martes, 13 de diciembre de 2016

Yeruldelgger - Ian Manook (seudónimo de Patrick Manoukian)

Khaltar Guichyguinnkehn Yeruldelgger es comisario de la brigada criminal de la policía en Ulán Bator, Mongolia.

Nació en la estepa. Entre los 13 y 18 años, en los años 70, se educó en un monasterio de los pocos que habían sobrevivido al régimen comunista. Allí aprendió el arte de la lucha kempo, a disparar con flechas y a ser una persona equilibrada. Se casó. Hace 10 años perdió a su hija pequeña, Kushi, y en cierto modo a su mujer y su hija mayor, Saraa, que detesta lo que es.

Es un buen hombre que a veces se comporta como un sociópata. Por no poder vengar la muerte de su hija, acabó vengándose en si mismo. Hace lo que le da la gana, no rinde cuentas… Arde de cólera con cada crimen al que se enfrenta, con cada inocente asesinado, con cada vida destrozada.

Le ayudan en sus investigaciones:
  • Oyun, policía, denominada pequeña genio, joven, con mucha determinación.
  • Solongo, forense, de una belleza resplandeciente, vive en una yurta y guarda las tradiciones nómadas.
  • Gantulga, un simpático chaval vagabundo.

En "Yeruldelgger, muertos en la estepa" el protagonista se desplaza a tres horas de Ulán Bator, donde unos nómadas han encontrado el cadáver de una niña enterrada con su triciclo. En la ciudad investiga el asesinato de tres ciudadanos chinos que ha sido emasculados, y dos prostitutas.

Comentario personal

El punto fuerte de "Yeruldelgger, muertos en la estepa" es el inédito escenario donde se desarrolla que resulta atractivo, por lo desconocido, a nuestros ojos occidentales. Mongolia, como país de amplias estepas y escarpadas montañas, y su capital mudando la piel de la piedra y el polvo al cristal y al hormigón. Su reciente historia, arrasada por un régimen que prohibió sus tradiciones, el chamanismo, el alfabeto mongol, los apellidos de los clanes… Sus nómadas desarraigados, la arrogancia de los "ocupantes" empresarios chinos y coreanos, potentados rusos, los ultranacionalistas mongoles. Pero tiene un punto de falsedad, como las novelas de los ingleses sobre Francia o Alemania o las de los franceses sobre Laponia, no puedes evitar pensar que el autor está mitificando esa cultura.

El protagonista es una mezcla de "desgraciadito" y superhéroe que acaba resultando muy cansino.

El trascurso de la novela se hace pesado, con investigaciones resueltas de un modo casual. Hay algunos pasajes pretendidamente mágicos o algunos sueños que resultan algo ridículos. O la impresionante memoria de un nómada que recuerda la matrícula de un coche que pasó por un poblado hace cinco años.

Yeruldelgger desayuna crema con arándanos y té salado con mantequilla. Come caldo de cordero, kuushur (empanadillas fritas de carne de cordero cebado con cebolla, ajo y comino), boodog (marmota cocida con piedras calientes en su interior) y cuajo de yogur tibio. Bebe airag (leche de yegua fermentada), leche de yak, cerveza Chinggis o agua Perrier.



Libros de Yeruldelgger
  1. Yeruldelgger, muertos en la estepa (Yeruldelgger, 2013)
  2. Les Temps sauvages, 2015
  3. La Mort nomade, 2016






El autor

Ian Manook es el seudónimo de Patrick Manoukian. Nació en Meudon, Francia, en 1949. Cuando tenía 18 años recorrió Estados Unidos durante dos años haciendo autostop. Se licenció en Derecho y Ciencias Políticas por la Sorbona y en Periodismo por el Institut Français de Presse.

Ha trabajado como periodista en Le Figaro y ha realizado reportajes sobre viajes en Vacances Magazine, Partir, Télémagazine y Top Télé. Fue redactor jefe de Télé Guide. En 1987 creó Manook, una agencia de editores especializada en autores de viajes, y Tournon, una editorial infantil y juvenil.

Ha escrito guiones para cómics, dos libros de viajes y también una novela juvenil con el seudónimo de Paul Eyghar.

Otros libros

Libros de viajes
  • D'Islande en Belize, récit de voyage, 1978
  • Le Temps du voyage : petite causerie sur la nonchalance et les vertus de l'étape, 2011

Libros infantiles
  • Les Bertignac : L'homme à l'œil de diamant, 2011 - como Paul Eyghar

8 comentarios:

Javier Gonzalez dijo...

Buenas

Pues nada Alice, que lo has clavado, muy poco que añadir a tu certero comentario respecto a Yeruldelgger.

Lo mejor para mi gusto: el personaje de Gantulga que es el verdadero investigador de la novela utilizando las impagables enseñanzas que le proporcionan las diferentes versiones de CSI.
Lo peor: que no me creo nada de las idílicas costumbres ancestrales mongolas ni de los sistemáticamente borrachos y pertinazmente explotadores coreanos, chinos y rusos. Como bien indicas, se nota que es un occidental el que lo cuenta.

Besos y saludos

Alice Silver dijo...

Gracias Javi.

Efectivamente Gatulga e incluso Oyun me parecen mejores personajes, más simpáticos y cercanos que Yeruldelgger o Solongo, que también parece que mea colonia. Las alusiones a CSI también me hicieron gracia.

Saludos y besos

Julio dijo...

Muy buena reseña Ali. Totalmente de acuerdo contigo. La novela se me fue deshaciendo en las manos después de un esperanzador comienzo. Si no fuera por la ambientación en Mongolia, sus yurtas y valles .... y el protagonista que parece el matón del barrio. Un saludo y felices fiestas.

Megan Barrow dijo...

Lo único que puedo decir de la novela es que me entretuvo. Nunca creo que las costumbres ancestrales fuesen mejores ni peores que las actuales, cada una tiene su momento, y a veces pueden convivir y a veces no.
El final me resultó un tanto de cuento de hadas.
Yo de Mongolia no sabía nada, y después de leer la novela, creo que sigo sabiendo lo mismo.
Repito, como novela de verano, a pesar de que trabajé en julio, no estuvo mal.

Alice Silver dijo...

Tienes razón Julio, la novela empieza bien, el comienzo es entretenido, pero llega un momento que se va a tomar viento, no se si es cuando Yeruldelgger se va andando de casa del suegro y acaba en el monasterio... y como dijeron ayer mis amigos del club de lectura ¡se transforma en Kung fu!

Yo creo que algo sí he aprendido Megan, al menos en cuanto a la cultura gastronómica y la historia reciente, a mi al final se me caía de las manos y se me hizo pesadísima.

Javi (ex-anónimo) dijo...

Buenas

Sólo puntualizar que para mi Yeruldelgger no se convierte en KungFu, convencido pacifista que nunca llevó un arma de fuego en las manos sino en Charles Bronson en El Justiciero de la Noche (con conocimiento avanzados sobre bichos peligrosos, eso sí)

Besos y saludos

CREUSSA dijo...

La tenía echado el ojo pero me parece que se va al cajón de descartes. ¡¡Sigo viva ;-) !!

Alice Silver dijo...

Pero Charles Bronson no hacía kung fu Javi, ¿o sí? :)

El Cajón de descartes! qué bueno! Nos alegramos de tener noticias tuyas Creussa!