Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Dolores Redondo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Dolores Redondo. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de noviembre de 2013

Amaia Salazar - Dolores Redondo

Amaia Salazar es inspectora de homicidios de la Policía Foral de Navarra.

Originaria de Elizondo, su infancia estuvo marcada por la tristeza y el desamparo.

Estudió en Quantico, en la academia del FBI.

Tiene 34 años, alta, con un cuerpo delgado y nervudo. Recoge su largo pelo rubio en una coleta. Se maquilla poco y como joyas sólo usa su alianza y unos pequeños pendientes.

Vive en la calle Mercaderes de Pamplona.

Casada con James, un escultor norteamericano de familia adinerada, desde hace 5 años, no tienen hijos.

Duerme mal, las pesadillas invaden sus sueños, sólo se siente segura con su marido a su lado y la luz encendida.

Es una gran policía, profesional e intuitiva, que esconde en su interior una niña pequeña asustada.

Sus compañeros son el inspector Fermín Montes, buen policía, algo anticuado, que está atravesando una crisis personal debido a su reciente divorcio y el subinspector Jonan Etxaide, doctor en antropología y arqueología, un policía íntegro y una gran persona.

En "El guardián invisible" una niña de 13 años aparece estrangulada en las orillas del río Batzan en Elizondo, Navarra. Las ropas rasgadas, el pubis rasurado y sobre él un txatxingorri, un pastel típico de la zona. Es el segundo caso similar y sus superiores se lo asignan a Amaia por ser originaria del pueblo y la única que tiene experiencia en asesinatos en serie por haber trabajado con el FBI.

En "Legado en los huesos" uno de los culpables del libro anterior se suicida cuando está a punto se ser juzgado y deja un mensaje a Salazar, ahora Jefe de homicidios, con la palabra "Tarttalo". Será el primero de una serie... Tras unos meses de baja Amaia se reincorpora al trabajo y le encargan investigar los actos de vandalismo que se están produciendo en la iglesia de Arizkun, a 5 km de Elizondo. De nuevo cerca de Elizondo a la vez que se desarrolla la investigación se van desvelando sucesos de su pasado.

Comentario personal

No me ha gustado "El guardián invisible". Tiene algunos aciertos, principalmente la ambientación, estuve hace unos meses en Elizondo y lo he podido reconocer perfectamente en las páginas de la autora. También me ha gustado el modo en que va desvelando la infancia de la protagonista. Pero no me ha resultado creíble su vida personal con ese marido tan perfecto, esa madre tan mala y esas hermanas tan típicas. La trama policial me ha resultado lenta y previsible y los procedimientos y el individualismo de la protagonista más que cuestionables. Tampoco los toques sobrenaturales suelen ser de mi gusto y menos si como en este caso son claves para la resolución de la trama o la inspiración de la inspectora. Deja algunos cabos sin atar como la intervención del policía de Nueva Orleans o la acumulación de los restos en la cueva. Y que una rusa se apellide Tachenko...

"Legado en los huesos" me ha gustado algo más. Me ha parecido mejor escrito que el anterior y no tan pesado. Pero la inspectora sigue sin convencerme: la cursilería y culpabilidad en la relación con el bebé, el estúpido tonteo con el juez Markina, sus tiras y aflojas con Montes. Y el remate: que llame a un hombre "nenaza" y le acuse de ¡pegar como una niña!

Para comer: espaguetis con setas, cordero lechal con patatas asadas y pimientos en salsa. En casa de su tía: txixarro con refrito y patatas. En Rodero de Pamplona: trufas y hongos con velo de oro; sopa nacarada de moluscos, crustáceos y algas; merluza con veloutè y gel de nécora con toques de vainilla, pimienta y lima. En Santxotena de Elizondo: Espárragos calientes con crema de espinacas; merluza langostada, rape a la plancha con almejas.


Libros de Amaia Salazar
  1. El guardián invisible, 2013
  2. Legado en los huesos, 2013
  3. Ofrenda a la tormenta, 2014




La autora

Dolores Redondo Meira nació en San Sebastián en 1969. Estudió Derecho y Restauración gastronómica, y durante algunos años se dedicó a los negocios, entre otros, tuvo un restaurante propio.

Comenzó escribiendo relatos cortos y cuentos infantiles. En 2009 publicó su primera novela, Los privilegios del ángel.

Actualmente vive y escribe en la Ribera Navarra.

Web de la autora: www.doloresredondomeira.com

Otros libros

domingo, 29 de septiembre de 2013

Mesa redonda en Hay Festival con Andreu Martín, Rosa Ribas y Dolores Redondo

Esta mesa tuvo lugar el 28 de septiembre de 2013 a las 18:15 en el Palacio de Quintanar de Segovia dentro de los actos celebrados en el Hay Festival.



Teresa Sanz, la moderadora, presentó a los participantes: Andreu Martín, autor consolidado dentro de la novela negra con gran cantidad de libros escritos de los que destacó la serie de Flanagan y sus últimas novelas Sociedad Negra y Cabaret Pompeya. Rosa Ribas que ha publicado esta primavera Don de lenguas, una novela de género negro con toques de historia escrita a cuatro manos con Sabine Hofmann, y Dolores Redondo, autora de El guardián invisible, primera parte de la "Trilogía de Baztán".

Teresa les lanza una primera pregunta: ¿Existe un boom, una moda en novela policíaca que va más allá de lo nórdico? ¿Existe una literatura negra española como género propio?

Andreu: Hubo una moda hace muchos años, Vázquez Montalbán, Juan Madrid y yo mismo… En la mayoría de países siempre ha existido en las librerías una estantería destinada al género, en España ahora nos hemos puesto a nivel. Mankell llamó la atención de cierto público, luego llegó Larsson, Don Winslow, Michael Connelly… pero ellos narran realidades ajenas a la nuestra: las incongruencias de la sociedad sueca, el narcotráfico en México, el crimen en Los Ángeles… La novela policíaca española nos acerca a nuestra realidad, como el libro de Rosa que recrea la Barcelona de los años 50 o el de Dolores que nos acerca al Valle de Baztán en la actualidad.

Rosa: El género ya no se tiene que justificar, ahora hay una enorme variedad, desde lo que llaman en Alemania novelas de chimenea, agradables, para pasar el rato, hasta otras que profundizan en lo social o en el crimen psicológico.

Dolores: Siempre se ha hecho novela negra pero en el pasado se imitaba mucho a los ingleses y norteamericanos, ahora se ha desarrollado un estilo propio.

Teresa: Dolores, ¿has tenido problemas con la gente de Baztán al mostrar las realidades que reflejas en tus libros?

Dolores: Tenía miedo de las reacciones, pero ha encantado. Desde la gente de la calle a la Policía Foral. El turismo ha aumentado este año un 60%, la gente visita los sitios, compra el pastel que menciono en el libro, han puesto en marcha rutas por los lugares de la novela.

Rosa: Quizás es más difícil la identificación cuando el escenario es más grande. En una ocasión escribí un relato que sucedía en El Prat y la gente intentaba averiguar quién era el personaje. En Alemania tiene mucho éxito el género llamado "policial local" que es muy fiel a la escenografía de la ciudad, se presentan novelas como "novela de Hamburgo"… Lo negro pasa de lo global a lo local, de lo que ocurre en Sudáfrica a lo que ocurre en mi barrio.

Andreu: Vázquez Montalbán ya hizo populares rutas en Barcelona, partiendo del famoso Casa Leopoldo. Yo mismo he hecho de cicerone para lectores alemanes que querían conocer el escenario de mi obra. La novela negra te empuja a salir a la calle para ver si es verdad lo que cuenta. Es verdad que en los 80 se imitaba al extranjero, aquí la policía era hermética y daba grima. Ahora hablo mucho con policías. En una de mis novelas el protagonista es un informático forense. Como policía es decepcionante ya que no es un hombre de acción, ni siquiera lleva pistola. La novela de Dolores Redondo refleja perfectamente los procedimientos actuales de la policía española.

Teresa: ¿Os da facilidades la policía?

Rosa: En mi última novela muestro la policía de los años 50… pero para las novelas de Cornelia Weber-Tejedor que se desarrollan en Alemania en la actualidad cuento con su asesoramiento. La policía de Fráncfort tiene un encargado que se ocupa de los escritores. Quieren que se reflejen sus propios procedimientos, que se marquen correctamente sus límites. Pero como escritores debemos plantearnos hasta que punto nos atenemos a la realidad o si es mejor dejar volar la imaginación. Los propios policías se quejan de que su labor es mucho más rutinaria de lo que la gente imagina. No debemos confundir verdad y veracidad, una obra podría llegar a ser tremendamente aburrida. ¿A quién le gustaría leer algo así? Quizás ni siquiera querríamos escribirlo.

Dolores: He trabajado sobre todo con la Policía Foral de Navarra del cuartel de Elizondo, cuando contacté con ellos me pasaron con el portavoz de prensa y me trataron amablemente. Tras el éxito de la novela se han volcado conmigo, incluso me han condecorado.

Teresa: Andreu, ¿tú has vivido esta evolución?

Andreu: Sí, en mi tercera novela quise utilizar a un policía y me dirigí a la comisaría de Vía Layetana, en aquel momento no conseguí nada… Lo que he visto con el tiempo es que hay tantos policías como personas. Al documentarme para Cabaret Pompeya quise conocer cómo era la policía de la época y tuve la ocasión de conocer a un subinspector del Ampurdán que por las mañanas patrullaba en la calle y por la tarde impartía clases de Historia en la universidad. Fue un militante comunista que ingresó en la policía para intentarla cambiar desde dentro. En la dictadura los policías dictaban a los jueces como debían actuar, ahora es al revés, el juez indica a la policía el camino a seguir.

Rosa: Me documenté, entre otros, con un libro de Tomás Gil Llamas, "Brigada Criminal", en él el que fue jefe de la Brigada de Investigación criminal de Barcelona narraba sus experiencias. Daba pavor: arrogante, despreciativo, racista… Y se suponía que eran profesionales y correctos en relación a la "Brigada Político-Social".

Teresa: Rosa, ¿cómo se escribe un libro a cuatro manos? Entiendo que para Sabine esta historia será más lejana ¿te ayudó en la documentación?

Rosa: Trabajar con Sabine me sirve para comparar y seleccionar y no cargar al lector con muchos detalles, no convertir la novela en una tesis, si no en algo vivido.

Teresa: Dolores ¿te ha costado mezclar mitología y realidad?

Dolores: La mitología forma parte de mi vida. Mi abuelo me contaba estas historias cuando era pequeña no me ha costado.

Teresa: Andreu, ¿qué desencadena "Cabaret Pompeya"?

Andreu: Un amigo siempre me retaba a escribir la gran novela negra de Barcelona. Y yo la verdad es que llevo años intentándolo. Mi padre me llevaba a un bar que se llamaba Boston y me contaba historias de gánsteres, cuando en los años 20 los pistoleros controlaban la ciudad, era una especie de Chicago. Cuando él murió me dio pena no saber más cosas y entonces recurrí a mi tío Chinchín, que era el brasas de la familia. Él me contó un montón de historias de esta época y en ellas me basé para escribir "Cabaret Pompeya".

Se abre el turno de preguntas del público y alguien pregunta a Dolores por qué eligió el Valle de Batzán.

Dolores: Quería escribir una novela negra, sobre la mitología y el matriarcado. Mi familia ha sido una familia de marinos con los hombres a menudo ausentes.  Partí en busca de un escenario y cuando llegué a Elizondo a los 15 minutos sabía que sería allí, el lugar me eligió, no podía haber sido otro.

Teresa: ¿Cómo escribís? Planeáis las novelas u os dejáis llevar.

Andreu: En mis novelas mando yo. El primer embrión puede ser cualquier cosa, ej. Preguntarme por las tríadas chinas. Acudí a mis contactos en la policía y me dijeron que no existían en España, por eso comencé a investigar. Luego conceptualizo la novela, hago la estructura, como se va a desarrollar. Sólo empiezo a escribir cuando tengo toda la historia y entonces elijo a sus personajes.

Rosa: Es imprescindible controlar las líneas generales, aunque luego en algún momento se realice algún ajuste sobre la marcha.

Dolores: Una novela es como una planta, hay semillas que no crecen, otras son como una planta pequeñita y otras llegan a ser árboles. Cuando comencé a escribir tenía la trilogía completa pensada pero por ejemplo en la segunda un personaje que era hostil con otro se convirtió en su amigo, esa historia cambió sobre la marcha.