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miércoles, 7 de abril de 2021

Hernández Detectives - Rosa Ribas

Hernández Detectives es una empresa familiar que tiene sus oficinas (que son también su vivienda) en el barrio de Sant Andreu, en Barcelona. Les conocemos en "Un asunto demasiado familiar".

Mateo Hernández, es el patriarca de la familia y director de la empresa. Con él trabajan sus dos hijos Marc y Amalia. La tercera hija de la familia, Nora, que también trabajaba con ellos, lleva ausente unos meses.

Lola, la madre, también colabora en ocasiones, su mente "peculiar" suele guiarles hacia el camino correcto.

Ayala es el asistente, se ocupa de los trabajos sucios.

En "Un asunto demasiado familiar" Carlos Guzmán, un empresario del barrio, les encarga que busquen a su hijo.

Comentario personal

"Un asunto demasiado familiar" es posiblemente una de las novelas más negras de Rosa Ribas. En ella se ve cómo sale a la luz lo que se pretende ocultar. Se entretejen las relaciones humanas de un modo magistral, con ese modo "demasiado familiar" del que todos somos deudores, ya sea para identificarnos o para revelarnos. Se respira la vida de barrio, de cualquier barrio, de cualquier ciudad, en todas sus páginas. A destacar el personaje de Lola. Muy recomendable.



Libros de la Hernández Detectives












La autora

Rosa Ribas Moliné nació en el Prat de Llobregat en 1963. Estudió en sitios muy diferentes, desde un colegio ultrarreligioso, hasta una escuela alternativa antiautoritaria. Se licenció y doctoró en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Trabajó como árbitro de baloncesto, empaquetadora de barritas de plastilina, escritora de cartas, traductora, profesora de griego clásico…

En 1991 se trasladó a Berlín, posteriormente se trasladó a Fráncfort del Meno, donde ha vivido muchos años. Actualmente vive en Barcelona. Ha sido lectora de español en la Johann Wolfgang Goethe Universität de Fráncfort del Meno y profesora de Estudios Hispánicos Aplicados en la Universidad de Heilbronn.

Escribe a mano y en castellano y acostumbrada al ruido desde pequeña, a menudo lo hace en cafés y bibliotecas.

Web de la autora: www.rosa-ribas.com


Otros libros

Serie Cornelia Weber-Tejedor - ver entrada

Serie Ana Martí - ver entrada

Novelas

Relatos
  • Comparsas, 2006
  • Teléfono de baquelita, 2006
  • Niños blancos (Nens blancs, 2007)
  • Venecia, 2007
  • El último, 2007
  • Un ángel en la obra, 2007
  • L’Home llop del Poble-Sec, 2007
  • La mirilla, 2008
  • Lost in Space, 2010
  • Cinco lobitos, 2013 - En España negra, 2013

Obras de investigación y ensayo
  • Corpus de testimonios de convivencia de lenguas (siglos XIII-XVIII), 2000 - con Emma Martinell y Mar Cruz
  • Ein kryptischer Cervantes. Die geheimen Botschaften im „Don Quixote“, 2002 - con Kurt Reichenberger
  • ¿Cómo corregir errores y no equivocarse en el intento?, 2004 - con Alexandra D'Aquino Hiet
  • Testimonios de la conciencia lingüística en relatos de viajeros alemanes a América en el siglo XVI, 2005

lunes, 15 de septiembre de 2014

Ana Martí - Rosa Ribas y Sabine Hofmann

Ana Martí Noguer es periodista en Barcelona en los años 50.

Tiene 25 años en 1952. Mide 1,69. Ojos castaños. Vive en un piso de alquiler que fue de su familia, ahora venida a menos. Su padre fue un periodista represaliado por el régimen que ahora trabaja como tendero. 

Ana colabora desde hace dos años en La Vanguardia escribiendo notitas de sociedad y pies de página que firma como Aneta Martí. También escribe como "negro" crónicas que firman otras personas. Una vez a la semana trabaja como amanuense cerca del mercado de la Boquería, escribiendo cartas de amor o ayudando con papeleos oficiales a otras personas.

Beatriz Noguer es su prima lejana. Doctora experta en lingüística.

Tiene cerca de 40 años. Ojos marrones. Vive en una casa herencia de su familia. Fuma con boquilla.

A principios de la guerra escribió un artículo sobre la legitimidad de la república que le valió el ostracismo académico y el exilio. Ha estado viviendo en Argentina y ha vuelto a España en 1948 pero no puede ejercer y espera una nueva oportunidad en el extranjero que relance su carrera. Mientras, se refugia en las bibliotecas del tiempo que le ha tocado vivir y viaja con los libros a la Edad Media o el Renacimiento.

En "Don de lenguas" Mariona Sobreroca, burguesa catalana, viuda de un médico, aparece asesinada en su apartamento. Falta un mes para el Congreso Eucarístico y el inspector Isidro Castro de la Brigada de Investigación Criminal recibe la orden de encontrar al culpable. El periodista a cargo de la sección de sucesos está de baja y encomiendan a Ana Martí mostrar la "ejemplar" investigación en las páginas de "La Vanguardia".

"El gran frío" transcurre en 1956. Ana lleva 3 años trabajando para "El Caso" donde firma sus trabajos bajo seudónimo y para "Mujer Actual" donde continúa escribiendo crónicas de sociedad. Su jefe, Enrique Rubio, le envía a un pueblo ficticio del Maestrazgo, Las Torres, para que investigue qué hay de verdad en la aparición de estigmas en una niña de 13 años.

Comentario personal

"Don de lenguas" me ha gustado: la trama muy bien construida y original, el desenlace perfecto. La época bien recreada hasta donde llega mi parco conocimiento. Una Barcelona evocada que personalmente no conozco pero que me ha resultado muy viva con su termómetro gigante y las atracciones Apolo. Hay un bonito homenaje a Ledesma y a los que cómo él escribieron novelitas al no poder utilizar su propio nombre por estar represaliados.

Ana y Beatriz son buenos personajes, pero he echado de menos la pasión de Cornelia o Irene.

"El gran frío" me ha parecido un gran libro. Un relato muy convincente de la época, de la gente, de la miseria, de la superstición... Del ambiente cerrado de un pueblo, su desconfianza hacia los extraños y el miedo hacia lo real y lo imaginario, sus poderosos. Del frío físico y de otro más profundo. Los personajes de Eugenia y Mauricio son maravillosos, su manera de hablar, sus sueños... Ana me ha convencido más que en Don de lenguas, más humana pese a cierta frialdad. Y la trama redonda, muy bien construida y pautada.

Para desayunar: gachas de panizo con torreznos y café. Para comer: Guiso de cordero con verduras y romero o somarro: guiso de cordero en salazón con patatas a lo pobre; bacalao o tortilla de patatas. Para merendar: pastas de té.


Libros de Ana Martí
  1. Don de lenguas, 2013 
  2. El gran frío, 2014
  3. Azul marino, 2016 






Las autoras

Rosa Ribas Moliné nació en el Prat de Llobregat en 1963. Estudió en sitios muy diferentes, desde un colegio ultrareligioso, hasta una escuela alternativa antiautoritaria. Se licenció y doctoró en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Trabajó como árbitro de baloncesto, empaquetadora de barritas de plastilina, escritora de cartas, traductora, profesora de griego clásico…

En 1991 se trasladó a Berlín, posteriormente se trasladó a Fráncfort del Meno, donde ha vivido muchos años. Actualmente vive en Barcelona. Ha sido lectora de español en la Johann Wolfgang Goethe Universität de Fráncfort del Meno y profesora de Estudios Hispánicos Aplicados en la Universidad de Heilbronn.

Escribe a mano y en castellano y acostumbrada al ruido desde pequeña, a menudo lo hace en cafés y bibliotecas.

Web de la autora: www.rosa-ribas.com


Otros libros

Serie Cornelia Weber-Tejedor - ver entrada

Serie Familia Hernández - ver entrada

Novelas

Relatos
  • Comparsas, 2006
  • Teléfono de baquelita, 2006
  • Niños blancos (Nens blancs, 2007)
  • Venecia, 2007
  • El último, 2007
  • Un ángel en la obra, 2007
  • L’Home llop del Poble-Sec, 2007
  • La mirilla, 2008
  • Lost in Space, 2010
  • Cinco lobitos, 2013 - En España negra, 2013

Obras de investigación y ensayo
  • Corpus de testimonios de convivencia de lenguas (siglos XIII-XVIII), 2000 - con Emma Martinell y Mar Cruz
  • Ein kryptischer Cervantes. Die geheimen Botschaften im „Don Quixote“, 2002 - con Kurt Reichenberger
  • ¿Cómo corregir errores y no equivocarse en el intento?, 2004 - con Alexandra D'Aquino Hiet
  • Testimonios de la conciencia lingüística en relatos de viajeros alemanes a América en el siglo XVI, 2005

Sabine Hofmann nació en Bochum, en la cuenca de la Ruhr, Alemania, en 1964.

Estudió filología románica y germánica en Gießen, Frankfurt y Poitiers y trabajó muchos años en la Universidad de Fráncfort como docente, allí conocio a Rosa Ribas.

"Don de lenguas" es su primera novela.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Mesa redonda en Hay Festival con Andreu Martín, Rosa Ribas y Dolores Redondo

Esta mesa tuvo lugar el 28 de septiembre de 2013 a las 18:15 en el Palacio de Quintanar de Segovia dentro de los actos celebrados en el Hay Festival.



Teresa Sanz, la moderadora, presentó a los participantes: Andreu Martín, autor consolidado dentro de la novela negra con gran cantidad de libros escritos de los que destacó la serie de Flanagan y sus últimas novelas Sociedad Negra y Cabaret Pompeya. Rosa Ribas que ha publicado esta primavera Don de lenguas, una novela de género negro con toques de historia escrita a cuatro manos con Sabine Hofmann, y Dolores Redondo, autora de El guardián invisible, primera parte de la "Trilogía de Baztán".

Teresa les lanza una primera pregunta: ¿Existe un boom, una moda en novela policíaca que va más allá de lo nórdico? ¿Existe una literatura negra española como género propio?

Andreu: Hubo una moda hace muchos años, Vázquez Montalbán, Juan Madrid y yo mismo… En la mayoría de países siempre ha existido en las librerías una estantería destinada al género, en España ahora nos hemos puesto a nivel. Mankell llamó la atención de cierto público, luego llegó Larsson, Don Winslow, Michael Connelly… pero ellos narran realidades ajenas a la nuestra: las incongruencias de la sociedad sueca, el narcotráfico en México, el crimen en Los Ángeles… La novela policíaca española nos acerca a nuestra realidad, como el libro de Rosa que recrea la Barcelona de los años 50 o el de Dolores que nos acerca al Valle de Baztán en la actualidad.

Rosa: El género ya no se tiene que justificar, ahora hay una enorme variedad, desde lo que llaman en Alemania novelas de chimenea, agradables, para pasar el rato, hasta otras que profundizan en lo social o en el crimen psicológico.

Dolores: Siempre se ha hecho novela negra pero en el pasado se imitaba mucho a los ingleses y norteamericanos, ahora se ha desarrollado un estilo propio.

Teresa: Dolores, ¿has tenido problemas con la gente de Baztán al mostrar las realidades que reflejas en tus libros?

Dolores: Tenía miedo de las reacciones, pero ha encantado. Desde la gente de la calle a la Policía Foral. El turismo ha aumentado este año un 60%, la gente visita los sitios, compra el pastel que menciono en el libro, han puesto en marcha rutas por los lugares de la novela.

Rosa: Quizás es más difícil la identificación cuando el escenario es más grande. En una ocasión escribí un relato que sucedía en El Prat y la gente intentaba averiguar quién era el personaje. En Alemania tiene mucho éxito el género llamado "policial local" que es muy fiel a la escenografía de la ciudad, se presentan novelas como "novela de Hamburgo"… Lo negro pasa de lo global a lo local, de lo que ocurre en Sudáfrica a lo que ocurre en mi barrio.

Andreu: Vázquez Montalbán ya hizo populares rutas en Barcelona, partiendo del famoso Casa Leopoldo. Yo mismo he hecho de cicerone para lectores alemanes que querían conocer el escenario de mi obra. La novela negra te empuja a salir a la calle para ver si es verdad lo que cuenta. Es verdad que en los 80 se imitaba al extranjero, aquí la policía era hermética y daba grima. Ahora hablo mucho con policías. En una de mis novelas el protagonista es un informático forense. Como policía es decepcionante ya que no es un hombre de acción, ni siquiera lleva pistola. La novela de Dolores Redondo refleja perfectamente los procedimientos actuales de la policía española.

Teresa: ¿Os da facilidades la policía?

Rosa: En mi última novela muestro la policía de los años 50… pero para las novelas de Cornelia Weber-Tejedor que se desarrollan en Alemania en la actualidad cuento con su asesoramiento. La policía de Fráncfort tiene un encargado que se ocupa de los escritores. Quieren que se reflejen sus propios procedimientos, que se marquen correctamente sus límites. Pero como escritores debemos plantearnos hasta que punto nos atenemos a la realidad o si es mejor dejar volar la imaginación. Los propios policías se quejan de que su labor es mucho más rutinaria de lo que la gente imagina. No debemos confundir verdad y veracidad, una obra podría llegar a ser tremendamente aburrida. ¿A quién le gustaría leer algo así? Quizás ni siquiera querríamos escribirlo.

Dolores: He trabajado sobre todo con la Policía Foral de Navarra del cuartel de Elizondo, cuando contacté con ellos me pasaron con el portavoz de prensa y me trataron amablemente. Tras el éxito de la novela se han volcado conmigo, incluso me han condecorado.

Teresa: Andreu, ¿tú has vivido esta evolución?

Andreu: Sí, en mi tercera novela quise utilizar a un policía y me dirigí a la comisaría de Vía Layetana, en aquel momento no conseguí nada… Lo que he visto con el tiempo es que hay tantos policías como personas. Al documentarme para Cabaret Pompeya quise conocer cómo era la policía de la época y tuve la ocasión de conocer a un subinspector del Ampurdán que por las mañanas patrullaba en la calle y por la tarde impartía clases de Historia en la universidad. Fue un militante comunista que ingresó en la policía para intentarla cambiar desde dentro. En la dictadura los policías dictaban a los jueces como debían actuar, ahora es al revés, el juez indica a la policía el camino a seguir.

Rosa: Me documenté, entre otros, con un libro de Tomás Gil Llamas, "Brigada Criminal", en él el que fue jefe de la Brigada de Investigación criminal de Barcelona narraba sus experiencias. Daba pavor: arrogante, despreciativo, racista… Y se suponía que eran profesionales y correctos en relación a la "Brigada Político-Social".

Teresa: Rosa, ¿cómo se escribe un libro a cuatro manos? Entiendo que para Sabine esta historia será más lejana ¿te ayudó en la documentación?

Rosa: Trabajar con Sabine me sirve para comparar y seleccionar y no cargar al lector con muchos detalles, no convertir la novela en una tesis, si no en algo vivido.

Teresa: Dolores ¿te ha costado mezclar mitología y realidad?

Dolores: La mitología forma parte de mi vida. Mi abuelo me contaba estas historias cuando era pequeña no me ha costado.

Teresa: Andreu, ¿qué desencadena "Cabaret Pompeya"?

Andreu: Un amigo siempre me retaba a escribir la gran novela negra de Barcelona. Y yo la verdad es que llevo años intentándolo. Mi padre me llevaba a un bar que se llamaba Boston y me contaba historias de gánsteres, cuando en los años 20 los pistoleros controlaban la ciudad, era una especie de Chicago. Cuando él murió me dio pena no saber más cosas y entonces recurrí a mi tío Chinchín, que era el brasas de la familia. Él me contó un montón de historias de esta época y en ellas me basé para escribir "Cabaret Pompeya".

Se abre el turno de preguntas del público y alguien pregunta a Dolores por qué eligió el Valle de Batzán.

Dolores: Quería escribir una novela negra, sobre la mitología y el matriarcado. Mi familia ha sido una familia de marinos con los hombres a menudo ausentes.  Partí en busca de un escenario y cuando llegué a Elizondo a los 15 minutos sabía que sería allí, el lugar me eligió, no podía haber sido otro.

Teresa: ¿Cómo escribís? Planeáis las novelas u os dejáis llevar.

Andreu: En mis novelas mando yo. El primer embrión puede ser cualquier cosa, ej. Preguntarme por las tríadas chinas. Acudí a mis contactos en la policía y me dijeron que no existían en España, por eso comencé a investigar. Luego conceptualizo la novela, hago la estructura, como se va a desarrollar. Sólo empiezo a escribir cuando tengo toda la historia y entonces elijo a sus personajes.

Rosa: Es imprescindible controlar las líneas generales, aunque luego en algún momento se realice algún ajuste sobre la marcha.

Dolores: Una novela es como una planta, hay semillas que no crecen, otras son como una planta pequeñita y otras llegan a ser árboles. Cuando comencé a escribir tenía la trilogía completa pensada pero por ejemplo en la segunda un personaje que era hostil con otro se convirtió en su amigo, esa historia cambió sobre la marcha.

lunes, 25 de marzo de 2013

Presentación de Don de lenguas de Rosa Ribas y Sabine Hofmann

Esta presentación tuvo lugar el 21 de marzo de 2013 a las 19:30 horas en el Instituto Internacional de Madrid.

Presenta el acto Ofelia Grande, directora de la editorial Siruela. Sabe que tiene entre manos un libro que merece la pena. Elena García-Aranda fue la primera persona de la editorial que lo leyó y cuando iba por la mitad alertó a los demás porque sabía que tenían algo grande.

Es un libro de una gran calidad literaria, con una trama policíaca bien armada, que puede atraer a diferentes lectores porque permite muchas lecturas. Es una novela histórica en el mejor sentido, donde no nos cuentan algo sobre el pasado si no que las autoras nos llevan, nos sumergen, en un periodo muy oscuro de la historia de España, el año 1952 en Barcelona. Momento en que el país se abre al exterior mediante la celebración del Congreso Eucarístico Internacional, intentando ofrecer una imagen impoluta. Unos días antes tiene lugar la trama. Una mujer de clase alta es asesinada. Y las dos protagonistas investigan el crimen, Ana, joven becaria de La Vanguardia y Beatriz, que aborda el caso desde el estudio del lenguaje. Son dos personajes que han llegado para quedarse. El libro ya ha agotado su primera edición y estamos preparando la segunda para poder atender todos los pedidos,  lo que es muy significativo en estos momentos de crisis.

Domingo Villar comienza su intervención explicando que la novela policíaca tiene muchas lecturas. La gente llega a ella porque es fácil de leer pero es como una cebolla de la que se pueden ir levantando capas en función de los intereses y expectativas. Este libro deja huecos que permiten soñar. La parte fundamental está en sus personajes, que son brillantes. Vivimos a través de sus ojos. Ana es una periodista que se tiene que buscar la vida en un mundo en que para las mujeres está todo por hacer. Su padre fue un periodista maltratado y apartado de la profesión. Ella ambiciona ser como él pero también ser ella misma, quiere crecer. La otra protagonista es su prima Beatriz, lingüista, un personaje profundo con sus miedos y recelos. Ha vivido en Europa y se enfrenta a una España que no es la misma que conoció. Los hombres son ausencias. Hay grandes secundarios: porteros cotillas y otros que son héroes, prostitutas... Isidro Castro, que es gallego como yo, tiene una capa de hosquedad que esconde un hombre que no sólo vive para dar bofetadas.


No es una novela plana, en ella es fundamental la sorpresa. A veces los autores policíacos tenemos miedo de ser muy literarios, sabemos que lo que importa es la historia y no queremos poner palos en las ruedas. Uno de los recursos que utilizamos son los sueños y me gustaría leeros un fragmento del capítulo 14. La novela está formada por pequeños capítulos que se leen como caramelos y siempre queremos comer uno más.

Primero sólo hay una tapia desnuda. El tiempo y una hiedra que ya no existe la han desconchado en varios puntos. Los agujeros en el centro son de bala. También uno muy alto, de alguien que tal vez no quería matar más.

Ángel aparece por la derecha, como si entrara en un escenario, inseguro, con timidez. Mira al suelo irregular con miedo a caer. Está solo y lleva las manos a la espalda. Una voz le da instrucciones: "Más a la izquierda", "Más cerca del muro", "No tanto". Él obedece con la docilidad debida a los fotógrafos. "Así está bien", dice la voz. Ángel se detiene, separa un poco las piernas y levanta la cabeza. Mira al frente, no al pelotón sino a alguien que está detrás de los hombres que empuñan las armas. La mira a ella. Entonces entreabre los labios para decirle algo, pero los disparos salen antes que su voz. Después cierra los ojos y se queda de pie mientras la sangre empieza a brotarle de las heridas en el pecho. La camisa blanca se empapa por completo, pero Ángel no cae. Nunca cae.

Sentía curiosidad por el título. Al final he llegado a la conclusión de que refleja el amor a la lengua de ambas autoras.

En la obra hay un montón de guiños, sobre la ópera, sobre Paco González Ledesma…

Cuando te piden que presentes una novela la glosas y la alabas. A mi me gusta sumergirme en el libro, paladearlo. Cuando me dijeron que Rosa Ribas iba a ser una nueva autora de la casa, de mi casa, la sensación fue reconfortante. La conocí en Barcelona Negra, en una presentación en una biblioteca con otros autores. Desde entonces nos hemos escrito emails de vez en cuando. Conocía sus novelas de Cornelia y sabía que tenía mucho que decir y en Don de lenguas lo hace.

Escribir a cuatros manos debe ser difícil y ellas han hecho un ejercicio hermoso para aproximarse a esta época de achicoria y tullidos, a través de recuerdos compartidos. Muchos elementos rememoran un pasado no tan pretérito. La protagonista recorre un camino a lo largo del periodismo y la vida. Italo Calvino, autor publicado también en Siruela, escribe en "El vizconde demediado": La diversión es cosa seria, habla de la relación entre el autor y el lector, el tiempo que el autor "roba" al lector no va a volver y  hay que hacer que merezca la pena y se divierta.

Rosa Ribas comienza agradeciendo a Domingo el halago y él bromea diciendo que ha halagado al libro, no a ella.

Me agrada que te haya emocionado el libro y que hables de nuestros personajes con cariño y los muestres tan vivos.

Siempre tengo dudas sobre lo que hago, aunque en este caso tengo el refrendo de la coautora. Siruela cuenta con Domingo y otros autores que me gustan tanto que me he sentido muy honrada de que la editorial decidiera publicar nuestro libro.

La novela sucede en una época que no he vivido en persona, es la generación de nuestros padres y quería revivirla. Hacer que los lectores no lean un libro de historia si no que lo sientan, que lo vivan. Hay un gran tarea de documentación pero sobre todo trabajamos con testimonios de personas de aquel momento. Esta época nos atraía mucho por dos fenómenos: disminuye un poco la penuria económica, desaparecen las cartillas de racionamiento, los años negros pasan a ser grises. Por otra parte, el régimen se ve refrendado internacionalmente y eso acaba con las esperanzas de la gente que preveía su fin, ahora saben que va para largo. Se quiere mostrar una España perfecta, sin crímenes. Se dicen muchas cosas, pero se callan más. Ana, nieta e hija de periodistas tiene la oportunidad de saltar de la sección de sociedad a la de sucesos para mostrar el “modélico” trabajo policial. Descubrirá por si misma los límites de su profesión. Hubo un referente que nos sirvió de inspiración, Margarita Landi, que también pasó de la prensa de sociedad a la de sucesos escribiendo en El Caso. En esta época los hombres se interesaban por los deportes, las mujeres por las necrológicas y todos por los sucesos.

Domingo: Ana es amanuense, escribe y lee para los que no saben hacerlo. Yo sólo he visto este oficio en Marruecos.

Rosa: Yo trabajé durante un mes como amanuense, traducía cartas de personas que se habían conocido durante las vacaciones y no hablaban el mismo idioma, era testigo de las primeras cartas llenas de ilusión y del deterioro de la relación por la distancia que acababa terminando en ruptura. Es un recuerdo que tenía casi olvidado y ahora vuelve.

Como yo misma, Ana también escribe cartas de amor y lo hace a mano porque le parece que así debe hacerse. Y las retoca para hacerlas más bonitas.

Es importante que no se note el escenario, el lector debe de vivir con ellos, no debe haber explicaciones, la época se explica sola, haciendo que la gente sienta el hambre, sabiendo que era tan maravilloso tener unas medias que hasta las chicas se dibujan en las piernas la marca de la costura.

Domingo: Escribir una novela negra es conducir una montaña rusa en el que el lector va sentado en el asiento de atrás. Mientras el vagón sube traqueteando podemos mirar a los lados, desde lo alto la perspectiva nos deja mostrar al lector el paisaje, describir lo que hay alrededor y fijarnos en los detalles. Pero cuando el vagón empieza a caer ya sólo puedes pedir al lector que se agarre y se deje llevar, que permita que la novela le conduzca hasta el final. En "Don de lenguas", aun cuando la trama se precipita hacia el final de la novela, Sabine y Rosa no renuncian a la delicadeza y continúan regalándonos pinceladas literarias.

Cuando le preguntan por qué quiere ser periodista de sucesos, Ana dice que quiere ser periodista sin más. Pero su viaje le hace ser a Ana lo que no quiere ser.

Rosa: Ana no puede no ensuciarse. Tiene que aceptar los hechos o refugiarse en su mundo interior como Beatriz. Ana hace lo que hace falta hacer para formar parte del juego. Los personajes tienen dos caras, como Isidro Castro que es un hombre que no se cuestiona la violencia en el desempeño de su trabajo, pero a la vez es un padrazo.

Domingo: En vuestro libro se ve a dos escritoras como la copa de un pino. ¿Cómo es escribir a dos manos? A mi escribir me parece algo muy íntimo y me sorprende que este acto os haya unido.

Rosa: Lo que no mata engorda. Han sido tres años y medio de trabajo y seguimos siendo amigas. Ella vive a 100 km, quizás eso ayude. Es complicado, trabajoso, a veces supone renunciar al trabajo de uno mismo en favor de la otra persona. La novela se enriquece con aportaciones diferentes. Nos repartíamos los capítulos. Cada una tenía una constelación de personajes a los que daba voz. Aunque Sabine sabe español y yo alemán, ella escribía en su idioma y yo en el mío y luego nos traducíamos. Al traducir cambias de rol y ves lo que no funciona, eliminas lo superfluo.

Domingo: Tienes el modo de hablar de los españoles de "Españoles por el mundo".

Rosa: Como profesora de español como lengua extranjera soy muy sensible a lo que los otros oyen, termino siempre las frases porque si no mis alumnos se quedan esperando. Hablo un poco didácticamente. Sabine no ha vivido en España pero sí en Argentina. En la versión final de la novela cada una es responsable de su idioma. Le dimos el libro a una profesora y no pudo diferenciar qué parte habíamos escrito cada una.

Domingo: La versión en castellano es más tuya.

Rosa: Si no alcanzábamos un acuerdo cada una hacía lo que quería en su versión.

Comienza el turno de preguntas del público.

¿Cómo preparasteis la documentación?

Rosa: Fue muy placentera, consultamos hemerotecas, testimonios… aunque hay que evitar enamorarse de la documentación.

¿Cómo surgió la idea?

Rosa: Hace unos años escribimos un relato juntas y nos gustó la experiencia. También he traducido a cuatro manos y ese diálogo y esos pensamientos hacen que salga algo nuevo. También teníamos claro que si no funcionaba lo dejaríamos. No paramos, pero nos llevó más tiempo del que esperábamos.

¿Por qué esa época?

Rosa: Se ha tratado poco en la literatura, creemos que debe ser recuperada y se hará. Nos interesaban los límites morales de las personas, el conocimiento de la lengua. No podíamos desarrollarlo en la época contemporánea, se hubiera convertido en un CSI lingüístico. Tampoco irnos demasiado atrás en el tiempo sin volcar nuestras ideas actuales sobre un personaje femenino.

¿Has tenido que sacrificar mucho por escribir con otra autora?

Rosa: Hay de todo, a veces renuncias, a veces ganas, a veces entre las dos encontramos algo mejor.

¿Por qué crees que están de moda las novelas policíacas escritas por mujeres?

Rosa: No sé si es así o más bien que se está equilibrando la situación como en otros países. No creo que las mujeres se vuelquen más en los personajes porque también hay hombres que lo hacen. Hay escritoras crueles como el que más y también hombres muy cursis.

Domingo: Yo tampoco creo que haya una relación género-talento. En esta novela no hay sexo, como en las mías. Pero sí creo que cuando lo hay, las mujeres se acercan a él con una mirada más creíble, los hombres o hacen porno o caen en lo cursi.

¿Vais a repetir?

Rosa: Sí, pero después de una pausa. Al principio pensábamos en un solo libro pero hemos visto que hay más cosas que contar sobre los personajes y la época. Queremos presentar a Ana más adelante, un poco más hecha.

¿Crees que el libro se hubiera publicado con la censura de Franco?

Rosa: No, hay cosas que se ven en la novela que en esa época no se podían contar.

¿Se va a publicar en Alemania?

Rosa: Sí, ya tiene editorial, saldrá a finales de año.

¿Crees que este tema va a tener interés en Alemania?

Rosa: Sí, por la época, el público lee por curiosidad, por conocer otras épocas y circunstancias y creo que esta época interesará en Alemania.

A Domingo: ¿Vas a dejar de hacernos sufrir?

Domingo: Sí, y yo también voy a dejar de sufrir. Los escritores pasamos de estar recluidos como ermitaños a mostrarnos en público como exhibicionistas en la etapa de promoción. He hecho tantos planes, he incumplido todos y me da tanta vergüenza por mí mismo, por la editorial, incluso por mis hijos y mi familia. La novela está casi terminada.

¿Qué te ha proporcionado más satisfacción como escritora, dejando a un lado la experiencia y la técnica de escribir a cuatro manos, las novelas de Cornelia o esta?

Rosa: He disfrutado mucho, me gusta escribir, no sufro. Me gusta levantarme por las mañanas temprano y ponerme a escribir, si no puedo hacerlo me siento mal. No me gusta tanto planificar, a veces cuando estoy en esa fase se me va la mano y ya empiezo a escribir, a contar. Con cada novela soy más adicta a la escritura y espero escribir cada vez mejor, aunque a veces tenga que tirar el trabajo completo de una semana.

Otra versión en la Revista Tarántula

lunes, 31 de enero de 2011

Presentación En caída libre de Rosa Ribas en Estudio en Escarlata

La presentación de "En caída libre", tercera novela de la serie de Cornelia Weber-Tejedor, tuvo lugar el viernes 4 de febrero, a las 19:30 en la Librería Estudio en Escarlata.

Tras una breve introducción de la autora y su personaje por mi parte y la presentación de En caída libre por parte de Paco Gómez Escribano, se abrió el turno de preguntas.

Le pregunto a la autora por sus próximos proyectos y si es verdad que la serie de Cornelia Weber-Tejedor se limitará a 5 libros.

Rosa nos cuenta que está trabajando en una novela a cuatro manos con una autora alemana, cada una escribe su parte en su idioma y la otra la traduce. Será policíaca y, salvo los matices de cada idioma y de cada autora, podrá leerse la misma novela en alemán y en español. Es un proyecto a largo plazo con el que está muy satisfecha.

También acaba de terminar una novela histórica corta titulada "Las tres muertes del duque de la Ribera", un libro destinado al aprendizaje del español que le ha gustado mucho escribir porque le ha permitido volver a Madrid en el siglo XVII, aunque también ha resultado difícil pues está pensada para un nivel intermedio y exige "bajar" el nivel eliminando subjuntivos y frases subordinadas, etc.

Rosa explica que los libros de Weber-Tejedor le exigen mucho esfuerzo y planificación, por lo que necesita descansar entre ellos. Su marido, que a veces la ve agobiada le dice "Mátala" (surgen gritos de pánico entre el público). Aunque ella conoce la trama desde el principio le cuesta trabajo dosificarla, saber cuando la comisaria, y a su vez el lector, van a descubrir algo. Tiene ya una idea para la cuarta novela y sabe también hasta donde quiere llevar al personaje. También quiere contarnos por qué Cornelia, una mujer con una carrera universitaria, "con esas notas" como la decía su padre, decidió ser policía. Es posible que no se limite a los cinco libros, quizás sean siete, pero nunca seis u ocho que son números que la gustan menos, lo que tiene claro es que nunca trivilizará la serie.

Comentamos que las novelas se han traducido al alemán con gran acogida del público de ese país. Natalia D. le pregunta si es ella misma quien se traduce y Rosa explica que no. La autora está muy contenta con la traductora de las dos primeras novelas de la serie, que es de Offenbach, como su comisaria. Pero por estar trabajando en otros proyectos no podrá ocuparse de la tercera. Lo hará el traductor de Eduardo Mendoza.

Lammermoor preguntó a la autora por qué Cornelia rechazaba su herencia española.

Rosa comentó que durante años impartió clases de español. En Alemania se estudian dos lenguas y muchos hijos de españoles se apuntaban a su lengua materna pensando que sería un paseo para ellos ya que lo hablaban en casa. Pero cuando hacían los exámenes se veía que su nivel de escritura era inferior al de otros compañeros, es decir, no sabían escribirlo y esto representa un golpe para ellos. Entre estos alumnos el tema de la identidad era importante: algunos que se definían como españoles, otros como ciudadanos del mundo, otros como alemanes. En el caso de Cornelia la conocemos ignorando, más que rechazando, su identidad española, pero a lo largo de los libros sus recuerdos españoles se van abriendo camino, se va identificando más con esta parte de su herencia.

Natalia D. le comenta que se nota que sus libros están muy bien documentados y le pregunta como se documenta y organiza. Rosa nos explica que utiliza una pizarra enorme, que tiene colocada en la pared, a su espalda, porque si no se pierde u olvida cosas de la trama. Es una escritura de brújula y mapa que sabe de donde a donde quiere ir, aunque a veces surgen cosas sobre la marcha y otras retira algo que no funciona.

Boga Vante casi provocó las lágrimas de la autora, alabando sus novelas, que para ella van más allá del género policial. Sus personajes principales y secundarios se alejan del maniqueísmo de buenos y malos, dotándoles de una vida propia en la que quienes hablan son ellos y no la autora. Pone como ejemplo al compañero impresentable de Cornelia, cuando lo descubre en el parque con una camiseta de Piolín jugando con su hija con síndrome de Down, o la sutileza para mostrar sentimientos que encierra el momento del entierro de la perrita Estrella. La aparición de los cadáveres son anécdota para escribir tan buena literatura, que te hace desear que no finalice la trama por bien planteada e interesante que sea; es como abandonar la compañía de alguien cercano que nos muestra partes de su vida y mucho de las nuestras. Le dice que ahora, escuchándola, comprueba que escribe como habla: un texto que apetece degustar deslizándose por el como sólo recuerda que la sucediera con la traducción que Cortazar hizo de las "Memorias de Adriano" de Yourcenar. Agradece a la autora que haya decidido escribir para bien de sus seguidores y la desea que descanse y se tome el tiempo que necesite, para volver a Cornelia.

Rosa nos cuenta que un día se encontró a Celsa Tejedor por la calle. Una española se dirigió a ella a gritos diciéndole "Tu eres Rosa, la escritora". Salvo porque era extremeña era clavadita a Celsa y ella se sintió igual de intimidada que su personaje, que se enfrenta a sus superiores y dirige con competencia a sus subordinados pero con su madre se viene abajo. Rosa piensa que a todos nos sucede lo mismo con nuestras madres, hasta se imagina a la de Angela Merkel diciendo “Angie” y a Merkel bajando la cabeza. Otros le han dicho “yo conozco al doctor que sale en la novela”. Y ese personaje es sólo una creación. Su madre se la "coló" en una de las novelas. Mencionó una receta "Chipirones en chanfaina", que no es gallega. Un aficionado, que ahora la asesora en gastronomía gallega para las novelas de Cornelia, se lo hizo notar. El cura ateo aficionado a la papiroflexia existe en la realidad, pero no es ateo. Dejó el sacerdocio para casarse hace unos años.

Una persona del público le pregunta como concibió el personaje de Lorenz Raschke de "En caída libre". Rosa explica que quiso reflejar la mentalidad de la pequeña y mediana empresa aplicada al tráfico de drogas. Explicó también que quería mostrar el mundo de los pequeños traficantes. Hay un libro titulado "¿Por qué los camellos viven con sus madres?" que refleja perfectamente la miseria en la que viven estas personas que piensan que pueden sacar algo de dinero. El modo en que arriesgan sus vidas, le hizo pensar en ello una conversación con su asesor habitual de la policía que le habló sobre un cadáver abierto en canal que habían encontrado sin cabeza ni manos para evitar su identificación: "la abrieron en canal, sacaron las drogas y tiraron el envoltorio".

También le preguntó si existe el bar donde van Cornelia y sus nuevas amigas por las noches. Rosa dice que no, que es una creación suya y que a veces algunas creaciones son más reales que la propia realidad.

La autora también nos habló de los prejuicios, de la diferente reacción de la gente: si les dices "Soy española" contestan "Eres muy puntual para ser española", si "Soy catalana" responden, "Eres muy simpática para ser catalana", "Soy de Barcelona" comentan "Qué bonita ciudad, he ido o voy a ir..."

Nos explicó que escribe a mano y a lápiz y sabe que un día ha sido fructífero cuando tiene todo el dorso de la mano negro.

Fue una velada maravillosa que nos permitió conocer más de cerca a Rosa y nos reafirmó en lo que ya sabíamos, a parte de una magnífica escritora es también una excelente persona, con un gran sentido del humor y una visión profunda y realista de todo lo humano.

Tras la presentación Rosa firmó libros mientras el resto bebimos el estupendo vino alemán que había traído, el español que trajo Paco, picamos fuet y quesos españoles y alemanes (entre ellos uno bastante apestoso, pero bastante rico).

No puedo sino dar las gracias a Juan Salvador y su familia por abrirnos las puertas de su librería y contribuir a que todo fuera perfecto. Retiro que Juan es una persona tímida (lo decía en los comentarios), tras ver su maravillosa imitación de Montero Glez se me calleron todos los palos del sombrajo.

Pudimos conocer en persona a José Ignacio Escribano y su mujer, a Luis de Luis de Prótesis (sus entradas me encantan y siempre me hacen reir) y a José María Sánchez Pardo de La Gansterera, un auténtico gurú del género, que realizó esta entrevista a la escritora.

Agradecer también a algunos habituales del blog: Natalia D., Boga Vante, Loquemeahorro, ex-anónimo Javi, que estuvieran allí y sobre todo a Lammermoor e Isabel, que viajaron desde sus ciudades para poder estar con nosotros.

Sin Dori, que escuchó unas 300 veces mi presentación antes del evento y organizó perfectamente el minicatering, esto no hubiera sido posible.

Aunque Boga Vante me ha echado una mano, como esta vez no pude tomar notas estoy segura de que me olvido muchas cosas. Espero que con vuestros comentarios y entradas lo subsanéis.

La reseña del acto de José Ignacio Escribano aquí
El antes y el después de Lammermoor aquí
La de Paco Gómez Escribano aquí

lunes, 25 de octubre de 2010

Getafe Negro III - Novelar a los nazis: cuando los criminales dirigen la policía

Esta charla tuvo lugar el miércoles 20 de octubre de 2010 a las 18:00 horas en el Centro Municipal de Cultura de Getafe.

Lorenzo Silva presentó a dos escritores distintos, cada uno con una mirada diferente e interesante, representantes de los extranjeros que no han nacido en un país y escriben sobre él. El país es Alemania, Kerr se aproxima a su historia y Ribas a su actualidad y ambos lo hacen construyendo unas muy buenas novelas policíacas.

Philip Kerr ha sido muy leído en España en los últimos años. Silva ha recomendado sus novelas a sus amigos y sabe que quienes las empiezan leen todas de corrido. A su entender tiene dos grandes hallazgos: su personaje, Bernie Gunther, policía en la Republica de Weimar, detective privado en la época de Hitler, de nuevo policía, SS… Y la mirada que proyecta sobre la historia contemporánea de Europa, de Alemania, de Gran Bretaña... Es un gran escritor, más en la línea de los autores americanos que en la de los británicos.

Rosa Ribas es española, vive desde hace años en Alemania, en sus novelas habla sobre los inmigrantes, las parejas mixtas, sus hijos. Su protagonista es la comisaria Cornelia Weber-Tejedor, un personaje que impactó a Silva desde su primera novela. Se sumergió en su historia, acompañó a un personaje que es todo y a la vez no sabe muy bien lo que es.

En su primera pregunta Silva les pide que nos cuenten qué han pretendido contar y su visión de Alemania.

Rosa Ribas agradece la presentación y la oportunidad de estar en esta charla. Ella quiere presentar la Alemania que conoce desde la perspectiva del extranjero. Aunque lleva 20 años viviendo en ese país, dos en Berlín y el resto en Frankfurt, se sigue sintiendo extranjera. Ha perdido el optimismo de pensar que se integraría, se da cuenta de que siempre habrá una distancia, nunca será de allí del todo. Ese es uno de los temas principales en su novela, la identidad y el origen. Por eso ha elegido un personaje con una graduación alta, una comisaria, binacional, hija de una gallega, que fue a trabajar a Alemania y de un alemán. La primera generación siempre sabe de donde es, sabe que no se asimilará del todo. Le interesaba contar más los conflictos de la segunda. Son temas de actualidad en España y en el país de Angela Merkel, que recientemente ha declarado que el modelo multicultural ha fracasado.

Philip Kerr también agradece la introducción. Nos cuenta que cuando era pequeño leía comics y libros de Alemania. El país ocupaba el lugar principal en su imaginación, sobre todo los años 50 y 60. Luego descubrió "Cabaret", para él representó algo diferente: mujeres sexys y atractivas. Estudió Derecho y se especializó en Filosofía del Derecho Alemán. La sociedad británica, sobre todo los ingleses, han estado siempre muy interesados por Berlín, una ciudad fascinante en el ámbito político y cultural. La última vez que estuvo allí, hace 6 meses, pasó por delante de los cuarteles de la Luftwaffe, que ahora pertenecen al Ministerio de Hacienda. Era medianoche y había luces encendidas, pensó que quizás estaban trabajando en algo relacionado con Grecia.

Lorenzo Silva comparte su fascinación por Berlín. Y quiere comparar las ciudades en las que habitan los personajes: Berlín, capital cultural, en las novelas de Gunther y Frankfurt, capital financiera, en las de Weber-Tejedor. Pregunta a los autores: ¿Qué os dicen estas ciudades?

A Ribas no le gusta Berlín, ha vivido allí dos años y esperaba encontrar una ciudad fascinante llena de cultura. Aterrizó en un barrio con señoras desagradables que paseaban a sus perritos en leggins. Es el problema de pasar de una ciudad idealizada, en blanco y negro, a una ciudad real, de feos colores. Le gusta el Berlín histórico pero no el actual. Frankfurt era lo contrario: modesta, burguesa, con iniciativa ciudadana, con sus grandes rascacielos y su enorme aeropuerto… una ciudad real que no vive de viejas glorias y que la enamoró poco a poco. Un tercio de sus habitantes son extranjeros y un tercio de las parejas son mixtas. Es una ciudad que necesita su tiempo para darse a conocer.

Kerr comenta que hay mucha gente que odia Berlín: el Káiser, Bismark y Hitler la odiaron por sus gentes revolucionarias y de izquierdas… A él le gusta mucho, la sinceridad de su gente, su humor negro…. Cuando va a Berlín no sólo ve lo que es en la actualidad, sino como el niño de “El sexto sentido” ve sus muertos, sus edificios, su historia, la ciudad en blanco y negro de los años 30 y 40.

Lorenzo Silva les pregunta sobre la experiencia del pueblo alemán sobre el nazismo, encarnación del mal absoluto, una época donde la autoridad era criminal.

Philip Kerr cuenta que su personaje policía le permite hablar del crimen en un contexto, le permite mostrar que detrás del pequeño criminal hay uno mayor y establecer comparaciones con la sociedad actual. En una de sus novelas hay un asesino en serie que mata mujeres, la policía está convencida de que es un extranjero o un judío… y es simplemente un hombre que odia a las mujeres.

Rosa Ribas comenta que siempre las primeras sospechas recaen sobre grupos a los que interesa criminalizar, los judíos… eso también pasa en la actualidad. Los adjetivos que se utilizan en los titulares de algunos de los periódicos de mayor tirada van haciendo calar el mensaje poco a poco. Por otra parte ninguna de las sociedades actuales se observa a si misma tanto como la alemana, por su pecado, por su culpa. Aunque algunos se pregunten hasta que punto las generaciones deben arrastrarla. Su trabajo con la memoria es constante, para no olvidar lo que ha pasado, para no trivializarlo. Se ofrecen imágenes brutales para no desensibilizarse. La película “El hundimiento” despertó mucha polémica al permitirse presentar a Hitler como humano.

Silva lanza la gran pregunta: ¿Cómo pudo suceder algo así en Alemania, un país civilizado? ¿cómo pudo llegar la sociedad a ese precipicio? Sabe que las causas son múltiples pero ¿cuál es al entender de cada autor la principal?
Para Kerr había demasiados abogados. Cuando estudiaba la época le sorprendió la cantidad de jueces y abogados que había, la infinidad de leyes. Cree que Europa se enfrenta ahora mismo a una recesión por el mismo motivo: leyes europeas, nacionales, locales… que cuestan una fortuna, mantenidas por muchos políticos, que son a su vez abogados.

Ribas cree que el exceso de leyes puede impedir decisiones basadas en principios éticos y morales y conduce a una infantilización de los ciudadanos. Para ella el fenómeno nazi no puede reducirse a una sola causa, son muchas. Le preocupan especialmente aquellas que se pueden repetir: la recesión económica, la corrupción, el descontento, la humillación de un país, por el tratado de Versalles en el pasado, por sentirse ciudadanos de segunda los ciudadanos de la antigua Republica Democrática Alemana en la actualidad. La propaganda nazi comenzó de una manera sutil, no con los grandes y absurdos discursos de Hitler que conocemos.

Philip Kerr coincide con Rosa y señala que Alemania no se siente orgullosa de ser alemana, no se siente a gusto con sus símbolos, con su bandera… están más orgullosos de ser europeos, de hecho dirigen la Unión Europea y la siguen llenando de leyes.

Lorenzo Silva comenta como en los años 30 los nazis absorbieron todo el mundo universitario y cultural que se puso enteramente a su servicio. Rosa Ribas explica como se presentaron como la única alternativa válida al desorden y al caos.

Lorenzo cambia de tercio: ¿Por qué los autores han elegido el género negro para hablarnos de dos momentos históricos?
Ribas explica que podría haber utilizado lo que se conoce como “social kitch” pero lo que le atrajo del género policial era que le permitía mostrarse más crítica con la sociedad alemana sin hacer una tesis. Al moverse por diferentes capas de la sociedad puede reflejarla mejor, puede mostrar el “roto”.

Kerr dice que hay mucha basura en lo que dice sobre la novela negra. La gente se aproxima a ella porque le atrae, porque le entretiene. El crimen no es lo importante sino encontrar una buena historia con un buen final. El resto de la literatura actual trata temas poco relevantes para la gente.

Silva les pregunta cómo se enfrentan a los prejuicios ¿Cómo se han recibido en Alemania sus novelas? Kerr habla mal de todo el mundo: de los británicos y franceses que se atribuyeron el mérito de ganar una guerra que realmente ganaron las bombas de los americanos y los tártaros del ejército soviético, de los argentinos que dieron refugio a los nazis…

Philip Kerr explica que en Gran Bretaña se les da bien juzgar a países como Alemania pero que en su propia historia hay hechos terribles. Los habitantes de la India sufrieron todo tipo de persecuciones… cada país tiene sus esqueletos en el armanio, España en Sudamérica, Bélgica en el Congo, EEUU con los indios americanos, Australia, Nueva Zelanda… cree que hay que hablar de ello.

Rosa Ribas vuelve a la pregunta planteada. Tenía miedo a las reacciones de la crítica y los lectores frente a una autora extranjera que hablaba de su país. A una parte de ellos les pareció bien, les interesó su historia sobre la inmigración, como llegaron y como viven en su país. Hubo otras opiniones más negativas, que la acusaron de tópica. Lecturas muy diferentes que no quiere que en ningún caso la lleven a al autocensura.

Se abre el turno del público y alguien le pregunta a Kerr ¿dónde se documentó para afirmar que la prohibición de trabajar a las mujeres solucionara el paro alemán?. Kerr no recuerda las fuentes, escribió su primera obra hace 15 años y lo único que puede asegurar es que Hitler no era un entusiasta de las mujeres.

Le preguntan también si salvaría a alguna persona de la época. Kerr explica que existían anti-nazis y alemanes decentes pero que los nazis fueron extremadamente eficaces persiguiendo y aterrorizando a la gente y haciendo que pareciera que todos pensaban lo mismo. Muchos simulaban estar de acuerdo para no tener problemas. Lorenzo Silva explica que “invitaban” a los ciudadanos a tener familias grandes y ello obligaba a las mujeres a permanecer en casa, haciéndose cargo de ellas. Rosa Ribas manifiesta que la presión sobre la sociedad era brutal, los que se resistieron fueron encarcelados y ejecutados, como los estudiantes de la “Rosa Blanca”. Ella conoce la historia de una familia judía de Frankfurt que sobrevivió con la ayuda de sus vecinos y un policía, todos ellos se jugaron la vida para salvarlos.

Otra persona pregunta ¿se puede acabar confundiendo con la realidad lo que narran en sus novelas?.

Rosa Ribas confía en que el lector sepa que lo que lee es ficción. Cree que debe informarse y leer y que el autor puede permitirse no ser totalmente fiel a algunos hechos históricos. Philip Kerr tampoco quiere que se le tome literalmente. El es como un pintor, que recrea los hechos, sus libros no son fotografías sino cuadros impresionistas hechos para el disfrute del lector.

Preguntan a Philip Kerr si en sus próximas novelas hablará sobre el pasado de Gunther, si le vestirá con el uniforme negro de las SS en Ucrania. Kerr responde que el uniforme negro de las SS, diseñado por Hugo Boss, era el de gala. El de campaña era gris, como el que da nombre a su próxima novela “Field Grey”, de reciente aparición en Reino Unido, que se publicará en España en Febrero y transcurrirá en parte en Ucrania.

Preguntan a Rosa Ribas si el personaje de Cornelia Weber-Tejedor surge de su experiencia en Alemania o de otro sitio. Rosa responde que un poco de todo. Aunque Cornelia tiene algo de sus vivencias como extranjera, no es ella, bebe de muchas experiencias e historias. Cuando trabajaba como profesora de español en la universidad tuvo mucho contacto con hijos de españoles o parejas mixtas que no eran tan bilingües como pensaban, no eran ni tan españoles ni tan alemanes como creían. Habló con muchas personas de la segunda generación. Cornelia no es una mujer de una sola pieza, en su primera novela se define como una policía alemana, en la segunda es más española, más irónica. En la tercera, que se publicará el próximo año, seguirá evolucionando.

lunes, 26 de abril de 2010

Cornelia Weber-Tejedor - Rosa Ribas

Cornelia Weber-Tejedor trabaja como Comisaria en el departamento de homicidios del Polizeiprësidium de Fráncfort.

Es alemana, hija de padre alemán, Horst Weber, y madre gallega, Celsa Tejedor, que emigró a Alemania en 1962. Se conocieron trabajando en la Opel de Rüsselsheim, cuando él le explicó a ella que Weber significa en alemán lo mismo que Tejedor en español.

Tiene 39 años, no es muy alta, rubia, con la nariz ligeramente torcida, a causa de una caída de la bicicleta de pequeña.

Es una mujer llena de contrastes: española y alemana, zurda de mano y diestra de pierna. Un poco triste, pero con gran sentido del humor. Algo hipocondríaca, le gusta escuchar en la radio programas sobre enfermedades y sin embargo fuma y se pone morada de donuts, como el protagonista de su serie favorita, los Simpson, que casi nunca llega a tiempo de ver.

Encubre con su dureza la profundidad de sus sentimientos. Desde la tristeza por el abandono de su marido, que pasa un mes recorriendo Australia en moto para encontrarse a sí mismo, hasta la enemistad con algún compañero o el daño que le hacen las mentiras de su principal colaborador.

En su trabajo es creativa, capaz de observar un caso desde múltiples perspectivas. Intuitiva y racional. Dirige su equipo con competencia y serenidad y con la autoridad que le otorga su graduación. Sus compañeros son el subcomisario Reiner Fischer, cincuentón y gran amigo y el joven Leopold "Leoncito" Müller recientemente incorporado a homicidios, por el que Cornelia siente una debilidad especial. El forense Winfried Pfisterer, alias Goethe, que escribe poemas en la escena del crimen y no se parece nada a los CSI a los que estamos habituados, una de sus frases favoritas es que sólo se puede determinar la hora de la muerte de una persona si la ha atropellado un tren suizo.

Cornelia Weber-Tejedor nació como un personaje secundario en una novela inédita de la autora "El profesor visitante".

En "Entre dos aguas" investigan el asesinato de un gallego dueño de varios restaurantes, cuyo cuerpo aparece flotando en las aguas del Meno y la desaparición de una inmigrante ilegal ecuatoriana. La protagonista, que a veces se siente "mischling" (mestiza), navega entre las dos aguas de su herencia que la autora ilustra con pequeños y grandes contrastes: desde los polvorones frente al pan especiado, hasta la expresión sin tapujos del dolor frente a la contención alemana.

En "Con anuncio" investigan el supuesto asesinato de una prostituta moldava y Cornelia se instala como observadora en una agencia de publicidad que está siendo amenazada por llevar a cabo una campaña sobre la diversidad cultural en Fráncfort.

"En caída libre" se desarrolla en el aeropuerto de Fráncfort donde Cornelia se infiltra como empleada de la limpieza para investigar una trama de tráfico de drogas, al mismo tiempo sus compañeros investigan la misteriosa muerte de un profesor.

En "Angelitos negros" Cornelia y Reinter investigan la muerte de una mujer que cayó desde un balcón.

Comentario personal

Me ha sorprendido la calidad de las novelas de Cornelia Weber-Tejedor. Muy bien narradas, entretenidas y ágiles. La autora aborda grandes temas y lo hace de un modo lleno de matices: los contrastes culturales, la xenofobia, la homofobia... Nada es blanco o negro, ni los alemanes, ni los inmigrantes con sus propios prejuicios.

Su protagonista es de carne y hueso y sus libros están poblados de magníficos personajes secundarios como el cura ateo, los trabajadores de la agencia de publicidad, los compañeros policías, el forense, la secretaria de su jefe o su propia familia. Fráncfort, con su río, sus casas de entramado, sus monstruos de hormigón y sus rascacielos constituye un gran escenario.

Es una lástima que esta autora, que ha vendido más libros en su país adoptivo que en el nuestro, no sea más conocida. Os la recomiendo vivamente.

Para comer: Börek con espinacas en el turco de la esquina o salchichas con patatas fritas en un puesto en la calle. En casa de sus padres: empanada de zamburiñas, pulpo, lacón con grelos o calamares en chanfaina.


Libros de Cornelia Weber-Tejedor
  1. Entre dos aguas, 2007
  2. Con anuncio, 2009
  3. En caída libre, 2011
  4. Si no, lo matamos, 2016 
  • Angelitos negros, 2013 - relato en Fundido en negro, 2014 - Antología de relatos de Maria Antònia Oliver, Alicia Giménez Bartlett, Isabel Franc, Susana Hernández, Cristina Fallarás, Clara Asunción García, Berna González Harbour y Carolina Solé 


La autora

Rosa Ribas Moliné nació en el Prat de Llobregat en 1963. Estudió en sitios muy diferentes, desde un colegio ultrareligioso, hasta una escuela alternativa antiautoritaria. Se licenció y doctoró en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Trabajó como árbitro de baloncesto, empaquetadora de barritas de plastilina, escritora de cartas, traductora, profesora de griego clásico…

En 1991 se trasladó a Berlín, posteriormente se trasladó a Fráncfort del Meno, donde ha vivido muchos años. Actualmente vive en Barcelona. Ha sido lectora de español en la Johann Wolfgang Goethe Universität de Fráncfort del Meno y profesora de Estudios Hispánicos Aplicados en la Universidad de Heilbronn.

Escribe a mano y en castellano y acostumbrada al ruido desde pequeña, a menudo lo hace en cafés y bibliotecas.

Web de la autora: www.rosa-ribas.com


Otros libros

Serie Ana Martí - ver entrada

Serie Familia Hernández - ver entrada

Novelas

Relatos
  • Comparsas, 2006
  • Teléfono de baquelita, 2006
  • Niños blancos (Nens blancs, 2007)
  • Venecia, 2007
  • El último, 2007
  • Un ángel en la obra, 2007
  • L’Home llop del Poble-Sec, 2007
  • La mirilla, 2008
  • Lost in Space, 2010
  • Cinco lobitos, 2013 - En España negra, 2013

Obras de investigación y ensayo
  • Corpus de testimonios de convivencia de lenguas (siglos XIII-XVIII), 2000 - con Emma Martinell y Mar Cruz
  • Ein kryptischer Cervantes. Die geheimen Botschaften im „Don Quixote“, 2002 - con Kurt Reichenberger
  • ¿Cómo corregir errores y no equivocarse en el intento?, 2004 - con Alexandra D'Aquino Hiet
  • Testimonios de la conciencia lingüística en relatos de viajeros alemanes a América en el siglo XVI, 2005

martes, 9 de febrero de 2010

BCNegra 2010 - Cosecha en castellano. Año 2009

Esta mesa redonda tuvo lugar el sábado 6 de febrero a las 11:00 en la Biblioteca de la Barceloneta - La Fraternitat - C. del Comte de Santa Clara, 8-10.

Raúl Argemí introdujo a los autores que hicieron una pequeña presentación de sus últimos libros.

José Luis Correa habló de "Ojos de sirena", la cuarta entrega del detective canario Ricardo Blanco.

Rosa Ribas, nacida en el Prat de Llobregat, lleva varios años viviendo en Fráncfort. Su personaje, la Comisaria Weber-Tejedor, trabaja en la misma ciudad, que cuenta con un tercio de inmigrantes y parejas mixtas, como sus propios padres, un trabajador de la Opel y una emigrante gallega.

Francisco José Jurado, autor de "Benegas". Su personaje, que a Argemí le recuerda a Maigret, es Inspector jefe de la Brigada de Homicidios de Córdoba, una ciudad con alcaldes comunistas desde la Democracia, pero gobernada realmente por la Iglesia y los empresarios. Benegas es un tipo normal, un funcionario que a veces se coloca del lado del delincuente. Uno de los casos que investiga en su primera novela, se basa en el hecho histórico de bebés de padres republicanos, que fueron secuestrados y pasaron su vida apartados de sus orígenes; otro se centra en la muerte de un profesor de facultad, que tiene contactos en el mundo de la prostitución.

Eduard Pascual, mosso d'esquadra y autor de Códex 10, una novela diferente que intenta sumergir al lector en una auténtica investigación policial, viajando en un coche patrulla, sintiendo el peso de una pistola... Existen varias tramas secundarias que ocultan la principal. La mayoría son casos reales que se basan en su experiencia como policía. El libro tiene un final abierto porque así es la vida en una comisaría, nunca termina.

Domingo Villar, gallego afincado en Madrid. Raúl Argemí comenta el éxito de su última novela, que atribuye a la autenticidad de sus personajes. Domingo quiere recuperar la voz de los ancianos, "La playa de los ahogados" es una novela policíaca, que encierra una historia de amor a la gente de su tierra.

José Ángel Mañas, autor consagrado que se ha adentrado en el género policíaco con Antonio Domínguez Leiva con la serie de 21, protagonizada por un hombre con ventiun dedos y mil caras. Su última entrega es "El quatuor de Matadero", un "Cosecha Roja" a la española donde "Poisonville" es "Matadero", una ciudad que recrea la Marbella de Gil. En este cuarteto de novelas, la policía es una banda más.

Preguntados los autores por la relación de su obra con su propia experiencia, Rosa Ribas nos cuenta que, releyendo sus textos descubre temas que no es capaz de ver cuando está inmersa en ellos. En su primera novela "El pintor de Flandes" hay algo de su experiencia como inmigrante, el protagonista conoce el idioma de sus conciudadanos pero estos no le entienden. En "Con anuncio" habla del racismo cotidiano, no el de los nazis a los que se ve venir, sino el que sale de dentro, el miedo a lo diferente, el choque cultural en lo pequeño, los estereotipos culturales como cuando te dicen "eres muy simpática para ser catalana" o "muy puntual para ser española" o si llegas tarde "se nota que eres española". Argemí recuerda una escena que le parece brillante, en la que la Comisaria debe decidir si actuar como española o como alemana, como autoridad o como hija.

Según Mañas todos los escritores piensan que crean personajes pero muchas veces descubren que están hablando de si mismos. El yo social y el yo interior se alternan en lo que uno escribe.

Domingo Villar cita a Bioy Casares: "La literatura permite vivir y pensar en la vida". Lo urgente nos hace olvidar lo importante y la literatura permite volver sobre uno mismo.

Eduard Pascual explica que muchos policías se sienten identificados con sus personajes, que representan estereotipos: el pelota, el que pega la puñalada trapera, el "mal parit". Durante la presentación de su libro en el club de lectura de la prisión de Figueres, algunos delincuentes manifestaron su sorpresa sobre su conocimiento de "el otro lado".
Jurado cuenta que su personaje es independiente de él. El rencor y el odio mueven el mundo, no tenemos el control de nuestras vidas, siempre hay algún gilipollas que puede interferir en ellas. En cualquier circunstancia o geografía se dan sentimientos de ese tipo pero no por ello nos convertimos en asesinos.

A José Luis Correa a menudo le preguntan si cree es necesario que siempre muera alguien en sus novelas. Él cree que es imprescindible para que terminen bien. En uno de sus libros el protagonista se pasa una semana en el tanatorio mientras las muertes de sus conocidos van encadenándose. Cree que ha plasmado en ella el miedo que como hijo pequeño de una familia amplia, siente ante la muerte de sus seres cercanos.

Raúl Argemí cree que parte del éxito actual de las novelas policíacas se debe a que muestran que los asesinos no son distintos al resto de la gente.

Una persona del público pregunta ¿escriben con un guión, una estructura?

Francisco José Jurado cree que si escribes sin estructura puedes terminar escribiendo tantas páginas como Stieg Larsson. Él construye primero los cimientos básicos y luego desarrolla el resto. Ahora mismo está trabajando en la estructura del siguiente Benegas.

Ribas coincide con él, planifica su estructura.

Argemí explica que unos autores escriben con plano y otros con brújula.

Correa afirma ser de los de brújula. Sus personajes son independientes, va cambiando de asesino, lo único que permanece es la idea.

Pascual tiene una estructura básica pero le gusta leer la historia mientras la escribe.

Villar, como buen gallego, se siente genéticamente incapacitado para desempatar, tiene escenas en la cabeza que van tomando forma. El relato policial está estructurado, lo demás no.

Mañas crea a sus personajes y los deja libres.

Alguien del público pregunta ¿cómo se documentan?.

Raúl Argemí ha buscado en youtube imágenes de peleas.

Jurado investiga en archivos y aunque su personaje reniega de los CSIs necesitó la ayuda de un forense técnico para concretar algunos detalles.

Para Rosa Ribas la documentación es fundamental. Es necesario tener el control y dominar lo que se está escribiendo, tener un poso que haga innecesario escribir notas a pie de página. Se ha documentado sobre como funciona la policía alemana y acerca del mundo de la publicidad. Ahora está trabajando en su próxima novela, que se desarrollará en el aeropuerto de Frankfurt y se informa sobre el funcionamiento de este microcosmos en que trabajan tantas personas como las que viven en su ciudad natal.

Correa, que es escritor a tiempo parcial, no dispone de mucho para documentarse, por eso sus novelas transcurren en Las Palmas y explora terrenos conocidos como los sentimientos.

Domingo Villar se documenta aunque luego no utilice toda la información. Para su última novela estudió como trabajan los carpinteros, como se recogen las redes del mar...

Para Mañas la literatura y la realidad van unidas. Está escribiendo sobre una novela que se desarrolla en 2005 y le preocupa meter la pata con el tiempo que hacía en un día concreto. Cree que los autores que escriben sobre temas históricos, por ejemplo Alejandro Magno, tienen más libertad, ya que las fuentes son más lejanas.

Finalmente una persona del público les preguntó ¿por qué no hay un boom del cine policíaco paralelo al éxito del género en la literatura?. Villar cree que "Celda 211" y "El secreto de tus ojos" son dos grandes películas policíacas que están recibiendo todo tipo de reconocimientos. Aunque muchos de ellos no creen que las adaptaciones al cine de las novelas sean exitosas, Francisco José Jurado cuenta que hay un par de productoras interesadas en su obra y José Ángel Mañas defiende que la película de "El Padrino" es superior a su novela.