martes, 5 de mayo de 2015

Eladio Monroy - Alexis Ravelo

Eladio Monroy trabajó 20 años en la marina mercante como jefe de máquinas, ahora está retirado y vive en Las Palmas.

Recibe una pensión que completa trabajando como guardaespaldas, cobrador de deudas, conductor o portero de discoteca.

Alto, corpulento, con la cabeza rasurada, ojos castaños y cansados. Tiene un chirlo (cicatriz) en la mejilla derecha y la letra K tatuada en el lado izquierdo.

Divorciado, tiene una hija de 18 años a la que apenas conoce, sale con Gloria, una vecina.

Discreto, tranquilo, con los nervios templados si tiene que enfrentarse a algún problema. Sabe que lo absurdo es condición esencial de la existencia.

Le gusta desayunar con sus amigos en el bar Casablanca, en la calle León y Castillo. Lee libros descatalogados que encuentra en librerías cochambrosas de segunda mano, a Cortázar o a Chesterton. Escucha a Tom Waitts. Fuma. Conduce un Fiat 124.

En "Tres funerales para Eladio Monroy" el protagonista acompaña a un empresario de la península a hacer unos recados. Su exmujer le pide que se haga cargo del pago de un chantaje.

Comentario personal

"Tres funerales para Eladio Monroy" es una novela entretenida y amena, en la que al final la trama resulta desproporcionada y previsible. Me gusta el protagonista, que balancea entre dos extremos: Violento y tierno, soez y culto, superviviente y perdedor. Es agradable pasear por Las Palmas acompañados por el protagonista aunque la ciudad no se llega a convertir en un auténtico escenario.

Eladio cocina calamares completos o revuelto de puerros y ensalada. Disfruta de un plato de setas a la plancha y croquetas de setán en un restaurante vegetariano. Si le invitan gambas de Huelva y solomillo a la pimienta acompañadas de un Ribera del Duero. Toma el café cortado y bebe cerveza Tropical.


Libros de Eladio Monroy
  1. Tres funerales para Eladio Monroy, 2006
  2. Sólo los muertos, 2008
  3. Los tipos duros no leen poesía, 2011
  4. Morir despacio, 2012




El autor

Alexis Ravelo Betancor nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1971. Trabajó como camarero en su adolescencia y juventud. Fue alumno en talleres de narrativa impartidos por Mario Merlino, Augusto Monterroso y Alfredo Bryce Echenique.

Es cofundador de la revista literaria La Plazuela de las letras y creador del espacio de divulgación cultural Matasombras, junto con Antonio Becerra Bolaños, en Las Palmas de Gran Canaria.

Ha escrito espectáculos teatrales y guiones para programas infantiles de televisión.

Coordina el Taller Creativo Domingo Rivero y los talleres narrativos del Centro de Aprendizaje Unibelia.

Desde 2013 escribe una columna de opinión en el periódico digital Canarias ahora.3

Blog del autor: alexisravelo.wordpress.com

Otros libros

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Recopilaciones de relatos

5 comentarios:

Alice Silver dijo...

Algunos comentarios del cajón de sastre:

Jabi Basterra dijo...
Qué tal, Alice.
Sé que andas a tope y que tienes una lista de personajes pendientes kilométrica, pero es que recientemente he leído a un detective que me ha encantado y quería compartirlo contigo y tu comunidad de vecinos.
Se trata de Eladio Monroy, personaje de Alexis Ravelo y que es un antiguo jefe de máquinas metido a detective privado y que se mueve por Las Palmas.
Si tienes oportunidad, hazle un hueco en tus oraciones, que creo que merece la pena.
Un saludico.

Jabi

16 de marzo de 2012, 11:21

Javi (ex-anónimo) dijo...
Buenas.

Acabo de llegar al éxtasis literario. He leído "Tres funerales para Eladio Monroy" libro perpetrado por un tal Alexis Ravelo y que es el primero de una serie cuyo protagonista se llama precisamente Eladio Monroy, duro exmarino dedicado a sus labores (trapicheos que no llegan a ser delictivos).

Aún estoy sobrecogido por el dominio del lenguaje del escritor con hallazgos tales como "estaba más seco que la compresa de una Drag Queen" o ""vio a Gloria con la boca abierta, como si se le hubiesen subido las bragas hasta el cuello".

En otros pasajes, haciendo gala de un penetrante análisis psicológico de los personajes afirma que uno de ellos "arrugó el entrecejo como si hubiera olido un pedo". Este genial giro literario se explota posteriormente en otro momento de la narración en el que el autor, exhibiendo una magistral y envidiable amplitud de léxico, cambia la palabra "pedo" por "cuesco".

Todo ello salpicado por otros descubrimientos de menor calado como "Eladio observó toda esta operación rompiéndose el pecho de risa".

Creo que ha llegado el momento de abandonar la novela negra. No creo que pueda encontrar nunca algo que supere esto.

Besos y saludos.

6 de febrero de 2013, 15:28

Monicata dijo...
¡Menos mal que no me ha pasado solo a mí! Me lo prestó una amiga, a la cual tengo en capilla desde entonces, y ni siquiera lo comenté porque me pareció indigno de dedicarle una palabra. A la quinta página era infumable pero seguí por aquello de que a lo mejor cambiaba...
Sí, cambia para empeorar.
¿Cómo es posible que llegue a publicarse semejante porquería? Porque a menos que sea a cambio de algún favor innombrable, vamos, que no me lo explico.

7 de febrero de 2013, 15:19

Juan Pedro dijo...

Hola!

De Alexis ravelo leí "la última tumba", que no es de Eladio Monroy, y le pasa lo mismo. No entiendo qué necesidad hay de rodear una novela de escenas de sexo salvaje y violento, vocabulario barriobajero, etc. Creo que es una "estrategia" que usan algunos para hacer a los personajes chicos/as duros/as y malotes, y por lo visto funciona (creo que con "la última tumba" se llevó el premio Getafe Negro), pero para mí es excesivo. Si que es una novela negra, en la que hay asesinatos y/o mundo marginal y violento, pero creo que la clave en una novela de este género es saber hablar de ello de una forma, digamos, más "elegante". Porque te pasas a leer "un millón de gotas", que roza la excelencia, y menuda diferencia!

Alice Silver dijo...

Hola Juan Pedro,

Estoy de acuerdo contigo, muchos escritores de novela negra crean personajes malotes, siguen con mayor o menor éxito la tradición americana... Aunque los prefiero a aquellos, más de moda ahora, que crean personajes desgraciados, con ulceras y esposas muertas o enfermas, de la tradición nórdica.

No he leído todavía a Victor del Árbol, espero no tardar en hacerlo.

pipo dijo...

Pues a mi me parece genial. Un escritor de novela negra muy, muy bueno. En fin , para gustos , colores.Quizas hay que ser de aqui, canario, haber vivido en los barrios marginales que rodean a Las Palmas, para entenderlo.No se lo pierdan.No tengan prejuicios.Y si no lo leen, pa' ustedes jasen.El que avisa no es traidor, es avisador.

Alice Silver dijo...

Supongo que algunas palabras sí que hay que ser canario para entenderlas, ej. lo de jasen :) pero barrios marginales los tenemos en todas las ciudades grandes Pipo :) Gracias por tu opinión.