Entrevistó a la autora Giles Tremlett, periodista, y la que presentó como una de las más reconocidas escritoras policíacas de Escocia, autora de numerosos libros, entre ellos varias series como las protagonizadas por el periodista Lindsay Gordon, la detective Kate Brannigan o el psicólogo Tony Hill y la policía Carol Jordan. Califica su estilo como thriller psicológico con cierto sentido del humor y la encuadra en el Tartan Noir, la novela policíaca escrita en Escocia.
Giles: ¿por qué nos gusta leer sobre asesinatos?
Val: Es un lugar seguro donde tener miedo, como una montaña rusa, es un miedo controlado. Vivimos entre desconocidos, los medios de comunicación nos asustan… en las novelas encontramos consuelo, el crimen se resuelve, el culpable es castigado. También tienen algo de sublimación, nos permiten proyectar nuestros deseos oscuros y leer sobre crímenes en vez de matar.
Giles: En el mundo real la tasa de criminalidad está descendiendo, ¿afecta esto a tus obras?
Val: No, la gente sabe que las novelas son ficción, un lugar de encuentro. Hay muchas formas de escribir, aunque la narrativa contemporánea lo haya obviado para mi es fundamental mantener una estructura con principio, nudo y desenlace. No dejar finales abiertos que no interesan al lector. Quizás me condiciona que cuando era pequeña la única novela que había en casa era “Muerte en la vicaría” de Agatha Christie y la leí una y otra vez. Luego empecé a ir a la biblioteca y como no dejaban a los niños coger libros de crímenes utilizaba el carnet de mi madre aduciendo que estaba enferma.
Giles: Siendo de una familia trabajadora conseguiste estudiar en Oxford...
Val: Sí, con mi acento de Fife, al principio no me entendían, tuve que enseñarme a mí misma a hablar inglés. La gente no era nada snob, te valoraban por tu intelecto.
Giles: Empezaste a trabajar joven como periodista independiente.
Val: Sí, ello me permitió entrar en todo tipo de vidas y lugares. Buscaba historias para vender a los periódicos. Intenté entrevistar a un boxeador en su casa y este me pegó un puñetazo y me persiguió por todo el jardín golpeándome en los riñones. En la novela policíaca americana la gente recibe palizas y al día siguiente va a trabajar tranquilamente. Yo me quedé impresionada, aterrorizada, tardé tiempo en superarlo. En mis libros intento mostrar del mismo modo esta experiencia, la violencia tiene consecuencias, los golpes afectan a los protagonistas.
Giles: Algunos de tus personajes son periodistas como tú pero ¿has tenido trato con policías? ¿Has detectado en ellos conductas homófobas o racistas? ¿Han evolucionado?
Val: Conozco a muchos uniformados, la mayoría de ellos son universitarios, se enfrentan a diario con borrachos, maltratadores… tendrán sus opiniones pero saben que no tienen que decirlas en público. Para muchas mujeres resulta difícil dar el salto a los puestos intermedios, es decir, hay muchas mujeres en los puestos bajos y algunas en los puestos altos pero les es difícil subir por la escala, sobre todo si tienen hijos.
Giles: ¿De dónde te vienen las ideas, las historias?
Val: Normalmente parto de hechos que me cuentan o me suceden y me pregunto ¿qué podría haber sucedido si…? What If…Por ejemplo, yo tengo dos prótesis de hierro en las rodillas, en una ocasión estaba en el aeropuerto con mi hijo y saltaron las alarmas del detector de metales, me llevaron a una habitación aislada y mi hijo se quedó fuera y pensé que podía haberle pasado algo… de esta experiencia surge una de mis últimas novelas: The Vanishing Point.
Giles: En "El alambre en las venas" (The Wire in the Blood) tratas del lado oscuro de algunos famosos admirados por todo el mundo.
Val: Los casos de O.J. Simpson o Michael Jackson me dieron la idea de que hay famosos que gozan de cierta invulnerabilidad y decidí mostrarlo en una novela. En el Reino Unido la Ley antilibelo es muy restrictiva, si no hay pruebas hay muchas cosas que los periodistas no pueden publicar. Una vez muerto, todas estas restricciones desaparecen. Así ha sucedido en el caso de Jimmy Savile, mientras vivía se admiraba su excentricidad, cuando murió surgieron los testimonios sobre sus abusos sexuales.
Giles: Escribes libros individuales, series, incluso no ficción ¿te aburres?
Val: Sí, a veces me aburren mis personajes y les dejo descansar. Tener una sola serie me mataría, necesito distintos personajes para contar distintas cosas.
Giles: ¿Sigues un patrón?
Val: Sí, es necesario para mantener el plan de marketing y promoción, tengo que ajustarme a unas fechas. Esto es un negocio, sé que suena un poco anatema, pero es mi trabajo, así me gano la vida, tengo hacer las entregas a tiempo para que todo funcione. Después de la resaca de Año Nuevo me pongo a trabajar en serio.
Giles: Escribiste "A Suitable Job For A Woman", una obra de investigación sobre el mundo de las detectives privadas.
Val: Hay muchas oportunidades para una mujer detective, cuando se acercan a preguntar la gente interpreta que son cotillas, no que son detectives y suele hablar mucho más. Muchas de ellas me contaban que siempre trabajan en varios casos a la vez por ello a Kate Brannigan siempre la hago trabajar en más de un caso.
Giles: ¿Cómo te sientes al ver a tus personajes llevados a la pantalla?
Val: Hay que verlo como cuando un hijo se independiza. A mí me preocupa que se entienda lo que quise decir, que se mantenga lo esencial. Suelo revisar los guiones pero mis consejos a veces se admiten y otras no. En la tercera temporada de "Wire in the Blood" la actriz que interpretaba a Carol Jordan decidió abandonar la serie. No sabíamos si mantener el personaje cambiando la actriz o crear un nuevo personaje, optamos por esa opción desarrollando un personaje secundario que se llamaba Paula. No sabía por qué el guionista estaba mosqueado conmigo hasta que me enteré de que había puesto al personaje el nombre de su mujer y ahora andaba molesto por que fuera lesbiana ¡ni que fuera tan fácil convertir a una mujer en lesbiana!

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