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jueves, 3 de octubre de 2013

Encuentro con Val McDermid en Hay Festival

Este encuentro tuvo lugar el 28 de septiembre de 2013 a las 12 en la sala de Caja Segovia, en Segovia dentro de los actos celebrados en el Hay Festival.

Entrevistó a la autora Giles Tremlett, periodista, y la que presentó como una de las más reconocidas escritoras policíacas de Escocia, autora de numerosos libros, entre ellos varias series como las protagonizadas por el periodista Lindsay Gordon, la detective Kate Brannigan o el psicólogo Tony Hill y la policía Carol Jordan. Califica su estilo como thriller psicológico con cierto sentido del humor y la encuadra en el Tartan Noir, la novela policíaca escrita en Escocia.

 

Giles: ¿por qué nos gusta leer sobre asesinatos?

Val: Es un lugar seguro donde tener miedo, como una montaña rusa, es un miedo controlado. Vivimos entre desconocidos, los medios de comunicación nos asustan… en las novelas encontramos consuelo, el crimen se resuelve, el culpable es castigado. También tienen algo de sublimación, nos permiten proyectar nuestros deseos oscuros y leer sobre crímenes en vez de matar.

Giles: En el mundo real la tasa de criminalidad está descendiendo, ¿afecta esto a tus obras?

Val: No, la gente sabe que las novelas son ficción, un lugar de encuentro. Hay muchas formas de escribir, aunque la narrativa contemporánea lo haya obviado para mi es fundamental mantener una estructura con principio, nudo y desenlace. No dejar finales abiertos que no interesan al lector. Quizás me condiciona que cuando era pequeña la única novela que había en casa era “Muerte en la vicaría” de Agatha Christie y la leí una y otra vez. Luego empecé a ir a la biblioteca y como no dejaban a los niños coger libros de crímenes utilizaba el carnet de mi madre aduciendo que estaba enferma.

Giles: Siendo de una familia trabajadora conseguiste estudiar en Oxford...

Val: Sí, con mi acento de Fife, al principio no me entendían, tuve que enseñarme a mí misma a hablar inglés. La gente no era nada snob, te valoraban por tu intelecto.

Giles: Empezaste a trabajar joven como periodista independiente.

Val: Sí, ello me permitió entrar en todo tipo de vidas y lugares. Buscaba historias para vender a los periódicos. Intenté entrevistar a un boxeador en su casa y este me pegó un puñetazo y me persiguió por todo el jardín golpeándome en los riñones. En la novela policíaca americana la gente recibe palizas y al día siguiente va a trabajar tranquilamente. Yo me quedé impresionada, aterrorizada, tardé tiempo en superarlo. En mis libros intento mostrar del mismo modo esta experiencia, la violencia tiene consecuencias, los golpes afectan a los protagonistas.

Giles: Algunos de tus personajes son periodistas como tú pero ¿has tenido trato con policías? ¿Has detectado en ellos conductas homófobas o racistas? ¿Han evolucionado?

Val: Conozco a muchos uniformados, la mayoría de ellos son universitarios, se enfrentan a diario con borrachos, maltratadores… tendrán sus opiniones pero saben que no tienen que decirlas en público. Para muchas mujeres resulta difícil dar el salto a los puestos intermedios, es decir, hay muchas mujeres en los puestos bajos y algunas en los puestos altos pero les es difícil subir por la escala, sobre todo si tienen hijos.

Giles: ¿De dónde te vienen las ideas, las historias?

Val: Normalmente parto de hechos que me cuentan o me suceden y me pregunto ¿qué podría haber sucedido si…? What If…Por ejemplo, yo tengo dos prótesis de hierro en las rodillas, en una ocasión estaba en el aeropuerto con mi hijo y saltaron las alarmas del detector de metales, me llevaron a una habitación aislada y mi hijo se quedó fuera y pensé que podía haberle pasado algo… de esta experiencia surge una de mis últimas novelas: The Vanishing Point.

Giles: En "El alambre en las venas" (The Wire in the Blood) tratas del lado oscuro de algunos famosos admirados por todo el mundo.

Val: Los casos de O.J. Simpson o Michael Jackson me dieron la idea de que hay famosos que gozan de cierta invulnerabilidad y decidí mostrarlo en una novela. En el Reino Unido la Ley antilibelo es muy restrictiva, si no hay pruebas hay muchas cosas que los periodistas no pueden publicar. Una vez muerto, todas estas restricciones desaparecen. Así ha sucedido en el caso de Jimmy Savile, mientras vivía se admiraba su excentricidad, cuando murió surgieron los testimonios sobre sus abusos sexuales.

Giles: Escribes libros individuales, series, incluso no ficción ¿te aburres?

Val: Sí, a veces me aburren mis personajes y les dejo descansar. Tener una sola serie me mataría, necesito distintos personajes para contar distintas cosas.

Giles: ¿Sigues un patrón?

Val: Sí, es necesario para mantener el plan de marketing y promoción, tengo que ajustarme a unas fechas. Esto es un negocio, sé que suena un poco anatema, pero es mi trabajo, así me gano la vida, tengo hacer las entregas a tiempo para que todo funcione. Después de la resaca de Año Nuevo me pongo a trabajar en serio.

Giles: Escribiste "A Suitable Job For A Woman", una obra de investigación sobre el mundo de las detectives privadas.

Val: Hay muchas oportunidades para una mujer detective, cuando se acercan a preguntar la gente interpreta que son cotillas, no que son detectives y suele hablar mucho más. Muchas de ellas me contaban que siempre trabajan en varios casos a la vez por ello a Kate Brannigan siempre la hago trabajar en más de un caso.

Giles: ¿Cómo te sientes al ver a tus personajes llevados a la pantalla?

Val: Hay que verlo como cuando un hijo se independiza. A mí me preocupa que se entienda lo que quise decir, que se mantenga lo esencial. Suelo revisar los guiones pero mis consejos a veces se admiten y otras no. En la tercera temporada de "Wire in the Blood" la actriz que interpretaba a Carol Jordan decidió abandonar la serie. No sabíamos si mantener el personaje cambiando la actriz o crear un nuevo personaje, optamos por esa opción desarrollando un personaje secundario que se llamaba Paula. No sabía por qué el guionista estaba mosqueado conmigo hasta que me enteré de que había puesto al personaje el nombre de su mujer y ahora andaba molesto por que fuera lesbiana ¡ni que fuera tan fácil convertir a una mujer en lesbiana!

domingo, 29 de septiembre de 2013

Mesa redonda en Hay Festival con Andreu Martín, Rosa Ribas y Dolores Redondo

Esta mesa tuvo lugar el 28 de septiembre de 2013 a las 18:15 en el Palacio de Quintanar de Segovia dentro de los actos celebrados en el Hay Festival.



Teresa Sanz, la moderadora, presentó a los participantes: Andreu Martín, autor consolidado dentro de la novela negra con gran cantidad de libros escritos de los que destacó la serie de Flanagan y sus últimas novelas Sociedad Negra y Cabaret Pompeya. Rosa Ribas que ha publicado esta primavera Don de lenguas, una novela de género negro con toques de historia escrita a cuatro manos con Sabine Hofmann, y Dolores Redondo, autora de El guardián invisible, primera parte de la "Trilogía de Baztán".

Teresa les lanza una primera pregunta: ¿Existe un boom, una moda en novela policíaca que va más allá de lo nórdico? ¿Existe una literatura negra española como género propio?

Andreu: Hubo una moda hace muchos años, Vázquez Montalbán, Juan Madrid y yo mismo… En la mayoría de países siempre ha existido en las librerías una estantería destinada al género, en España ahora nos hemos puesto a nivel. Mankell llamó la atención de cierto público, luego llegó Larsson, Don Winslow, Michael Connelly… pero ellos narran realidades ajenas a la nuestra: las incongruencias de la sociedad sueca, el narcotráfico en México, el crimen en Los Ángeles… La novela policíaca española nos acerca a nuestra realidad, como el libro de Rosa que recrea la Barcelona de los años 50 o el de Dolores que nos acerca al Valle de Baztán en la actualidad.

Rosa: El género ya no se tiene que justificar, ahora hay una enorme variedad, desde lo que llaman en Alemania novelas de chimenea, agradables, para pasar el rato, hasta otras que profundizan en lo social o en el crimen psicológico.

Dolores: Siempre se ha hecho novela negra pero en el pasado se imitaba mucho a los ingleses y norteamericanos, ahora se ha desarrollado un estilo propio.

Teresa: Dolores, ¿has tenido problemas con la gente de Baztán al mostrar las realidades que reflejas en tus libros?

Dolores: Tenía miedo de las reacciones, pero ha encantado. Desde la gente de la calle a la Policía Foral. El turismo ha aumentado este año un 60%, la gente visita los sitios, compra el pastel que menciono en el libro, han puesto en marcha rutas por los lugares de la novela.

Rosa: Quizás es más difícil la identificación cuando el escenario es más grande. En una ocasión escribí un relato que sucedía en El Prat y la gente intentaba averiguar quién era el personaje. En Alemania tiene mucho éxito el género llamado "policial local" que es muy fiel a la escenografía de la ciudad, se presentan novelas como "novela de Hamburgo"… Lo negro pasa de lo global a lo local, de lo que ocurre en Sudáfrica a lo que ocurre en mi barrio.

Andreu: Vázquez Montalbán ya hizo populares rutas en Barcelona, partiendo del famoso Casa Leopoldo. Yo mismo he hecho de cicerone para lectores alemanes que querían conocer el escenario de mi obra. La novela negra te empuja a salir a la calle para ver si es verdad lo que cuenta. Es verdad que en los 80 se imitaba al extranjero, aquí la policía era hermética y daba grima. Ahora hablo mucho con policías. En una de mis novelas el protagonista es un informático forense. Como policía es decepcionante ya que no es un hombre de acción, ni siquiera lleva pistola. La novela de Dolores Redondo refleja perfectamente los procedimientos actuales de la policía española.

Teresa: ¿Os da facilidades la policía?

Rosa: En mi última novela muestro la policía de los años 50… pero para las novelas de Cornelia Weber-Tejedor que se desarrollan en Alemania en la actualidad cuento con su asesoramiento. La policía de Fráncfort tiene un encargado que se ocupa de los escritores. Quieren que se reflejen sus propios procedimientos, que se marquen correctamente sus límites. Pero como escritores debemos plantearnos hasta que punto nos atenemos a la realidad o si es mejor dejar volar la imaginación. Los propios policías se quejan de que su labor es mucho más rutinaria de lo que la gente imagina. No debemos confundir verdad y veracidad, una obra podría llegar a ser tremendamente aburrida. ¿A quién le gustaría leer algo así? Quizás ni siquiera querríamos escribirlo.

Dolores: He trabajado sobre todo con la Policía Foral de Navarra del cuartel de Elizondo, cuando contacté con ellos me pasaron con el portavoz de prensa y me trataron amablemente. Tras el éxito de la novela se han volcado conmigo, incluso me han condecorado.

Teresa: Andreu, ¿tú has vivido esta evolución?

Andreu: Sí, en mi tercera novela quise utilizar a un policía y me dirigí a la comisaría de Vía Layetana, en aquel momento no conseguí nada… Lo que he visto con el tiempo es que hay tantos policías como personas. Al documentarme para Cabaret Pompeya quise conocer cómo era la policía de la época y tuve la ocasión de conocer a un subinspector del Ampurdán que por las mañanas patrullaba en la calle y por la tarde impartía clases de Historia en la universidad. Fue un militante comunista que ingresó en la policía para intentarla cambiar desde dentro. En la dictadura los policías dictaban a los jueces como debían actuar, ahora es al revés, el juez indica a la policía el camino a seguir.

Rosa: Me documenté, entre otros, con un libro de Tomás Gil Llamas, "Brigada Criminal", en él el que fue jefe de la Brigada de Investigación criminal de Barcelona narraba sus experiencias. Daba pavor: arrogante, despreciativo, racista… Y se suponía que eran profesionales y correctos en relación a la "Brigada Político-Social".

Teresa: Rosa, ¿cómo se escribe un libro a cuatro manos? Entiendo que para Sabine esta historia será más lejana ¿te ayudó en la documentación?

Rosa: Trabajar con Sabine me sirve para comparar y seleccionar y no cargar al lector con muchos detalles, no convertir la novela en una tesis, si no en algo vivido.

Teresa: Dolores ¿te ha costado mezclar mitología y realidad?

Dolores: La mitología forma parte de mi vida. Mi abuelo me contaba estas historias cuando era pequeña no me ha costado.

Teresa: Andreu, ¿qué desencadena "Cabaret Pompeya"?

Andreu: Un amigo siempre me retaba a escribir la gran novela negra de Barcelona. Y yo la verdad es que llevo años intentándolo. Mi padre me llevaba a un bar que se llamaba Boston y me contaba historias de gánsteres, cuando en los años 20 los pistoleros controlaban la ciudad, era una especie de Chicago. Cuando él murió me dio pena no saber más cosas y entonces recurrí a mi tío Chinchín, que era el brasas de la familia. Él me contó un montón de historias de esta época y en ellas me basé para escribir "Cabaret Pompeya".

Se abre el turno de preguntas del público y alguien pregunta a Dolores por qué eligió el Valle de Batzán.

Dolores: Quería escribir una novela negra, sobre la mitología y el matriarcado. Mi familia ha sido una familia de marinos con los hombres a menudo ausentes.  Partí en busca de un escenario y cuando llegué a Elizondo a los 15 minutos sabía que sería allí, el lugar me eligió, no podía haber sido otro.

Teresa: ¿Cómo escribís? Planeáis las novelas u os dejáis llevar.

Andreu: En mis novelas mando yo. El primer embrión puede ser cualquier cosa, ej. Preguntarme por las tríadas chinas. Acudí a mis contactos en la policía y me dijeron que no existían en España, por eso comencé a investigar. Luego conceptualizo la novela, hago la estructura, como se va a desarrollar. Sólo empiezo a escribir cuando tengo toda la historia y entonces elijo a sus personajes.

Rosa: Es imprescindible controlar las líneas generales, aunque luego en algún momento se realice algún ajuste sobre la marcha.

Dolores: Una novela es como una planta, hay semillas que no crecen, otras son como una planta pequeñita y otras llegan a ser árboles. Cuando comencé a escribir tenía la trilogía completa pensada pero por ejemplo en la segunda un personaje que era hostil con otro se convirtió en su amigo, esa historia cambió sobre la marcha.

martes, 7 de junio de 2011

Frío de muerte de Manuel Nonídez

Este libro fue presentado el 16 de mayo de 2011 a las 19:30 en el Ateneo de Madrid.

Dirigió el acto Jesús Egido, director de las editoriales de Rey Lear y Reino de Cordelia. Jesús se siente impresionado al presentar sus obras en el Ateneo, muy vinculado a Manuel Azaña, que Marx tenga en su gloria.

El título original de la novela era "Perro de ley" y lo que más sorprendió al jurado fue su ambición. Es una novela que se podría clasificar de policíaca e histórica. Un caso que se desarrolla durante el reinado de una Isabel II ya madura, que levanta sus enaguas con gran facilidad para preocupación del gobierno que la rodea. El protagonista es un comisario de policía, Isaac Arribas, un hombre culto, antiguo inclusero, con una mujer enferma, que investiga una trama de niñas desaparecidas. El libro constituye un fresco de su época, el siglo XIX y de un Madrid pequeño, costumbrista y retrasado, con unos poderes más o menos ocultos, la Iglesia y el Estado, jugando a un juego corrupto. Secundarios de lujo como Gustavo Adolfo Bécquer o su hermano, Larra o un médico que investiga drogas.
Egido presenta a David G. Panadero, escritor, director de la revista Prótesis y jurado del premio García Pavón. David nos lee la faja del libro: "Durante el reinado de Isabel II un asesino..." y manifiesta que "Frío de muerte" es una novela apegada a la realidad, donde se muestran las disputas de republicanos y monárquicos, el ambiente de las sociedades secretas... El autor no es didáctico en el sentido de que no quiere sembrar cátedra sobre la época, la muestra a través de las historias de las personas. Su personaje es realista. Utiliza un lenguaje arcaizante pero a la vez accesible. El autor domina el lenguaje de la época.


Manuel Nonídez nos cuenta que su novela forma parte de un proyecto de tres libros cuyo origen es una obra que aún no está escrita, que empieza en Córdoba y acaba en Bailén. Buscando documentación se encontró con una historia que le llevó a escribir la segunda novela de la serie, que es la que hoy se presenta. En estos momentos se encuentra escribiendo la tercera y no sabe si escribirá la primera.

Cree que para escribir novela histórica hay que empaparse en la época, sumergirse, utilizar su léxico. En algunos best-sellers los personajes hablan como en la época actual. A él le interesa saber que le ocurría a la gente. En el siglo XIX se conjugan de un lado la pobreza, la gente no sabía que iba a comer ese día y de otro la cultura, representada por los grandes hombres de la época y ambos mundos se relacionan. Aunque conocía este periodo de la historia, ha descubierto nuevos aspectos al estudiar para escribir su novela. La noche de San Daniel o la Sargentada de San Gil, que tuvo lugar en un cuartel de sargentos chusqueros, sin posibilidad de promoción, enfrentados a los soldados de la academia, de buenas familias, con unos sueldos más elevados. Sacaron los cañones a la calle y mataron a más de 1000 personas.

Podéis encontrar más información sobre Manuel Nonídez en su web: www.nonidez.com.

Además de la novela de Nonídez en el acto presentaron un libro de poemas: La niña y el mar de Ernesto Filardi, poeta y actor.