martes, 12 de enero de 2016

Théo Daquin - Dominique Manotti

Théo Daquin es policía en París en los años 80.

Nació en 1945 en una familia bien. Su padre era un hombre autoritario y frío. Su madre una adicta al alcohol y las pastillas que murió cuando él tenía 13 años. Estudió Ciencias Políticas. Ingresó en la policía y con 26 años accedió al cargo de comisario.

Le conocemos en "Sendero sombrío" con 35 años. Es atractivo, ojos marrones y pelo castaño, mandíbula cuadrada, espalda de jugador de rugby, deporte que sigue practicando.

Trabaja en la Brigada Territorial, provisionalmente instalada en el Passage du Désir, distrito X de París, trabajando en un caso de drogas.

Intenta comprender el contexto político y social que se esconde tras la tragedia cotidiana de la droga en la calle. A veces es violento con testigos y sospechosos y otras se acerca a ellos de un modo encantador.

Vive en la Av. Jean Moulin en el distrito XIV. Es homosexual, se sabe diferente de los típicos policías y quiere preservar su diferencia. Su amante es Soleiman, un turco de extrema izquierda al que utiliza como confidente.

Sendero sombrío, escrita en 1995, se desarrolla en 1980. El grupo de Daquin investiga si está llegando a las calles de París una heroína muy pura procedente de Turquía que ha causado muertes por sobredosis en otros países. El cadáver de una niña tailandesa de 12 años se encuentra en un taller de costura ilegal junto con restos de droga.

Comentario personal

No me gustan los escritores que utilizan la novela policíaca como vehículo para hablar de una realidad social que les preocupa. Hay en sus libros algo artificial, falso, exagerado, demasiado ideológico. Todo el mundo es corrupto, sus policías son asquerosos, violentos, depredadores sexuales. No hay redención posible.

Algo de eso he encontrado en las novelas de Manotti, la autora utiliza su novela para hablar del tráfico de drogas, de la explotación sexual de los menores y de la explotación laboral en los talleres de costura. No me acaba de convencer su detective, que va de intelectual y hombre sensible pero a la vez practica una violencia intolerable.

A Daquin le gusta comer bien y cocinar en casa: para desayunar: blinis, nata y tarama o huevos al plato y queso fresco, acompañados con café. Suele comer fuera: una choucroute en una cervecería, espalda de cordero rellena, cassoulet, pizza con ruqueta y pescado a la plancha o huevos pochados en salsa de vino, tripaux, acompañado de un Brouilly fresco y de postre ciruelas pasas con Armañac en Le Pouilly Reuilly. Para cenar: sopa de verduras con queso de Saboya, carne de los Grisones, espaguetis carbonara o lasaña.

Libros de Théo Daquin
  1. Sendero sombrío (Sombre Sentier, 1995)
  2. A la salida (À nos chevaux, 1997)
  3. Kop, 1998




La autora

Dominique Manotti nació en París en 1942.

Estudió Historia en la Sorbona y fue profesora de Historia de economía contemporánea en la universidad.

Militante desde adolescente en distintos movimientos sociales: a favor de la independencia de Argelia, contra la guerra de Vietnam, lucha sindical…

Se define como una novelista por vocación, desesperada por la imposibilidad de una transformación radical de la sociedad, encuentra en la novela negra la forma más adecuada para contar la experiencia de su generación

Web de la autora: www.dominiquemanotti.com (en francés)

Más información: Getafe negro VI: Francia, inventora de la novela negra. Fred Vargas, Dominique Manotti y Didier Daeninckx

Otros libros
Serie Noria Ghozali
  1. Nos fantastiques années fric, 2001
  2. Bien connu des services de police, 2010
Novelas y ensayos
  • El cuerpo negro (Le Corps noir, 2004)
  • Conexión Lorena (Lorraine Connection, 2006)
  • La honorable sociedad (L'Honorable Société, 2011) - Con DOA
  • L'Évasion, 2013
  • Le Rêve de Madoff, 2013
  • Or noir, 2015
Novelas cortas y relatos
  • Printemps 1972, 1998
  • La Blanche, 2000
  • Garde-à-vue, mon amour, 2000
  • Carnet rose, 2004
  • Tolerancia cero (Tolérance Zéro, 2006) en La feria del crimen, 2007
  • Nettoyage ethnique, 2007
  • La revange de HAL, 2013

21 comentarios:

Natalia D. dijo...

Leí Sendero Sombrío hace años y no me gustó El personaje de Daquin; me fue profundamente desagradable, especialmente por el abuso sexual que ejercía sobre su confidente.
Más tardé escuché a la autora en Getafe y tampoco me resultó interesante.
No me han quedado ganas de leer más novelas suyas.

Alice Silver dijo...

Natalia D., yo tuve la misma sensación... el protagonista y los policías son manipuladores, violentos, abusadores y no presentan ni sombra de culpabilidad.

Adol dijo...

Quizás la autora busca todo lo contrario a los protagonistas habituales, hay quien le da por escribir personajes así. Si Daquin es un personaje tan poco atrayente no valdrá la pena molestarse en buscarlo.

Marion dijo...

Muy interesante la detallada informacion ofrecida tanto en post o comentarios sobre Dominique Manotti.
No provoca leerla, por ahora..
Quizas mas adelante,
Sigo con Block, Lawrence, que me tiene atrapada con su ritmo trepidante.

Alice Silver dijo...

Adol, supongo que la autora intenta crear un personaje ambiguo, a parte de las sombras que señalamos Natalia D. y yo muestra algunos aspectos positivos... pero el "pecado" es tan grave que para mi no hay posible redención.

Sabía que te gustaría Marion, disfrútalo, es uno de los mejores.

A GC dijo...

"No me gustan los escritores que utilizan la novela policíaca como vehículo para hablar de una realidad social que les preocupa. Hay en sus libros algo artificial, falso, exagerado, demasiado ideológico. Todo el mundo es corrupto, sus policías son asquerosos, violentos, depredadores sexuales. No hay redención posible."

¿No es esa la esencia del más puro hard-boiled? ¿No es precisamente esa característica la que hace de la novela negra algo más que el puro entretenimiento de resolver un enigma o cazar a un asesino, algo más que un "crucigrama"? En mi opinión, el reflejo de la realidad social es lo que, si está bien escrito, da profundidad a la novela, le da un valor literario más que el meramente argumental.

Alice Silver dijo...

A GC, creo que aunque en las novelas negras puras la sociedad sea corrupta, al menos el protagonista es un héroe anónimo que se enfrenta como puede con dicha injusticia. En este caso no es así, el protagonista es parte del problema y como menciono no hay redención posible, no hay dónde agarrarse, es pura desesperanza...

Por otra parte me gustan las novelas "crucigrama" :)

Marion dijo...

Coincido con A GC.
Tambien en mi opinion, " el reflejo de la sociedad actual, si esta bien escrito, le da profundidad a la novela"
Es lo que diferencia al genero llamado "negro" de la novela policial.
Por eso califico con 10 puntos a Henning Mankell.
Y le doy 9 a Fred Vargas y 8.50 a Caryl Ferey, por nombrar solo algunos, los que saltan en mi memoria con rapidez y solo para ejemplificar lla opinion.

Alice Silver dijo...

Y yo sigo insistiendo Marion: no critico la presentación de la sociedad, aunque como en las novelas de Mankell me parezca demasiado pesimista. Wallander, aunque sea un hombre con defectos, es el héroe que se enfrenta a esa sociedad "malvada", no como este policía...

A GC dijo...

No pretendía juzgar la novela que da pie a estos comentarios, sino alabar el tipo de novela negra que a mí me gusta leer.

El hecho de que el texto muestre lo negativo de la sociedad y denuncie sus miserias (cuando literariamente está bien elaborado) es el gran valor de género, a mi juicio. El detective, investigador, policía, o ama de casa (en los bestsellers más recientes) puede ser buena o mala persona. Puede estar fuera del mundo que denuncia o ser una parte de él. En este último caso, la desesperanza es mayor. Pero ello no repercute directamente en la calidad de la novela, que sólo depende de la maestría del escritor para reflejar lo que pretende. Para mí, lo importante es que haga reflexionar al lector y le ayude a formar opinión del mundo que le rodea.

Claro está que cada lector tiene sus gustos, todos ellos respetables. Los "crucigramas" son un entretenimiento excelente. La literatura es otra cosa.

Natalia D. dijo...

He llegado tarde a vuestro interesante cruce de opiniones, pero como aficionada apasionada de la novela de misterio no puedo dejar de intervenir
Sacar a todo el género policiaco, de misterio, intriga o crucigrama de “la literatura” me parece tan falso como considerar todo el hard-boiled buena literatura. Decir que las buenas novelas de misterio no reflejan la sociedad de su época, me parece muy injusto (pienso ahora mismo, por ejemplo, en el “El misterio del Bellona Club y lo bien que muestra la crisis post-bélica)…
Creo que ya sea hard-boiled o cualquier otro género, el que se pueda o no incluir en la buena literatura dependerá del talento de cada autor. Y ahí está la muestra de la magnífica colección del Séptimo Círculo, donde hay grandísima literatura en forma de algunas de esas denostadas “novela crucigrama”.
Y sobre el personaje de Daquin… pues hay sigo opinando lo mismo, que me resulta un personaje fallido. En general, para “engancharse” a una serie hay que sentir una cierta empatía por el protagonista; o que, aunque sea odioso, la historia “atrape” (estoy pensando las maravillosas novelas del amoral Harry Flashman de George MacDonald Fraser). No es el caso de Daquin, por lo menos para mí.

Alice Silver dijo...

Muchas gracias por tu intervención Natalia D., no hubiera podido explicar lo que pienso con palabras tan acertadas como las tuyas.

Jose María dijo...

De entrada tengo que decir que he pasado buenos ratos leyendo a esta autora. No creo que haya hecho novelas espléndidas, pues es regulera como narradora, pero cuenta buenas historias, y sobre todo distintas. A mí siempre me ha parecido una novelista negro policial obrera, pues creo que es claro que lo que quiere la autora es describirnos las tripas de la explotación económica de nuestros días, ya sean talleres ilegales o fábricas, donde hoy día y en nuestra estupenda Unión Europea, hay prácticas laborales que rozan, cuando no lo son directamente, el esclavismo. Y en cuanto a su poli, Daquin, fundamentalmente me parece muy cínico, no más canalla que otros, pero me cae simpático…. porque juega al rugby…. Y eso es un punto. Volviendo a la autora, creo que como historiadora que es, abusa de la denuncia en sus novelas, que está claro son una mera excusa de las historias que quiere denunciar, pero he de reconocer que en general me han interesado los temas que toca y su forma de verlos (que van desde la explotación de mujeres en talleres y fábricas, a los terribles hechos del colaboracionismo francés con los nazis), y me gusta su peculiar actitud social, que por ejemplo, la hace preferir el rojo resplandor de las siderurgias (que dan trabajo y riqueza) a los bucólicos paisajes de turismo verde, que dan poco pan y mucha hambre de futuro. La Manotti es todo un personaje.

Marion dijo...

Muchas gracias, Jose Maria por su opinion tan detallada y completa.
Salgo a buscar libros de Manotti, de inmediato.
Me provoca sumo interes conocer a esta autora.

Alice Silver dijo...

Me ha gustado tu defensa José María, sobre todo cuando hablas del rojo resplandor de las siderúrgias frente al verde del turismo rural y similares o de la explotación en nuestras sociedad. No conozco tan bien a la autora y te agradezco el panegírico. En general pienso que la crítica social e histórica tienen muchos más matices pero nunca está mal alguien que nos dé un sopapo.

Gato Q dijo...

Una de las novelas que ha sido expulsada de mi casa por razones distintas de tener un personaje insoportable caía en eso que dices, Alice, de usar la novela policíaca hablar de una realidad social que les preocupa. Pero el problema no era la realidad social, en ese caso la trata de blancas, sino precisamente el tono de desesperanza y de que al final no hay nada que podamos hacer. De hecho el libro termina con el culpable último descubierto y asesinado, el testigo vital para destruir la organización asesinado en el último segundo y el detective diciéndonos que los cabecillas -altos personajes- nunca serán perseguidos.

Supongo que en el fondo todo va al meollo de por qué consumo historias policíacas: porque permiten soñar con orden y justicia en un mundo imperfecto. No importa particularmente que el detective sea un dechado de virtudes. Pero para mí tiene que ser una especie de campeón de la justicia, imperfecto o no. De lo contrario, la única diferencia con el criminal es un conjunto de reglas arbitrariamente escritas y aplicadas, y no puedo interesarme siquiera en que logre resolver el crimen. Y para eso, mejor veo las noticias. O mejor no, que luego no duermo :D

Alice Silver dijo...

No puedo estar más de acuerdo con tus reflexiones Gato Q. Para mi también gran parte del placer de las historias policíacas, a parte de lo entretenidas que resultan, está en el intento del protagonista por restablecer la justicia, por enfrentarse al mal y salir de algún modo triunfante, aunque sea en una pequeña escala. ¿Y cual es la novela que expulsaste de casa? Para no leerla :)

Gato Q dijo...

Es Muerte y Juicio de Donna Leon. Tantas cosas buenas que he leído del comisario Brunetti y todavía no logro sacudirme el mal cuerpo que me dejó esa novela. Han pasado como 4 años ya.

Alice Silver dijo...

Es verdad Gato Q, Donna Leon, sobre todo últimamente, deja algunas novelas como sin terminar... a mi tampoco me gusta ese estilo...

Irene dijo...

Hola Alice, salvo error por mi parte no veo reseña (ni men ión entre los autores pendientes) de Jean Christophe Grangé. Su "La Selva de las Almas" es increiblemente trepidante, con una resolución final sorprendente. Es aún más conocido por Los Rios Púrpuras pero aún no la he leido.

Alice Silver dijo...

Hola Irene,

¿Tiene alguna serie? Conozco al autor y he visto la película Los ríos de color púrpura pero desconozco si tiene novelas protagonizadas por un mismo personaje que es el requisito para incluirlo en el blog.