas traumáticas, basándome en mis últimas experiencias y próximas entradas:

- Escritores serios españoles que un día deciden probar a escribir novelas policíacas, se ponen un sombrero Fedora y ya está.

- Argentinos dispuestos a explicarte por enésima vez por qué no hay quien levante su país.

Y es verdad, lo de la cobertura wifi es un puntazo.

Boga Vante dijo...

Ante el mobiliario del apartamento, tu comentario personal, Silver, y alguno más que suman a mi favor como Javi y José María, salgo para Pineta donde pasaré unos días en los altillos del BarLume, acompañando a estos ancianos tan singulares en sus casos 1 y 2.

Espero que mi afición al café no me cueste un disgusto.

Al regreso volveré.

Alice Silver dijo...

Mientras no pidas un café con leche con aceitunas no creo que se enfade mucho Boga. Ya nos contarás.

Boga Vante dijo...

He regresado de Pineta antes de lo que pensaba, porque La brisca del cinco me ha dejado como después de leer un tebeo de El Guerrero del Antifaz. Un divertimento supongo para su autor. Ni el nieto ni los abuelos me han enganchado. Quizás en la siguiente, más adelante.

Eso sí, reconozco sus efectos terapéuticos sobre mi maltratada vesícula, después de seguir la primera aventura de la Inspectora Negro.

Alice Silver dijo...

Pues lamento que no te haya enganchado Boga, para mi supuso un soplo de aire fresco.

Y más me extraña si dices haberla leído después de la primera de la Negro... mi más sentido pésame a tu vesícula y tus meninges.

Boga Vante dijo...

Gracias a haberla leído después de la Negro, ha representado un efecto terapéutico, no solo mental sino vesicular, por los obligados tés y zumos exquisitos impuestos por Massimo Tiranus. El café ni olerlo.

Alice Silver dijo...

Jajaja Massimus Tiranus mejor :). Podemos añadir a la Negro al género de lecturas traumáticas supongo.