martes, 3 de noviembre de 2015

El juez Di - Robert van Gulik

El juez Di (o Ti en las primeras traducciones) es un magistrado que ejerce la judicatura en la capital imperial de China en el siglo VII.

Anchos hombros. Bigote y barba. Viste una túnica bordada en oro y un gorro alto. Usa un abanico que esconde en las mangas. Por la noche duerme en camisón.

Se desplaza en silla de manos llevada por porteadores.

Tiene tres esposas y varios hijos.

Educado, sagaz, es capaz de ver más allá de las apariencias. Se esfuerza en mantenerse informado de lo que le sucede al pueblo llamo. Castiga los abusos con severidad e imparcialidad, sin tener en cuenta las clases sociales. No tiembla al pedir que los ladrones sean azotados o aquellos que cometen delitos graves, decapitados, para salvaguardar el orden. Practica una justicia estricta, no el importa permitir la muerte de treinta personas que asaltan un granero si con ello consigue poner a la población a salvo del hambre. También sabe ser compasivo y no le importa si pierde prestigio al dejar un caso si resolver si encuentra que el culpable actuó de modo apropiado.

Sus ayudantes son:
  • Chao Tai. Coronel de la Guardia. Elevada estatura, bellos rasgos. Bigote pequeño y negro. Viste cota de malla con dos dragones que indican su rango, lleva un casco picudo y porta una espada al cinto.
  • Tao Gan. Jefe de secretaría. Alto y flaco, ligeramente encorvado. Faz larga, bigote fino y poblada perilla. Usa ropa color castaño con ribetes de oro, gorro alto de gasa negra y zapatos de fieltro. Es silencioso, lacónico y curioso.
  • Ma Yung. Coronel. Alto, fuerte, de enormes músculos. Nació en Fu-ling, una población marinera de la provincia de Kuangsu. Le gustaba el boxeo y la esgrima. Trabajaba para un magistrado injusto al que golpeó, un delito grave que amenazaba su vida. Huyó convirtiéndose en un bandolero, pasó años en la selva. Desde hace 15 años trabaja para Di.

En "El jarrón chino" la enfermedad y la sequía asolan la capital imperial. El emperador y los miembros de la corte han huido y Di ha sido nombrado Gobernador de emergencia. El comerciante Mei, que se ocupaba de la distribución de alimentos, ha muerto en lo que parece un accidente doméstico.

Comentario personal

Los libros del juez Di me resultan aburridos y pesados de leer. Es curioso descubrir la sociedad China el siglo VII y algunas de sus costumbres. Pese a los que supongo magníficos conocimientos del autor sobre la época me ha chirriado algún anacronismo. Me ha resultado más interesante conocer la vida del autor que leer las aventuras del juez Di.

Para comer: un tazón de arroz y pescado seco con verduras. Para beber: té.

Libros del Juez Di
  1. Dee Goong An / Celebrated Cases of Judge Dee, 1949
  2. The Chinese Maze Murders, 1956
  3. Los asesinos de la campana china (The Chinese Bell Murders, 1958)
  4. New Year's Eve in Lan-Fang, 1958 - relato
  5. Tres cuentos chinos / El asesinato del magistrado / Fantasma en Fu-Lau: Las primeras tres causas criminales del juez Ti  (The Chinese Gold Murders, 1959)
  6. Los misterios del lago asesino (The Chinese Lake Murders, 1960)
  7. The Chinese Nail Murders, 1961
  8. El monasterio maldito / El monasterio encantado (The Haunted Monastery, 1961)
  9. El misterio del pabellón rojo / El pabellón rojo (The Red Pavilion, 1961)
  10. El biombo lacado (The Lacquer Screen, 1962)
  11. La perla del emperador (The Emperor's Pearl, 1963)
  12. The Monkey and the Tiger, 1965
  13. El fantasma del templo (The Phantom of the Temple, 1965)
  14. El jarrón chino (The Willow Pattern, 1965)
  15. Asesinato en Cantón (Murder in Canton, 1966)
  16. Judge Dee at Work, 1967
  17. Necklace and Calabash, 1967
  18. Poets and Murder / The Fox-Magic Murders, 1968

Película y serie de televisión
  • Juez Dee, 1969. Serie de TV de 6 episodios. Reino Unido. Directores: Richard Doubleday y Howard Baker  Intérprete: Michael Goodliffe (Juez Di) 
  • El monasterio de la muerte (Judge Dee and the Monastery Murders, 1974). Película para TV. EEUU. Director: Jeremy Kagan. Intérprete: Khigh Dhiegh (Juez Di) 

El autor
 
Robert Hans van Gulik nació en Zutphen, Holanda, en 1910. Hijo de un oficial médico del ejército holandés, en 1915 la familia se traslada a lo que entonces eran las Indias Orientales Holandesas, actualmente Indonesia. Primero en Surabaja y luego a Batavia (Yakarta). Entre 1916 y 1922 acude a la escuela donde aprende chino mandarín y otras lenguas orientales. En 1923 la familia vuelve a Holanda, instalándose en Nimega. En esa época estudia el sanscrito y el euskera. En 1929 ingresa en la Universidad de Leyden en Holanda, donde estudia derecho y lengua y literatura china y japonesa. En 1934 ingresa en la Universidad de Utrech donde se doctora en 1935.

Ese mismo año se incorpora al servicio diplomático. Su primer destino es Tokio. Allí continúa sus estudios en cultura oriental, aprende caligrafía china y se convierte en un coleccionista de manuscritos, instrumentos musicales... En 1941 Japón declara la guerra a los aliados, él es evacuado en 1942. Tras pasar breves periodos en Egipto y Nueva Delhi, en 1943 se traslada a la embajada holandesa de Chungking, China, donde trabaja como secretario de la misión holandesa ante el gobierno nacionalista de Chongqing. En 1943 se casa con Shui Shifang, hija de un mandarín de la dinastía Qing con la que tendría cuatro hijos.

En 1946 la familia se traslada a La Haya, donde Van Gulik trabaja en el Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1947 ocupa el cargo de canciller de la Embajada Holandesa en Estados Unidos en Washington. En 1948 vuelve a Japón como secretario de la delegación de Asuntos Exteriores de Holanda en Tokio.

Ese mismo año publica Dee Goong An, el primer libro sobre el juez Di, un personaje histórico al que descubrió en 1940 en una obra anónima del siglo XVIII. Este primer libro es una traducción ilustrada con dibujos del propio Van Gulik. En 1956 asume el reto de escribir nuevas aventuras para ese personaje.

Ocupó otros cargos diplomáticos en la India, el Líbano y Holanda y en 1965 volvió a Japón como embajador.

Fue músico de guqin.

Falleció en La Haya en 1967, tras una prolongada estancia en el hospital donde completó su última obra, Poets and Murders, que se publicaría al año siguiente.

Otros libros

Novela
  • The Given Day, 1964

Algunos ensayos
  • Erotic colour prints of the Ming period: with an essay on Chinese sex life from the Han to the Chʼing Dynasty, B.C. 206-A.D. 1644, 1951
  • La vida sexual en la antigua China  (Sexual life in ancient China: A Preliminary survey of Chinese sex and society from ca. 1500 B.C. till 1644 A.D., 1961)

10 comentarios:

Alice Silver dijo...

Comentarios de otras entradas:

Anónimo dijo...
HOLA!! enhorabuena por el blog, es genial. Buscando por país, en China, no se si has recogido información sobre la saga del juez Di, personaje histórico de la China imperial del siglo VI, en obras del escritor y sinólogo holandés Robert Van Gulik, como El biombo lacado, El monasterio maldito o El misterio del lago maldito... Lo recomiendo encarecidamente. Un saludo.

14 de junio de 2010, 17:05

Peke dijo...
Creo que no tienes nada escrito sobre Robert Van Gulik, autor de una serie protagonizada por el juez Di y ambientada en el siglo VII en China. A mi me gustó bastante. Está editada en Edhasa. A ver si te animas.

2 de julio de 2012, 8:47

CREUSSA dijo...
Se podría añadir otro autor al cajón. Es Frederic Lenormand y su juez Di en "El castillo de Zhou-An" y "Medicina para asesinos". He leído el primero y aunque es entretenidillo, tampoco aporta nada nuevo. Personalmente me gusta más el juez Di de Robert Van Gulik.

13 de agosto de 2012, 19:23

Natalia D. dijo...

El juez Di es, con mucho, mi detective “histórico” preferido. Aunque sé que van Gulik adaptó sus historias del juez Di para hacerlas más del gusto del público occidental (por ejemplo, aunque menciona las torturas establecidas por el procedimiento judicial chino no se recrea en ella como hace la literatura china), siento al leerlas que en lo fundamental son fieles a la época que describen (teniendo en cuenta que, aunque el juez Di fue un personaje real de siglo VII, van Gulik lo que hace, siguiendo la costumbre china, es reproducir las costumbres de la dinastía Ming) y no caen en esa costumbre tan habitual de dotar a un personaje del pasado con actitudes y mentalidad moderna, como me parece que le pasa, por ejemplo, a la para mí chirriante hermana Fidelma. Además me resulta simpático el juez Di, capaz de atemperar la justicia con la compasión siempre que la situación lo requiera y me resultan muy entretenidas las tramas, con sus mezclas de misterios de “cuarto cerrado” al gusto occidental y misterios sobrenaturales al gusto chino.

Adol dijo...

Quizás el afán de describir los procedimientos y costumbres de la China imperial hagan del libro algo pesado de leer. No es lo mismo por ejemplo La pirámide asesinada de Christian Jaq, novela que no recomiendo a nadie, o los casos de Víctor Ros que sí que recomiendo porque al menos tienen la medida justa entre ambientación y trama. Además los murcianos tenemos que apoyarnos entre nosotros. No conozco al autor ni la obra (una fea costumbre) pero quizás una menor ambientación hubieran resultado menos perjudiciales a la trama principal. Aun así es muy bueno leer libros ambientados en la China de ese periodo y conocer parte de su historia ya que de historia de China no se da en nuestro sistema educativo, que yo sepa.
Saludos

Alice Silver dijo...

Natalia D, también he leído que en las novelas chinas es habitual que haya unos 200 personajes y que van Gulik también recortó en ese sentido para que los occidentales no nos perdiéramos :). Aunque no mencionen las torturas no tardan ni un suspirito en ajusticiar a los culpables.

A mi los "históricos" no me suelen hacer mucha gracia, salvo quizás los de romanos, quizás por el motivo que mencionas de que muchos autores les dotan de una mentalidad moderna o quizás porque mi desconocimiento del periodo histórico es tal, que no me sitúo. Aquí me ha chirriado que se refirieran a una enfermedad como la peste, que supieran que la transmitían las ratas y algunos comentarios sobre procedimientos forenses, pero probablemente sólo es mi misma ignorancia.

Adol, las costumbres se presentan de un modo ameno, como el hecho de que algunas mujeres llevaran esferas de hierro en las mangas para poder defenderse o el modo en que se imparte la justicia, el autor no aburre con detalles. En lo que sí creo que tienes razón es que en nuestra educación, al menos en la que recibimos en las escuelas, no se nos hace suficientemente conscientes de que en muchas épocas hubo civilizaciones mucho más avanzadas que la que consideramos nuestra.

Natalia D. dijo...

No recordaba lo de la peste, pero he curioseado en internet y he visto que en la pandemia del siglo 14, concretamente en 1134, unos cinco millones de chinos murieron de peste y no me extrañaría mucho que los médicos chinos, más adelantados que sus contemporáneos europeos, ya sospecharan que las ratas tenían que ver en su contagio.
En cuanto a las técnicas forenses en la antigua china, hay una buena novela española sobre el tema, “El lector de cadáveres”, de Antonio Garrido, que se basaba en un personaje real, de alrededor del año 1200, que puede considerarse el primer forense de la historia ya que fue el primero en usar técnicas como moldes de escayolas o reveladores químicos y que escribió cinco tratados sobre las técnicas que utilizaba para resolver los crímenes (y que Garrido estudió para escribir su premiada novela). Aunque a mí esos temas no me entusiasman, es una novela bien curiosa y deja claro que en aquella lejana época los chinos estaban mucho más adelantados que los europeos en ese aspecto.

José María dijo...

Hace tiempo leí cuatro o cinco libros del juez Di, y me lo pasé muy bien leyéndolos, pues aunque no tienen el ritmo de las novelas modernas, resultaban apasionantes por las tramas y los personajes, tan distintos a nuestra cultura, pero en el fondo tan parecidos. Los leí de casualidad, pues los alababa mucho en una guía de lectura llamada Malos y malditos, Fernando Savater, a quien le agradeceré siempre sus comentarios sobre el juez Di. Y os recomiendo mucho la edición que ha hecho Quaterni de dos de los libros, El asesinato del magistrado y El biombo lacado, que son cojonudas.

CREUSSA dijo...

Yo también leí la novela que menciona Natalia D. "El lector de cadáveres" y me pareció una grata sorpresa.

EN cuanto a Van Gulik los tres ó cuatro libros que he leído me han parecido entretenidos, siendo la recreación de la cultura de la época lo más interesante de ellos. ES cierto que, como en general los que se desarrollan en períodos históricos tan alejados de la época contemporánea, peca de falta de ritmo pero insisto que es un buen acercamiento a la mentalidad y cultura imperial china.

EN cuanto a Sor Fidelma que se comenta por aquí, aunque igualmente me parecen entretenidas sus historias, es bastante chocante esa mentalidad tan abierta, tan de siglo XXI, jaja.

Alice Silver dijo...

Natalia D, tus argumentos me demuestran que Ming ignorancia es Tang grande como tu sabiduría :) No conocía el libro de Antonio Garrido, parece interesante.

José María, he buscado y leído el artículo de Savater y me ha gustado mucho, como ambos decís lo que nos une es más de lo que nos separa y es interesante ahondar en una cultura diferente.

A mi con Fidelma me pasaba algo parecido Creussa, son libros a los que reconozco su valor, pero que se me caen de las manos por la falta de ritmo que mencionas.

Natalia D. dijo...

Je, je, estoy segura de que ni Tang ignorancia ni Ming sabiduría son tan grandes como dices. En realidad, imagino que el desconocimiento que la mayoría tenemos de la cultura china nos limita a opiniones totalmente subjetivas. Pero estos debates, aunque sean poco científicos, son muy divertidos…

Alice Silver dijo...

Sin duda Natalia D :)