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martes, 30 de octubre de 2012

Getafe Negro V Edición

Ha terminado la V edición de Getafe Negro que ha tenido lugar del 20 al 28 de octubre de 2012. El país invitado ha sido Chequia. Este año sólo he podido asistir a tres actos que os cuento a continuación. Aquí os dejo el enlace a la programación completa.

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El jueves 25, a las 19 horas, en la Carpa de la Feria del libro de Getafe, Lorenzo Silva presentó a Susana Hernández y David Barreiro. Hace dos años compartieron escenario presentando "Curvas peligrosas" y "Barriga" y hoy nos traen sus nuevas novelas.

David presentó la novela de Susana, "Contra las cuerdas". Una novela negra ambientada en Barcelona que bebe de los clásicos. Las protagonistas investigan los asesinatos en serie de mujeres violadas y asfixiadas. Los diálogos son brillantes y también la estructura de la trama, la investigación, que la autora muestra con precisión y sutileza, dosificando la información. Las protagonistas realizaban un trabajo más deductivo que de procedimiento.

Susana presentó "Perros de presa" como un soplo de aire fresco, escrito de un modo muy ágil con diálogos frescos y creíbles, cinematográficos. Con pocas palabras cuenta muchas cosas y utiliza un humor cotidiano con el que es fácil identificarse. No es exactamente una novela negra aunque haya un asesinato.

Sobre su propia novela la autora nos explicó cómo trabajaba la trama y que al no convencerla el final, creía que faltaba suspense, tuvo que reconstruir toda la novela. También explicó que una serie le permite mostrar y descubrir como evolucionan los personajes. En su segunda novela ha pasado año y medio. Rebeca toma más fuerza como protagonista, Malena gana en profundidad.

David reconoció que su objetivo es congelar la sonrisa del lector. Su investigación es más torpe porque el protagonista no es policía sino un hombre normal que se pone a investigar. Es el vigilante de seguridad de un centro comercial casi desierto, un pusilánime que siempre llega tarde. Utiliza personajes saltimbanquis que pasan de una novela a otra, como un periodista con su mismo nombre que nació en otra novela y colabora con la investigación.

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A las 20 horas, en la Fábrica de Harinas de Getafe, Antonio Lozano dialogó con Eduardo Mendoza en una tarde dedicada al humor negro.

Antonio Lozano presentó a Eduardo Mendoza como ese hombre serio y atildado que nos ha hecho reir una barbaridad. Destacó el mérito de esta labor, es mucho más fácil hacer llorar. Su humor es inteligente, utiliza el sarcasmo, la farsa, el vodevil, el delirio... En sus libros se unen dos corrientes: la de la literatura policíaca como amplificadora de la realidad social y la literatura humorística que mira la realidad con distanciamiento y humor negro para comprenderla mejor.

Como en otras ocasiones, realizó un papel brillante como entrevistador conduciendo a Eduardo Mendoza a través de sus preguntas:

A.L. ¿Te sientes sólo haciendo este tipo de literatura?

E. M. No lo he pensado mucho, mi primera novela, inédita, fue una novela de humor, que las editoriales rechazaron, quizás por ser torpe, más tarde la reencontré y destruí. Luego hice algo distinto: "La verdad sobre el caso Savolta", que tenía elementos de humor pero no era una novela humorística. Con "El misterio de la cripta embrujada" la crítica se sorprendió ¿qué le ha pasado a este escritor serio?  Pero yo en realidad volvía a mis orígenes. Y he seguido alternando mi obra seria con mi obra humorística. En las novelas de humor me reencuentro con mi público pero quizás los críticos piensan que sólo tendría que hacer cosas más serias a mi edad. En España hay una gran tradición humorística, la picaresca, Cervantes, Quevedo, Lope de Vega... Calderón de la Barca escribió "La vida es sueño" pero también "La dama boba". Hay un momento en la historia de la literatura española en que se pierde esta tradición...

A.L. Has publicado recientemente "El enredo de la bolsa y la vida", la cuarta entrega de la serie protagonizada por un maleante de medio pelo reconvertido en peluquero, bebedor de pepsi-cola en vez de whisky...  ¿es así tu mirada sobre la vida  o eres un hombre serio en tu vida cotidiana?

E.M. No he hecho una comprobación empírica. No soy muy gracioso y eso me perjudica en algunas ocasiones. La realidad me divierte. No me pierdo las campañas electorales o las ruedas de prensa después de los partidos de fútbol, que muchas veces duran más que los propios encuentros. Me parecen chuscos. También los cocineros que disertan sobre el valor del apio. Me divierte la retórica, quizás porque nací en la época franquista. Con los discursos de Franco, todo era retórica y o nos amargábamos o nos divertíamos. Un actor que era una persona muy buena, siempre hacía papeles de malo, quizás porque el mal sólo se puede entender siendo bueno. Por el mismo motivo las personas que hacemos cosas con humor somos serias.

A.L. Los maristas, tu vida como periodista, como traductor, el franquismo ¿qué te ha condicionado más?

E.M. Es difícil saberlo. Yo fui hijo único durante muchos años y estaba muy sólo en el colegio. Era todo muy poco estimulante, aprender de memoria, los golpes... luego llegaba a casa y no me hacían caso. No había televisión ni por supuesto Internet. Encendía la radio y leía Pulgarcito, DDT, TBO... Sus personajes era muy importantes para mi, eran mis auténticos compañeros: El loco Carioco, Doña Urraca, la familia Cebolleta... eran los que calentaban una habitación muy fría. No me han abandonado nunca. Cuando escribo me acompañan Dostoyevski y Flaubert pero también esos personajes. Cuando estaba con gripe o anginas leía novelas de Agatha Christie. Se dice de Julio Cortazar que es un escritor con grandes ideas pero no es un buen narrador. De Christie podríamos decir lo contrario, era una pésima escritora pero una gran narradora. Adoro la novela de misterio aunque no sé escribirla, por eso hago parodia. Esas novelas inglesas donde aparecían vicarías (que no sabíamos que eran), los trenes y sus horarios... luego llegó la novela negra de bajos fondos, como una variante de la novela social, con tiros. En la novela de misterio el asesino no tiene más motivación que hacer que el Poirot de turno le descubra. En la novela negra hay corrupción, motivos. Comencé escribiendo novela negra porque reunía la aventura, el realismo, la denuncia de una sociedad perversa y corrupta. Mis novelas serias y de risa tienen un componente de misterio e intriga, de rebuscar en los cajones para sacar verdades incómodas.

A.L. Se decía que Vázquez Montalbán escribía las obras serias y tu las de risa.

E.M. Decían que nos habíamos repartido Barcelona, yo la de abajo y él la de arriba. Cuando se murió me quedé sólo y tuve que hacer todos los papeles...

A.L. El detective loco, ¿surge como una necesidad de descanso?

E.M. "La verdad sobre el caso Savolta" tuvo éxito de público y crítica. Se publicó en una transición que no era sólo política, también era social, todo cambiaba, incluso la moda. No sabía que hacer para no defraudar a la gente, después de darle vueltas se me ocurrió salir por peteneras mezclando el humor y el misterio. Estaba leyendo a Ross MacDonald, después de haber leído a Chandler y Hammett. Es su auténtico heredero. Todas sus novelas eran iguales, el asesino siempre era la madre, (risas), pero lo hacía muy bien. El 20% era trama y el 70% atmósfera. Trasladó el escenario de los bajos fondos neoyorkinos a la California playera y ahí nosotros teníamos referentes: Benidorm, la Costa Dorada... Escribí "El misterio de la cripta embrujada" muy deprisa, al terminar me dí cuenta de que el detective no tenía nombre y así se quedó. Me ha costado muchas regañinas, sobre todo de académicos que escriben tesis y artículos.

A.L. El hombre delgado, el agente de la Continental tampoco tienen nombre... John Banville nos explicó el año pasado que le es más fácil escribir como Benjamin Black cuando escribe novela negra. ¿Te brotan las novelas del detective loco con más facilidad?

E.M. Sí, las de humor me cuestan menos. Ser económico, no repetir, es mejor que se pierda algo,  cuando explicas mucho las cosas las estropeas, como la gente que te cuenta un chiste y luego te lo explica. Si no escribiera las otras no escribiría estas, son en cierto modo como salir de copas.

A.L. Haces reir al lector pero la sátira te permite hacer crítica social y política.

E.M. No se puede separar, el humor tiene como base hechos serios, sino no tendría gracia. El humor que consiste en tirar una tarta de nata tiene sus límites, es muy visual. El humor es autoreferencial, uno se burla de uno mismo, el lector se reconoce y se identifica. Mis novelas de humor son muy coyunturales por eso corren el riesgo de envejecer. La primera era una versión disparatada pero reconocible de la transición, donde todo cambia, las relaciones son otras... en la última, el protagonista, más viejo y cansado, vuelve a no entender lo que está pasando y se cuenta la realidad a su modo.

A.L. Es una radiografía actual, una célula terrorista intenta matar a Merkel y el loco contrata a una cuadrilla que representa a la gente que lo está pasando mal.

E.M. Contrata a una serie de personajes inofensivos o poco ofensivos como carteristas, estatuas humanas o músicos. Las estatuas me dan mucha rabia pero me parecieron un ayudante estupendo para un detective. Se pueden tirar días en un sitio sin llamar la atención. Los músicos tocan el acordeón y la gente les paga para que dejen de tocar... Se me ocurrió porque uno tocaba la trompeta debajo de mi ventana y yo no sabía si era mejor darle dinero para que se fuera o si eso provocaría que volviera todos los días.

A.L. Los bazares chinos parecen ser algo que te fascina.

E.M. Sí, que un país como China, que no es rico, que no tiene recursos naturales, haya conquistado el mundo comerciando con porquerías, me llama mucho la atención. Su éxito se basa en que muchas personas se creen más listas que los demás y piensan que pueden comprar por 1 euro lo que otros compran por 10. Pero las bombillas ni se funden, no funcionan, los bolígrafos no escriben... Por muy poco dinero se compran un montón de cosas que no se necesitan. La gente piensa que ha hecho un gran negocio. En el barrio donde vivo han cerrado muchas tiendas, sólo sobreviven las de moda fea. Como todos los maridos acompaño a mi mujer de compras, lo único que deseo es encontrar al menos un lugar para sentarme... La moda consiste en que un diseñador concibe ropa para una modelo espectacular, las mujeres compran la ropa, se miran en el espejo y ven a esa mujer, no a sí mismas. Si funcionara de otra manera todos iríamos en chandal. Cuando vivía en Nueva York un amigo negro me contaba que su abuela le decía que no jugara con niños negros. Él le hacía caso, no se vió a sí mismo como negro hasta mucho tiempo después. También me llaman la atención los negocios de masajes donde te ponen piedras en la espalda, huele a aromas pestilentes y hay una figura de Buda... ¿Por qué? Qué pasaría si alguien viene a mi casa y le meto en la bañera adornada con una Pilarica... Al lado de mi casa había un negocio de ese tipo: "El jardín de la perfecta armonía" con el letrero de "Se traspasa". Daba risa.

A.L. España siempre había sido un país de pícaros y nos habíamos olvidado. Billy Wilder decía que en épocas dramáticas hay que hacer humor y en épocas fáciles drama ¿hay que volver al humor?

E.M. En épocas estables podemos preocuparnos por temas metafísicos. Billy Wilder siempre hacía esperpento, ese término me parece muy definitorio. Yo no escribo para que los lectores sepan cómo tienen que ir por el mundo, si no para entenderlo.

A.L. ¿Es tu última novela un remake de "El largo adiós"?

E.M. Es el libro que me hubiera gustado escribir, por la intriga, las aventuras, por ser tierno y romántico. Utilizo la anécdota de partida de "El largo adiós" donde un hombre sin principios hace un acto de entrega por una persona que no se lo merece.

A.L. Alguna vez has dicho que no se te da bien titular tus novelas, pero parece que disfrutas mucho poniendo los nombres a los personajes.

E.M. Disfruto y es una necesidad porque el narrador no tiene nombre. No hago grandes descripciones porque no creo que nadie realmente se imagine lo que está leyendo. Mis imágenes no son visuales pero al dar el nombre a los personajes les describo. Si a alguien le llamo Raskornikoff ya sabemos todos que acabará matando a una vieja. Los personajes de mi última novela se reunían en un bar y hasta que no le puse nombre no puede continuar la trama.

A.L. Se vende perro.

E.M. Con el título sucede al revés, siempre viene al final. Cuando escribo no se lo que va a pasar y no puedo titular. Sólo en "Sin noticias de Gurb" sabía el título al comenzar. Cuando voy a una librería y veo las portadas todos los títulos me parecen muy buenos, pero ya están cogidos... recurro a mis editores y hemos pasado momentos realmente difíciles.

A.L. "El asombroso viaje de Pomponio Flato" fue una reacción a la moda de los imitadores de Dan Brown al que calificaste como una mezcla de religión, misticismo y Carla Bruni.

E.M. Me da rabia que a veces triunfen libros tan malos. Si a alguien le interesaba podría descubrir claves mías muy personales que sólo conocen los más cercanos. Lo importante de un libro es que no se vea que está escrito, por eso debe estar lleno de la vida del autor.

A.L. ¿En otros países se ríen tanto como nosotros de tus libros?

E.M. Ya me sorprende que se rían aquí y fuera ¿qué entenderán? Soy un poco desagradecido e injusto, cualquier lector pone mucho de su parte. Me encantan los western, me siento más de O.K. Corral que de Barcelona... Y el otro día me di cuenta de que no entendía realmente de que iba aquello, el contexto, la diligencia... en esos pueblos nadie trabaja, están todo el día en el bar.

Se abre el turno de preguntas, tras un breve silencio donde Mendonza comenta "les he planchao" interviene Miguel Angel de Toledo que pregunta: ¿Quién es Quesito? ¿de dónde sale el personaje? ¿es un familiar?

E.M. No, pero la pregunta tiene miga. Nadie inventa nada de la nada. El Pollo Morgan es una estatua pero también un amigo mío que participa en la broma. Quesito es una mezcla de varias personas, no digo cuales porque la autopsia haría que perdiera el encanto. No hay cosa más desconcertante para un lector que encontrar en una novela hechos y personajes reales. Esto descoloca, uno solo se cree las cosas cuando sabe que son mentira.

Javier: Me he leído todos sus libros, me sorprendió mucho cómo en "Riña de gatos" describe a José Antonio Primo de Rivera. Le veía, me lo imaginaba ¿cómo ha elaborado el personaje?

E.M. Es un personaje con presencia en mi vida, me interesa su historia, hace años estudié su figura, leí sus discursos, algunas biografías. De ello surgió una conclusión sobre como era, sobre la poca consistencia de su doctrina, sobre su enorme frivolidad. Hitler o Goebbels enviaron a la muerte a millones de personas. Cuando uno escucha los discursos de estas personas supuestamente superiores en la película de Leni Riefenstahl "El triunfo de la voluntad", uno es gordo, otro es cojo, otro tiene los dientes para afuera. Son payasos, unos desgraciados, me fascina, me produce escándalo, horror y risa, aunque no me divierte. José Antonio es más de casa, un jugador de segunda división...

Otra persona del público: me sorprende que escribas sin conocer el final, eso te diferencia de otros escritores...

E.M. Es mi manera, hay escritores para todos los gustos. Unos hacen esquemas, yo escribo sobre la marcha, con una idea general. Para escribir novelas de misterio esto es fatal, aunque en mis novelas no importa tanto. En "Riña de gatos" sí sabía por donde podían ir o no las cosas.

Otra persona: ¿Le fascina el nacionalismo catalán?

E.M. Sí, por supuesto, me fascina, es un mecanismo que existe. Si me pregunta por el referéndum eso es otra cuestión. El nacionalismo es un hecho, no una estrategia.

Finaliza el encuentro Antonio Lozano preguntando ¿qué hace destornillarse de risa a Eduardo Mendoza?

E.M. El humor anglosajón. Algunas sitcom americanas como Cheers, la veía durante la convalecencia de una operación y casi se me saltan los puntos. Fui también un seguidor apasionado de Frasier. Los guiones de Friends eran encaje de bolillos. Los monologuistas americanos. En España existía esa tradición con Gila pero era de otro tipo. Los Monty Python eran geniales.

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El viernes 26, a las 20 horas, en la Fábrica de Harinas de Getafe,  Manuel Calderón moderó la mesa redonda Las dictaduras dejan cicatrices: España y Chequia. Estaba prevista la asistencia de Jorge M. Reverte pero se ausentó. Lorenzo Silva ocupó su lugar dialogando con Pavel Kohout sobre las similitudes y diferencias de ambos países bajo sus respectivas dictaduras.

Dado que la temática no tuvo que ver con la novela policíaca resumo brevemente algunas ideas.

Pavel Kohout fue miembro del partido comunista del que más tarde sería crítico. Firmó la Carta 77 y eso provocó que le exiliaran a Austria. Escribió su primera novela con 18 años y la situó en Barcelona durante la Guerra Civil. Su obra más conocida en España es "La hora estelar de los asesinos", una novela que se desarrolla en II Guerra Mundial. En una Praga ocupada por los alemanes una serie de mujeres son asesinadas de un modo cruel.

Las dictaduras y la transición:

Kohout cree que las dictaduras de ambos países son completamente diferentes. Checoslovaquia fue invadida por Alemania ante la pasividad de Inglaterra y otros países, que todavía creían poder apaciguar a Hitler. Eso contribuyó en que al final de la Guerra Mundial el comunismo llegara al poder por las urnas. Cambiaron a Hitler por Stalin. Cuando algunos vieron lo que pasaba se suicidaron, otros siguieron adelante, autojustificándose, son los que permitieron los tanques en el 68. Fueron causantes y víctimas. El presidente actual cree que la dictadura fue vencida por la mayoría silenciosa. El autor no cree que el silencio cambiara nada. Sólo cuando los 15 millones de ciudadanos salieron a la calle y rodearon al ejército pudo terminar, se descompuso moralmente. Pero los intelectuales fallaron y justificaron lo injustificable. Y en el 77 fallaron de nuevo, la mayoría de los firmantes se retractó de la Carta 77, a los otros los exiliaron.

Silva reconoce que Franco murió en la cama. Mola diseñó un golpe de estado que aniquiló a los adversarios, la conciencia cívica y creó en los españoles pánico a oponerse al poder. El régimen cayó por si mismo, casi más por ser un anacronismo que porque hubiera un gran movimiento social dispuesto a cambiarlo, desde los años 40 no hubo lucha armada. La transición y sus soluciones fueron un parche coyuntural que se aceptó por todos como un mal menor, por los afines al régimen por la necesidad de hacer negocios, de abrir las fronteras y entrar el mercado común. La otra parte aceptó que no se juzgaran crímenes y situaciones que habían ocurrido durante la dictadura. Señala que aunque los cuerpos policíales fueron muy depurados tras el 23-F pero hay otros estamentos de la sociedad, como la judicatura, que todavía son tremendamente endogámicos. Tampoco se debe trivializar la importancia de la transición, hubo grandes políticos como Fraga, Carrillo, Suarez, Felipe González... con un carisma muy superior al de los actuales.

La Guerra Civil:

Cuando Pavel Kohout planificó su visita a España buscó un museo de la Guerra Civil, le extrañó que no existiera y piensa que puede significar cierta falta de madurez.

Manuel Calderón destaca que la mayoría de la literatura y el cine sobre la Guerra Civil se haya escrito desde el bando de los perdedores.

Silva explica que hay secciones sobre la Guerra Civil en algunos museos... Le extraña que pese a la Ley de Memoria Histórica siga habiendo calles en Madrid y Oviedo con el nombre del general Yagüe, uno de los protagonistas de la guerra y de la represión. Coincide con Calderón en que el relato de la Guerra Civil lo han hecho principalmente los perdedores, los ganadores hicieron propaganda y esta no perdura. O más bien los desengañados como Dionisio Ridruejo desde el bando nacional o Manuel Chaves Nogales desde el republicano. No entiende a la gente que responde con encono a la necesidad de otros de buscar las tumbas, hay que abrir las tumbas en todos los sentidos.

miércoles, 6 de junio de 2012

Feria del Libro de Madrid 2012: Encuentro entre Maurizio de Giovanni y Lorenzo Silva

Esta charla tuvo lugar el 2 de junio de 2012 a las 13:00 horas en el Pabellón del Banco Sabadell de la Feria del libro de Madrid.

Arrancó el acto David Scalmani, agregado cultural del Instituto Italiano de Madrid, presentando a Maurizio de Giovanni.

Su personaje, el comisario Ricciardi, nació en el cuento "I vivi e i morti" (Los vivos y los muertos), que ganó un premio para autores emergentes. Este relato sería la base de El invierto del comisario Ricciardi que se publicó en 2007. Las novelas transcurren en los años 30 en Nápoles. Tras el invierno se han publicado la primavera, el verano, el otoño, la navidad… Sólo las dos primeras han sido publicadas en español por Lumen. Lorenzo Silva es el conocido autor de la saga de Bevilacqua y Chamorro, aunque no sólo escribe novela negra ¿Cuál es tu último libro?

Lorenzo Silva: Niños feroces como novela y Los trabajos y los días como miscelánea. También he reeditado Laura y el corazón de las cosas.

Quiero dar la bienvenida a Maurizio que estuvo con nosotros el pasado Getafe Negro en colaboración con el Instituto Italiano de Madrid.

Yo también quiero hacer una introducción a la obra de Maurizio desde mi experiencia. Cuando me hablaron de un comisario con facultades para ver a los muertos pensé ¿esto qué es? No soy nada esotérico, los zombis me dejan frío, me interesa la realidad. Me sorprendió la habilidad con la que Maurizio teje su discurso, como consigue hacer creíble "el asunto", la facultad que hace a su protagonista percibir las últimas palabras de los muertos. Lo inserta en el relato de un modo natural, nada aparatoso.

También me gustó que sus libros transcurrieran en Nápoles, adoro esa ciudad, estuve allí en diciembre y volveré pronto para asistir a un concierto de Franco Battiato. Un Nápoles en los años 30 que presenta de una manera maravillosa.

Es un autor al que merece la pena leer porque escribe bien, es un gran escritor que traza sus libros con gran detalle. La novela negra no sólo consiste en poner un muerto sobre la mesa y dar vueltas en torno a ello.

Es más fácil ambientar una novela en la realidad contemporánea ¿por qué escogiste los años 30 y la época fascista?

Maurizio de Giovanni comienza su intervención disculpándose por no llevar chaqueta, ha traído una pero no se la puede poner con este calor. Agradece al Instituto Italiano que le haya vuelto a invitar. Estuvo en Getafe Negro donde pudo encontrarse con unos amigos un poco diferentes a los que se encuentra en otros foros.

He elegido los años 30 por dos razones. La primera de ellas fue la casualidad. Mi personaje nació durante un concurso en el café Grambrinus, que es de estilo Liberty. También estaba bebido por culpa de las invitaciones de los patrocinadores.

La segunda razón es que odio la policía científica: CSI, NCIS, a todos los forenses, las marcas de sangre… me aburren. Situando la acción en los años 30 no tengo que escribir sobre esto. Me baso en la pasión, en los sentimientos. Ahora es difícil saber quién es el culpable, hay muchas pruebas y la falta de ellas o la contaminación puede ser utilizada para exculpar a los auténticos culpables. En mi ciudad, Nápoles, todos los crímenes están contaminados. Todo el mundo toca algo, se lleva algo.

L.S. Siento algo similar sobre lo que comentas pero quiero insistir sobre un punto, tu investigador trabaja en un cuerpo de seguridad de un estado totalitario.

M.d.G. El problema está en cómo nosotros leemos el pasado, en función de lo que ha pasado después y con una interpretación política. La gente que vive su vida en esa época percibe el poder a lo lejos, tanto físicamente como en su intimidad. Están preocupados por sobrevivir. El fascismo había tomado posesión del poder pero estaba lejos de la gente.

Siempre digo que mi ciudad es la única de América del Sur que no está en América del Sur. Existe una relación muy fuerte con la muerte. En 1656 una epidemia de peste arrasó Nápoles, murieron 500.000 personas de una población de 750.000, dos de cada tres. Los cadáveres fueron arrojados a una mina llamada Sanità, separados en trozos, por una lado los fémures, las costillas, las cabezas, llamadas Capuzzelle. Cuando las familias iban a buscar a sus muertos lo único que podían hacer era elegir una calavera con un tamaño similar al de su familiar. Esta capuzzelle se ponía al cuidado de una mujer joven de la familia, que se encargaba de limpiarle el polvo y contarle los problemas familiares. Se suponía que la cabeza daba consejos en sueños a la joven y ella los transmitía a los demás. Si acertaba, le llevaban flores, si se equivocaba, la cambiaban por otra. Este osario permanece en el cimitero delle Fontanelle al Quartiere Sanità, allí todavía se guardan las cabezas "buenas".

Es imposible escribir una novela, aunque sea hiperrealista, sin tener en cuenta la muerte. El protagonista no habla con los muertos, sólo escucha su comentario final. Esto no siempre le ayuda, a veces le distrae. Actualmente evitamos las emociones fuertes, cambiamos de canal, cerramos el periódico. Mi personaje no puede.

D. S. ¿Tiene alguna relación tu personaje con el de Carlos Emilio Gadda cuyas historias suceden también en los años 30 en Roma? ¿Ha influido en el tuyo?

M.d.G. Este autor es un pilar de la literatura italiana, es una maravilla leerlo y se me calienta el corazón de pertenecer a la misma cultura de quien ha escrito de ese modo. Pero la II Guerra Mundial cambió los valores. El beneficio se convierte en lo principal y es imposible escribir de la misma manera antes y después.

El respeto por el muerto es muy importante. En la ficción el muerto también necesita respeto. Su muerte significa dolor para todos los que le han conocido para los que le hubiera querido si hubiera vivido. Hasta los asesinos quedan marcados para siempre. Tienes que recordar el dolor. No se si mis novelas son buenas, ni siquiera si se escribir, pero esto es algo que intento mostrar.

L.S. Nos olvidamos de las víctimas muchas veces. Al contrario de lo que piensan muchos, los policías no se insensibilizan frente al dolor. La mayoría son gente cuya empatía les permite seguir trabajando pese a las dificultades que encuentran.

Hubo un momento en que intenté reducir las posibles motivaciones de los criminales a tres: el odio, el interés y el miedo. Pero luego llegó Maurizio de Giovanni y las redujo a dos: hambre y amor.

M.d.G. En los años 30 no existía el crimen organizado de la mafia. Ricciardi ve en el hambre y la corrupción del amor las dos pasiones que mueven todo. Viaja como un salmón, hacia atrás. Parte de la pasión alterada que ha llevado al homicidio y se remonta a la pasión antes de corromperse.

D.S. ¿Y la locura?

M.d.G. La locura es un elemento extraño, no tiene razón. Hace poco he publicado una novela ambientada en la actualidad: Il metodo del coccodrillo, que probablemente saldrá en España en Navidad. Trata sobre un loco, pero no es irracional, tiene una motivación: la venganza. Cada siete años leo El Conde de Montecristo, es una gran novela sobre la venganza, convertida en razón para vivir. Junto con Cien años de soledad y El amor en tiempos de cólera de García Márquez, La milla verde de Stephen King y La trilogía de la ciudad de K de Agota Kristof, constituyen mis libros de cabecera.

L.S. Me gusta el planteamiento de cómo los sentimientos positivos se convierten en negativos. Me llama atención la presencia de los "serial killers" en la literatura americana. En la realidad española sólo ha habido dos casos de asesinos en serie: el arropiero y el asesino del naipe. ¿Existen en Italia?

M.d.G. El asesinato en serie es un problema del bienestar. Cuando no existe un motivo real un asesino aleatorio da miedo. Así ocurre en Estados Unidos o el año pasado en Noruega. Cualquiera puede ser su víctima potencial. En nuestros países, España, Italia, Grecia… no hay tanto bienestar, los asesinatos no son irracionales ni indiscriminados.

L.S. El asesino del naipe estaba resentido por haber sido expulsado del ejército, no tenía trabajo y decidió utilizar a los inmigrantes como chivo expiatorio.

Me interesa mucho la vida personal del investigador, lo que no tiene que ver con su trabajo. La familia de Ricciardi y sus relaciones son un poco peculiares ¿cómo llegaste a plantearlo así?

M.d.G. Yo no planteo nada, me lo paso muy bien escribiendo. Sólo decido quién muere, quien es el asesino y quién lo parece. El resto lo creo sobre la marcha. Es como una fórmula algebraica sin solución que creo sin resolver, pongo el = y comienza todo. Al personaje le otorgo una edad, una salud, un contexto social pero luego se mueve solo.

Ricciardi tiene miedo al amor porque sabe donde puede terminar. En su vida, como en la de todos, hay dos mujeres. La que nos es fiel y nos cuida y aquella de la que nos enamoramos porque es más extraña. A su vez cada una de las mujeres tiene otras dos personas. Nadie está seguro.

Se abre el turno de preguntas del público y le preguntan cual es su mecanismo para enfrentarse a una página en blanco.

M.d.G. Más bien sufro el problema de la página llena. Me aburriría si supiera lo que voy a escribir. Sería un coñazo (no se como traducirá esto la traductora). Lo divertido es ver lo que sucede. Tienes que liberar a la historia y saber hasta dónde va a llegar. Es parecido a vomitar (esperando que salga algo mejor). Hay algo dentro, lo echo y luego no lo vuelvo a leer. En mi caso lo hacen mi mujer y mis editores. Una vez termino, no puedo mejorar, no puedo añadir nada a mi pasión.

L.S. Coincido en lo sustancial, aunque planifico y corrijo más que tu. A veces tu propio texto está lleno de misterios. Corregir me resulta divertido, cambiar un nombre, un adjetivo, encontrar la mejor manera de decir algo a lo que llevabas tiempo dándole vueltas tras varias relecturas.

Yo tampoco tengo problema con las páginas en blanco, es un falso problema. El símil del vómito es bueno. No hay que forzarse a vomitar. Hay que escribir cuando hay algo que decir, si no es una maldad obligarse a hacerlo. A mi no me faltan historias, me falta tiempo para contarlas.

Público. La novela negra ha sido la hermana pobre de la literatura ¿Creen que es posible hacer buena literatura y buena novela negra?

M.d.G. Ayer cenaba con una escritora que ha escrito doce novelas negras, ha vendido de cada título unos 2.000 ejemplares. Ella siempre decía que si quería vender escribiría una novela negra, pero lo hizo y vendió lo mismo.

Cada uno cuenta lo que le sale. Somos miedosos, escribimos para echar fuera nuestros miedos. Sabemos que nunca ganaremos un gran premio literario, pero seis de cada diez libros que se venden son policíacos. El lector se reconoce en nosotros.

lunes, 17 de octubre de 2011

Getafe Negro IV: La Italia de Gianrico Carofiglio

Esta mesa redonda tuvo lugar el 14 de octubre de 2011 a las 19:00 h. en el Centro Municipal de la Cultura de Getafe.

Coordinó el acto Mavi Doñate, periodista de TVE que cubre sucesos y crónica judicial. Es para ella un honor abrir Getafe Negro con dos magníficos autores: Lorenzo Silva, Comisario de este festival, abogado y escritor. Ganador del Premio Nadal con "El alquimista impaciente", segunda novela de la saga protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, cuyo última entrega es “La estrategia del agua”. Y Gianrico Carofiglio, juez y fiscal. Ha realizado trabajos de investigación sobre la mafia. Su personaje, Guido Guerreri es abogado en Bari. La primera novela de la serie es "Testigo involuntario" y la última "Las perfecciones provisionales".

M. D. ¿Tienen vuestros personajes algo de vosotros mismos?

Lorenzo Silva agradece la presentación e intentará ser breve pues Carofiglio es el protagonista del acto. Ya no sabe que tienen sus personajes de él o él de ellos. Tras 15 años han desarrollado su propia existencia, que él no controla. Ya no son sus marionetas, tienen su vida y aunque el autor pone a su servicio su información y conocimientos, ellos evolucionan por su lado. Concibió a sus personajes para experimentar cosas que no había vivido. El no es policía, ni militar, ni funcionario, ni mujer y a través de sus personajes vive estas experiencias.

Gianrico Carofiglio comienza con un "Buona sera". Bromea diciendo que habla un español "buenísimo" pero que prefiere hablar en italiano. Antes, cuando le preguntaban si su personaje tenía algo de autobiográfico, decía que no, pero al ver el éxito que tiene entre el público femenino, ha comenzado a decir que sí.

M. D. ¿Guido ha evolucionado? ¿Cómo vuelcas tu experiencia profesional en tu personaje?

Carofligio explica que "evolucionar" es la característica central de Guerreri. Él no puede escribir sobre un personaje estático, le gusta cambiarlo y contar el cambio. No le gusta utilizar la palabra “serie” prefiere hablar de "macro-novela" de la que cada libro sería un capítulo. Cree que hay hechos de su experiencia que forman parte de su subconsciente y de ahí, casi sin querer, han saltado a sus novelas. Escribió "Los ojos cerrados" (el segundo capítulo de su macro-novela) pensando que no tenía nada de la vida real y cuando lo releyó se dio cuenta que estaba basado en un caso de homicidio en el que el marido había degollado a su mujer por no querer volver con él. La persiguió durante años y la acabó matando. El abogado defensor acusó a la víctima de haberle provocado. También intentó que fuera absuelto por enfermedad mental. Finalmente fue condenado a 24 años.

M. D. ¿Conocéis mejor la violencia de género por vuestra experiencia como abogado y juez?

Silva cree que el ejercicio de la abogacía te pone en contacto con conflictos humanos. Te proporciona cierta información sobre los hechos concretos de las historias pero también crea desinformación, como juristas están obligados a resolverlos de un modo conforme a la ley. Los jueces en sus sentencias utilizan un lenguaje especial, que apenas entienden los profanos. Como escritor hace un relato diferente, con elementos menos objetivos y fríos.

M. D. ¿Qué es más difícil ser juez o escritor?

Carofiglio dice que ambos tienen en algo en común. Se realiza una investigación, se recogen pistas, se elabora una hipótesis, que es una historia basada en unos hechos. En un juicio, los testigos, el acusado, el abogado y el fiscal cuentan historias al juez, que a su vez elabora una hipótesis sobre lo ocurrido. En "Dudas razonables", la tercera, Guido realiza un discurso al final del proceso delante del juez, viene a decir que todo lo que tenemos son las historias.

Sin embargo el lenguaje utilizado es completamente diferente. No sabe cómo es en España pero en Italia el lenguaje judicial es totalmente incomprensible. Es una manera de ejercer el poder, de separarse de los otros, que conduce a una visión antidemocrática del derecho. Dedica a este tema toda la segunda parte de su ensayo "La manomissione delle parole" (La manipulación de las palabras). Cuando da conferencias, en las diapositivas de sus PowerPoint, muestra sentencias incomprensibles y luego las traduce.

Mavi Doñate comenta que en su experiencia como reportera de tribunales tiene el mismo problema, las sentencias son incomprensibles para ella y le resulta difícil hacerlas llegar al público.

M.D. ¿Cómo evolucionarán tus personajes enfrentándose a un mundo cambiante dirigido por el dinero, el rencor, el miedo, las nuevas tecnologías?

Lorenzo menciona al escritor Maurizio de Giovanni, que cree que sólo hay dos temas fundamentales: hambre y amor, lo que necesito y lo que quiero. (Carofiglio puntualiza que también existe el poder. Silva piensa que es cierta forma de “amor”. Un violador no siempre es un asesino, a veces mata por miedo a que le reconozcan). Las herramientas se van sofisticando pero en el fondo es parafernalia nueva en torno a los mismos instintos básicos. Estas nuevas herramientas son poderosas, por ejemplo utilizar Twitter a través de móvil es maravilloso, permite ponerte en contacto con miles de personas, pero tiene otro efecto cuando es utilizado de otra manera, sobre todo si hay dinero detrás. Ahora, en los momentos de crisis, el poder del dinero es mayor. Los bancos no prestan dinero a nadie. El Estado no ha podido vender Aena ni Onlae porque los bancos no han concedido préstamos a los interesados en adquirirlas.

Quiere escribir sobre un maltrato diferente que no sale tanto en los medios, aquél al que se enfrentan las prostitutas explotadas. Muchas de ellas no son españolas y cree que eso puede afectar a que el tema no tenga tanta repercusión.

Doñate cuenta que un violador asesinó a dos prostitutas y escuchó un comentario tipo "bueno, son prostitutas" como si el hecho de serlo justificara la violencia.

Carofiglio explica que en realidad el crimen en Italia, Europa y el mundo está disminuyendo. Estadísticamente en los últimos 20 y 30 años ha habido menos homicidios y violencia. La sociedad ha mejorado. Eso no quiere decir que infravalore el crimen, existe una criminalidad poderosa que influye en la economía y en la crisis. Cree que hay dos líneas de acción fundamentales: Investigar y detener a los delincuentes, meterlos en la cárcel es la primera. La segunda es encontrar su dinero y quitárselo. Ir a prisión forma parte del juego, pero quitarles su dinero es lo que más daño les hace.

El problema es que no siempre es fácil incautarlo. En Italia existe una legislación que permite acceder a las cuentas de los criminales pero ellos transfieren el dinero a países con leyes menos eficaces, por ello la lucha contra el crimen organizado debe ser internacional. Hay que adecuar las leyes de todos los países para conseguir este fin.

M.D. a Gianrico Carofiglio ¿Se puede novelar a la mafia sin crear héroes tipo "El Padrino"?

Carofiglio encuentra historias más interesantes en los casos comunes que en el crimen organizado. (Hay un autor francés que habla de crimen desorganizado). No está de acuerdo en que todo sea hambre y amor. Existen delitos banales y otros profesionales, muchos se realizan por poder. La mayor parte de los crímenes "familiares" se deben al ejercicio del poder de uno sobre otro.

Los mafiosos no son especialmente interesantes. La película que mejor muestra la realidad de la mafia es "Goodfellas" ("Uno de los nuestros" en España, aclara Silva), protagonizada por Robert de Niro. En ella se muestra la mafia real, no es fascinante. El 95% de los arrepentidos dicen que han decidido colaborar con la justicia porque la mafia ha cambiado y ya no tiene reglas, pero a él le parece una justificación de la traición. La mafia siempre ha sido y es una organización despiadada y criminal que busca el poder y el dinero. En Italia han conseguido reducir su actividad.

Mavi Doñate le pide que cuente una anécdota sobre un mafioso y sus novelas.

Carofiglio explica que un chico muy joven estaba en prisión detenido por diversos delitos graves, estaba estudiando leyes y había leído uno de sus libros y le escribió una carta pidiéndole alguno más. El le envió todos ellos y el muchacho le volvió a escribir una carta muy agradecido. El autor sí cree que las personas pueden cambiar, la mafia no.

Doñate quiere hablar del tratamiento que se da en Italia a las noticias de sucesos. En uno de sus últimos viajes una mujer había aparecido muerta en un garaje tras realizar prácticas sadomasoquistas y le extrañó el lugar preponderante que ocupaba la noticia en todos los medios con debates y todo tipo de análisis del caso.

Carofiglio cree que se habla mucho de algunos casos por morbo y que influye en la gente de un modo negativo. Cree que habría que limitarlo pero no sabe como. La calidad de la información en Italia se ha convertido en un problema. No quiere hablar de política pero está claro que hay una situación anómala cuando el presidente del gobierno es a la vez propietario de las tres cadenas principales. Es difícil hacer leyes que limiten los abusos televisivos, cualquier ley se puede interpretar como un trato de favor al presidente, cuando se vaya cambiarán las cosas.

Silva también cuenta que en su última visita a Italia la información sobre el asesinato de una chica ocupaba toda la programación de una cadena. Piensa que en España no somos tan excesivos pero tampoco lo hacemos bien. Hay cadenas ecuánimes que tratan de dar información, otras son más contenidas... Hay algunas historias que se muestran y otras que no, depende de la “calidad” de los muertos. Cree que no se informa bien, que a veces se afecta a las víctimas, no se supone la inocencia de los sospechosos... Piensa que el tratamiento que se ha dado al asesinato de Marta del Castillo, en el fondo un crimen vulgar, ha interferido en la investigación.

M.D. ¿Interesa el lado oscuro de los personajes en la novela negra?

Lorenzo Silva cree que hay una novela negra morbosa y psicopática, no se puede negar. Uno no sabe si a los lectores les atrae porque se reafirman frente a los monstruos, tipo Hannibal Lecter, o porque se identifican con ellos. A él como escritor es lo que menos le interesa, quiere pensar que el interés por la novela negra se debe más al acercamiento a los crímenes cometidos por gente común, que no es distinta a nosotros y a investigadores que también son similares a nosotros, enfermos como Wallander, normales. El mal es humano, cualquier persona puede resbalar y los investigadores son falibles.

A Carofiglio te interesa "la banalidad del mal". Es un concepto elaborado por Hannah Arendt qué él encuentra muy certero. Si buscamos profundidad en el mal acabamos frustrados. No es profundo, no es una planta con raíces, es un hongo que se expande. El mal es vulgar, sólo la bondad es profunda. En 1961 Arendt cubrió como periodista el proceso contra Adolf Eichman, nazi, responsable de la muerte de millones de personas, capturado por el Mossad en Latinoamérica y llevado a Israel donde se le juzgó. Allí descubrió a un hombre normal, educado… no un monstruo demoníaco. Hannibal Lecter no existe. Un criminal encantador, filosófico... puede ser divertido pero no es real.

M.D. ¿Cómo se justifican los asesinos? ¿cómo explican lo que han hecho?

El autor italiano explica que depende del homicida. En una disputa entre dos grupos de la mafia se iba a asesinar a uno de los jefes en medio de una plaza. Alguien dijo que estaban locos ya que era muy fácil que les capturaran y el asesino respondió "O él o yo. Es mejor escuchar el ruido de las cadenas que el de las campanas". En los crímenes de la mafia hay una explicación racional, como si se registrara una operación contable. Otras veces las palabras son una mera justificación de lo hecho. Alguien mata a otro en un momento de furia y a posteriori intenta explicarlo...

Doñate menciona los asesinatos de Noruega de este verano...

Carofiglio explica que esta persona que ha realizado un mal monstruoso, que ha asesinado personas como si fueran moscas, era tenido por sus vecinos por un hombre normal, educado y silencioso. El considerar a los otros como objetos, en vez de como personas, es la causa de gran parte de los delitos. Insiste en que hay razones profundas detrás de las cosas buenas pero no detrás de los actos malvados.

Lorenzo Silva dice que este hombre escribió miles de páginas sin ningún sentido. Comenta un documental sobre Afganistán realizado por una televisión danesa. En él se siguen los pasos de unos soldados de ese país. En un momento de la guerra localizan a 5 talibanes y los capturan. Dos de los soldados, los menos carismáticos del grupo, los más anodinos, asesinan a sangre fría a los prisioneros disparándoles repetidamente. Lo hacen porque no son nada para ellos. Juegan a la guerra del mismo modo que juegan a los videojuegos.

El miedo, el poder, el amor a si mismos, el amor a la patria han causado miles de muertos...

M. D. ¿Tiene futuro la novela negra?

Silva piensa que ha resistido bien la crisis, no se han dejado de vender libros quizás porque la gente salga menos o no gaste tanto en vacaciones … Cree que en los últimos años ha habido un boom un tanto desordenado, del que también este festival se ha beneficiado. Cuando baje la fiebre lo que se publique será mejor.

Carofiglio no lee mucha novela negra aunque le gustan algunos autores americanos. Sus novelas son trágicas y también irónicas o autoirónicas. Recibe comentarios positivos de sus lectores que le cuentan que no han podido parar de leer o que han llorado, pero lo que más le gusta es cuando alguien le dice que se ha reído muchísimo.

Cuando publicó su primera novela, un amigo editor bastante importante le explicó que la manera de saber si eras un escritor de verdad es cuando descubres a alguien leyendo tu libro en el metro, en un aeropuerto o en la sala de espera del médico. Durante meses buscó a su lector sin encontrarlo hasta que un día encontró una mujer en Roma leyendo su libro. Era una persona muy expresiva, que pasaba del gesto serio a la carcajada. Disfrutó mucho la experiencia aunque no se atrevió a decirle que era el autor. Unos días después una amiga le comentó que era una conocida suya. Le explicó que estaba leyendo un libro y tenía enfrente al escritor, el libro le pareció estupendo pero su autor le había parecido un tipo raro.

Doñate pregunta a Silva si Bevilacqua y Chamorro tendrán una relación sentimental y a Carofiglio si Guido encontrará de nuevo el amor.

Lorenzo intenta buscar una manera nueva de responder a esta pregunta pero realmente no lo sabe, no ha encontrado nunca una circunstancia en que la relación tenga sentido. Vila da pistas en una de las novelas: "perdería más de lo que ganaría".

Carofiglio nos habla de su última novela "Il silenzio dell'onda", que se presenta estos días en Italia y se publicará en primavera en España. En ella el romance desempeña un papel importante, aunque no está protagonizada por Guerreri. El personaje principal es Roberto Larios y transcurre en parte en Madrid.

Se abre el turno de preguntas al público pero nadie pregunta nada. Gianrico se pone a contar una historia sobre una subasta pero no entiendo nada...

La conferencia se desarrolló en italiano y castellano, a Carofiglio se le entendía bastante bien y una parte del público insistió en que no era necesaria traducción, pero en algunos momentos se perdían algunos detalles, una persona pidió que por favor tradujeran y la traductora lo hizo pero no el episodio final.

lunes, 9 de marzo de 2009

Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro - Lorenzo Silva

Rubén Bevilacqua "Vila" es guardia civil en la UCO (Unidad Central Operativa) de Madrid.

Nació en Montevideo. Su padre es un uruguayo de origen italiano y su madre de Salamanca. A los 13 años se trasladó a España con su madre. Ha perdido el contacto con su padre y sabe que tiene como asignatura pendiente recuperarlo, le duele saber que él debería haber dado el primer paso. Estuvo casado y es padre de un hijo, al que no ve tan a menudo como quisiera debido a su trabajo.

Se licenció en psicología pero su pragmatismo le indicó que se ganaría mejor la vida de otra manera y así opositó a la Guardia Civil. Aunque no es un policía al uso, es caustico e irreverente (la melodía de su móvil es "Estado policial" de Robe Iniesta) y le gusta tocar los cojones a sus superiores, está perfectamente integrado en el cuerpo. No tiene vocación de mando y se resiste a presentarse a oposiciones para prosperar. Investiga con paciencia sabiendo que siempre será mayor el tiempo que el tenga para investigar que el que tuvo el criminal para planificar.

Conocemos a Virginia Chamorro con 24 años, cuando con apenas un año de experiencia es asignada como compañera de Vila. Gaditana, hija de militar, destaca pese a ser un poco seca y bastante tímida. Al lado de Vila se va curtiendo y saliendo al exterior. Su afición oculta es la astronomía. Sus relaciones con los hombres han resultado frustrantes hasta la fecha.

Tras varios años trabajando juntos tienen una relación especial, se entienden sin hablar.

Entre la primera y la última novela han transcurrido 15 años.

En "La estrategia del agua" nos reencontramos con un Vila de 45 años, ascendido a Brigada y desmoralizado porque unos jueces han dejado en libertad a un criminal al que encarceló tras un duro trabajo. Su jefe, el Teniente Coronel Pereira, le encarga investigar, con la ahora Sargento Chamorro y el novato guardia Juan Arnau, lo que parece un ajuste de cuentas ejecutado por un profesional. El autor aprovecha su novela para denunciar las fisuras del sistema, los pocos recursos destinados a la seguridad ciudadana frente a los dedicados a los figurones, la negligencia o errores de una parte de la judicatura frente a la valentía de la otra parte.

En "La marca del meridiano" un antiguo compañero de Vila es encontrado cruelmente asesinado. El protagonista, Chamorro y Arnau se desplazan a La Rioja y más tarde a Barcelona para desentrañar una trama que hunde sus raices en la corrupción policial y en la explotación de mujeres.

En "Los cuerpos extraños" la alcadesa de una localidad en la costa de Levante ha sido asesinada. Su cuerpo es encontrado en la playa de un pequeño municipio jurisdicción de la Guardia Civil. Ella era incorruptible en su vida profesional y promiscua en la sentimental. Vila y su equipo emprenden dos líneas de investigación paralelas.

Comentario personal

Me gusta mucho Vila, aunque es un poco un rebelde de pacotilla, chuleta y un poco machista, me identifico con sus pensamientos y sentimientos sobre la realidad, con los problemas que preocupan al autor. Refleja una sociedad real, similar a la que me rodea.

En cuanto a las novelas unas me gustan más que otras. En la últimas le reprocharía que están pegadas tanto a la realidad inmediata que probablemente envejezcan mal. En "Los cuerpos extraños", he tenido la sensación de que todos los personajes hablaban de un modo similar (o al menos Vila, los jueces y los guardia civiles) es decir, utilizando expresiones redichas y "palabros" muy específicos del modo de hablar de Bevilacqua.

Para comer: cocido madrileño, menestra y pescado a la plancha o ensalada y filet Verónica en La Vaca Verónica, en Cataluña calçots.


Libros de Bevilacqua y Chamorro
  1. El lejano país de los estanques, 1998
  2. El alquimista impaciente, 2000
  3. La niebla y la doncella, 2002
  4. La reina sin espejo, 2005
  5. La estrategia del agua, 2010
  6. La marca del meridiano, 2012 - Premio Planeta 2012
  7. Los cuerpos extraños, 2014
  8. Donde los escorpiones, 2016
  9. Tantos lobos, 2017
  10. Lejos del corazón, 2018
  11. El mal de Corcira, 2020 
  12. La llama de Focea, 2022 
  13. Las fuerzas contrarias, 2025

Películas
  • El alquimista impaciente, 2002. España. Directora: Patricia Ferreira. Intérpretes: Ingrid Rubio (Chamorro), Roberto Enríquez (Bevilacqua).
  • La reina sin espejo, 2009. Película para TV. España. Director: Antonio Onetti. Intérpretes: Mariona Ribas (Chamorro), Jesús Noguero (Bevilacqua).
  • Un asunto conyugal, 2009. Película para TV. España. Director: Antonio Onetti. Intérpretes: Mariona Ribas (Chamorro), Jesús Noguero (Bevilacqua).
  • La niebla y la doncella, 2017. España. Director: Andrés M. Koppel. Intérpretes: Quim Gutiérrez (Bevilacqua),  Aura Garrido (Chamorro)

El autor

Lorenzo Manuel Silva Amador nació en Madrid en 1966. Estudió Derecho y trabajó como abogado hasta 2002. Ha escrito poesía, innumerables relatos, algunos guiones de cine y varias novelas, algunas de ellas dirigidas al público juvenil. Colabora como articulista con varias publicaciones.

Desde 2008 es comisario de Getafe Negro, festival de novela policíaca de Madrid.

Web oficial del autor: www.lorenzo-silva.com
Blog del autor: lorenzo-silva.blogspot.com

Otros libros:

Serie Manuela Mauri - con Noemi Trujillo
  1. Si esto es una mujer, 2019
  2. La forja de una rebelde, 2022
  3. La innombrable, 2024
 
Novelas
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