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sábado, 20 de noviembre de 2010

Otra perspectiva de la novela negra

Este encuentro tuvo lugar el martes 16 de noviembre de 2010 a las 19:00 horas, dentro del ciclo "Encuentros en negro 2010 en la Besteiro" de la Escuela Julián Besteiro de Madrid.

Presentó el acto Isabel María Navarro, Secretaria Confederal de Cambio climático y Medioambiente de UGT. Espera que disfrutemos de este encuentro. Estos se realizan desde 2008 dentro de "Las iniciativas para la promoción de la lectura". Es su tercera edición y han pasado por ellos escritores tan prestigiosos como los de hoy y muchos más: Raúl Argemí, Andreu Martín, Juan Madrid, Paco Ignacio Taibo, Francisco González Ledesma, José Javier Abasolo, Jerónimo Tristante, Almudena Grandes... Agradece la organización a Paco Camarasa sin cuya ayuda no serían posibles.

Paco Camarasa comienza diciendo que le gustaría haber invitado a Esperanza Aguirre cuyas declaraciones sobre la economía: "los mercados castigan a quienes ignoran o desprecian" le parecen auténtico género negro. En los tiempos que corren considera que "la Besteiro" no es simplemente un edificio, es un espacio de libertad donde se respira un contexto. Agradece que en este espacio se permitan analizar las novelas negras y otras realidades, no sería posible hacerlo de otra manera ya que el ayuntamiento y la comunidad no ceden sus bibliotecas.

"Otra perspectiva de la novela negra" es el título de la conferencia, no querían llamarlo "Mujer y novela negra". Durante un tiempo la mujer no era protagonista sino víctima… Sherlock Holmes era bastante misógino. La primera es británica Miss Marple, buena detective porque es muy cotilla. Al otro lado del océano la mujer es rubia, mala... fatal. Muchas mujeres comienzan a escribir novelas protagonizadas por hombres... pero en los 90 surge un grupo de mujeres que cuyas protagonistas son mujeres.

Presenta a las conferenciantes por orden alfabético:

Mercedes Castro, licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid. Es poco conocida su faceta como editora de novela negra, creadora de la colección "Linea de sombra" en Espasa, donde se publicó por primera vez a Fred Vargas. La falta de acogida del público hizo que los ejemplares se tuvieran que guillotinar. Su primera novela "Y punto" está protagonizada por una mujer policía, Clara Deza. La segunda "Mantis", por una mujer fatal.

Alicia Giménez Bartlett, nació en Almansa. Es la primera autora de novela negra con un calle dedicada en su ciudad. Algo difícil de lograr en ciudades como Barcelona, donde hace falta llevar 5 años muerto para que pongan tu nombre a una. En una de sus novelas "Una habitación ajena" escribe desde la perspectiva de la criada de Virginia Wolf. Su serie literaria sobre Petra Delicado y Fermín Garzón nació en 1996 y ha ganado los premios más prestigiosos: El "Women Fiction Festival de Matera Award" (Italia), El "Grinzane Cavour (Noir)" a la Mejor Novela Extranjera por "Un barco cargado de arroz"... En esos años sólo hay dos mujeres policías en la novela negra, ambas europeas: Petra Delicado y Nastia Kaménskaya, el personaje de Alexandra Marinina, que es amiga de la autora.

Marta Sanz nació en Madrid. Ha sido finalista del premio Nadal y del premio Herralde. Su último protagonista es un detective homosexual que investiga por encargo de los padres de una víctima.

Paco les lanza la primera pregunta: ¿Por qué crean sus personajes?
Mercedes Castro comienza contando que coincidió firmando con Esperanza Aguirre en la caseta de El Corte Inglés en la Feria del Libro y de esa experiencia sacó material para escribir 6 novelas de 600 páginas. La gente pedía "el libro de Espe". La cree perfectamente capaz de escribir novelas policíacas, Paco suspira: ¡No pasarán! Y pregunta si ha escrito un libro. Mercedes cree que son dos, uno de ellos de discursos.

Creó a Clara Deza a partir de una experiencia personal. Cuando llegó a Madrid como estudiante compartió piso durante tres años con una mujer policía, originaria de Cuenca, que comenzaba su trabajo en una comisaría castiza del barrio del Pilar, con compañeros de 50 años. Castro fue testigo de su evolución, de cómo hizo muchas concesiones y fue perdiendo mucho de sí misma, de cómo pasó de ser una persona sin prejuicios, al servicio del público a una persona prejuiciosa, que perdió su compasión por considerarla algo femenino de lo que había que deshacerse. Fue hace bastante tiempo, en la época del asesinato de Tomás y Valiente. Recuerda como limpiaba su pistola viendo la televisión (actualmente está prohibido sacar las armas de la comisaría). Tardó 9 años en escribir esa novela, lo hacía poco a poco, mientras trabajaba en una editorial. Una empresa donde el 80% eran mujeres y 20% hombres y a ellas las llamaban "chicas" y a ellos "señores". Esa experiencia también influyó en su novela y para reflejarla buscó a alguien que realizara un trabajo muy "masculino". Quiso reflejar también lo hostil que resulta Madrid para los recién llegados, como les deshumaniza. Finalmente quería provocar, enfrentarse al cliché de las policías estadounidenses poco femeninas, como tíos con pintalabios, presentando otro tipo de mujer y su primer "atributo femenino" fue ponerle una suegra. Se lió y acabó escribiendo 650 páginas.

Alicia Giménez Bartlett nos cuenta que cuando comienza a escribir las mujeres sólo eran víctimas, cómplices o inductoras. No había asesinas ni policías, las mujeres desempeñaban papeles de tercer rango. Ella quería una mujer protagonista, que mandara. La hizo policía porque se le hacía difícil que como detective se dieran las casualidades necesarias para que se ocupara de casos importantes, ya que los detectives en España no están autorizados para realizar las mismas funciones que en Estados Unidos.

Había pocas protagonistas con placa, algunas detectives privadas, algunas periodistas. En el imaginario femenino, ser policía tenía connotaciones negativas, no sólo los residuos de la imagen del cuerpo en el franquismo, sino una gran mayoría que pensaba que para ser policía había que ser un poco hijo de puta. Ello hace que situé a su protagonista en una tesitura moral.

Giménez Barlett se define como feminista. No cree que la alternativa sea ser feminista o no serlo sino ser feminista o estúpido, no necesita más explicación. No por ello piensa que las mujeres sean seres angélicos, no cree en las frases tipo "si la mujer tuviera el poder no habría guerras", basta recordar a Margaret Thatcher. Las mujeres son seres humanos y por tanto imperfectas, con los fallos que se dan en ambos sexos.

Petra es mayor que sus compañeros, con más traumas que las mujeres de épocas más recientes. Cuando empezó a escribir no había tantas policías como ahora: En la última fiesta de la Policía se comunicó en nota de prensa que en Cataluña hay 400 policías, 2 de ellas comisarias. El patrón de la policía, aunque algunos no lo sepan, son los Ángeles Custodios (Marta Sanz se rié: "pensé que ibas a decir los Ángeles de Charlie").

Marta Sanz agradece poder compartir mesa con los presentes. Llegó al género negro desde otros. Recuerda que la primera vez que compartió micrófono, que no mesa, con estas escritoras fue en la radio. Cuando les preguntaron cómo se sentían como "damas negras" Alicia contestó "mejor dama negra que puta blanca". Marta era la única presente en el estudio y observó como todo el equipo se quedaba blanco y sin saber que decir.

Se siente la gran segundona del país: siempre medalla de plata, dama de honor, finalista…

También tiene su propia anécdota con Esperanza Aguirre. Su padre, diputado de la Asamblea de Madrid por Izquierda Unida regaló su obra "El libro de la mujer fatal" a Aguirre con una dedicatoria de su hija "A la más fatal de todas las mujeres". Esperanza le respondió con una nota de agradecimiento que guarda como salvoconducto por si llegan épocas peores.

En todas sus novelas es consciente de escribir desde su biografía, desde su identidad sexual, desde los libros que ha leído. En el caso de "Black, black, black" quiere hacer una crítica al género mediante un detective atípico, no es un héroe, un luchador, una persona al servicio del público o un concienciado justiciero. Arturo Zarco es un culturalista al que gusta la novela negra, le fascina su estética y por eso se ha hecho detective. Toda su realidad es percibida desde este filtro y por eso tiene un contrapeso, su mujer, Clara Quiñones, inspectora de Hacienda. Zarco es homosexual, pero de un modo reprimido, por eso estuvo casado. Su "mujer fatal" es un efebo de 19 años.

Paco Camarasa recuerda que Petra Delicado fue la primera policía de la novela negra española. Hasta ese momento sólo el protagonista de Prótesis era policía, otros eran ex-policías, como Toni Romano de Juan Madrid, periodistas como el Gálvez de Jorge Reverte o detectives como Pepe Carvalho de Montalbán. Paco cree que en las novelas femeninas hay más cotidianeidad, menos violencia, no aparecen Serial Killers o muertes violentas como en las novelas de John Connolly.
¿Qué opinan las autoras sobre la violencia?

Mercedes Castro tiene a una mujer policía como protagonista en su primera novela y en la segunda una mujer fatal (leyó el libro de Marta Sanz). Al igual que hace unos años la novela histórica estuvo de moda y bastaba que el protagonista pasara por debajo de un puente romano para encuadrarla en este género, ahora, con el boom de la novela policíaca, sus editores le preguntaron si su última novela era negra. Ella les dijo que no, es de suspense.

Los lectores de género negro le dicen que en sus novelas faltan “vísceras”, también se lo reprocharon en la Semana Negra. No quiere ser explicita con la violencia, aquí no se mata con pistolas, los asesinos envenenan viejecitos. “Y punto” es violenta, pero desde el punto de vista de las situaciones. Le interesa mostrar la violencia cotidiana: la hostilidad de la ciudad (ayer mismo unas personas mal interpretaron un gesto suyo en el autobús y la empezaron a chillar), los abusos de poder, la mala educación, el te piso porque te puedo pisar… Le costaría menos describir una matanza que la violencia de una escena con medias verdades, miradas… la violencia soterrada le parece más difícil de mostrar.

A Alicia Giménez Bartlett describir con talento la violencia física le resulta más difícil. Cree que Tarantino es un genio mostrándola visualmente, pero hacerlo por escrito es complicado: "Le dió tres golpes en la mandíbula, saltó la sangre" puede llegar a ser mediocre. El cine y la televisión son más gráficos, no se ve capaz de competir. Metió a Petra en una pelea de bar porque le hacía gracia presentarla en esa situación. Coincide con que la violencia no acaba en lo físico.

Marta Sanz no quiere hacer de la violencia un espectáculo en su novela. Le interesa otro tipo de violencia: la de la madre que viene cansada del trabajo, la de los ancianos solos y desasistidos, en definitiva la violencia del sistema que se refleja en la vida de las personas. Quiere presentar la violencia física de un modo cutre, no con pistolas o hipodérmicas sino por ejemplo con ladrillos. Recuerda al Zola, un autor que le parece clave, en "La bestia humana" Séverine y su marido se ponen de acuerdo para matar a un ex-amante… hay una violencia sucia, poco espectacular y eficaz.

Cree que en el género negro todavía hay cierta crítica social y política "prohibida" en otros géneros, pero también hay algo que le molesta: se abusa de los estereotipos. No se establece un diálogo con ellos sino que se produce una repetición de clichés conocidos.

Paco Camarasa cree que hay realidades más cotidianas más violentas que las que se dan en la literatura, personajes como el Bigotes o Correa que regalan trajes o Millet que se apropia del dinero del Palau ¿son estereotipos? También comenta que uno de los personajes de "Y punto" protagonizará otra novela.

Para Mercedes Castro el cine es muy visual, los personajes de Tarantino "bailan" mientras pelean, es como una broma. Hay otras películas como "Ciudad de Dios" o "Muerte de un ciclista" donde la violencia es más chapucera, más realista.

Para Marta Sanz la violencia radical nos insenbiliza frente a la violencia cotidiana. Los asesinatos que transmiten los medios de comunicación nos hacen menos conscientes de los hechos más comunes que suceden a nuestro alrededor.

Una persona del público comenta que Lorenzo Silva en "La estrategia del agua" ha escrito sobre el maltrato a las mujeres y pregunta a las autoras si ellas lo abordarían.

Para Alicia Giménez Bartlett es un tema terrible. Ella intenta reflejar lo negativo en los pensamientos, no en la narración. Sus novelas tienen un 80% de humor y no sabría como tratar ese tema con humor.

Marta Sanz no cree que "La estrategia del agua" hable del maltrato sino de una ley que a Silva le parece injusta. Piensa que en este país no se ha escrito una novela negra sobre el tema.

Mercedes Castro nació en Ferrol, una de las ciudades de Europa con mayor índice de suicidios. En un momento determinado las autoridades se dieron cuenta de que la publicación de las noticias sobre los suicidios tenía cierto efecto llamada y se llegó a prohibir hablar de ellos. Piensa que con el tema de la violencia de género puede suceder algo similar. En alguna ocasión ha escuchado un chaval decir "te voy a hacer como el tío del otro día". Pese a todo piensa que hay que hablar de ello y personalmente afirma "no tener huevos" para escribir del tema. Tiene un vecino ex-policía de baja permanente, ha trabajado durante años persiguiendo páginas webs de pederastas. Su pareja le propone visitarle para conseguir material pero ella teme banalizar el problema, no hacerlo suficientemente bien.

Alicia Giménez Bartlett no cree que tengan tanta responsabilidad, son escritores, ella ha escrito sobre la pederastia.

Paco Camarasa recomienda “La mujer de verde” de Arnaldur Indridason, una novela policíaca que trata con profundidad el maltrato de una mujer. Marta Sanz recomienda “La casa del mirador ciego” de Herbjørg Wassmo, no es policíaca y trata sobre el maltrato infantil.

Le pregunto a Alicia Giménez Bartlett cuando tendremos una nueva entrega de Petra Delicado. Ella comenta que para disgusto de su editor, ya que se venden menos, está finalizando una novela que no es de Petra. Una vez que termine se pondrá en marcha con los personajes a los que considera sus amigos.

Otra persona les pregunta si piensan que los asesinos son locos.

Marta Sanz cree que hay asesinos cuerdos y que muchas personas en ciertas circunstancias serían capaces de matar. Le gusta Maigret por su compasión, porque entiende al criminal y sus razones y la culpabilidad que tiene un mundo hostil. No le interesa Sherlock Holmes porque parte de la base de que el mundo está bien hecho. También le gusta Patricia Highsmith.
Giménez Barlett cree que para Conan Doyle la novela era un divertimento.

Paco cree que nuestro país es atípico, mientras muchas escritoras de otros países tienen personajes masculinos: P.D. James y Adam Dalgliesh, Ruth Rendell y el Inspector Wexford, Donna Leon y Brunetti, aquí hay muchos autores con personajes femeninos: Jacinto Rey con Cristina Molen, Juan Bolea y Martina de Santo, Cesar Mallorquí y Carmen Hidalgo, José María Guelbenzu y la juez Mariana de Marco, Andreu Martín y la mossa d’Esquadra Wendy Aguilar o Javier Otaola y la ertzaina Felicidad Olaizola. También le sorprende que en nuestra literatura no se encuentren forenses como Kay Scarpetta, Temperance Brennan o Quirke.

Alicia Giménez Bartlett tiene una asesora policía que se muestra sorprendida de que en las series siempre encuentren una pestaña, la realidad no es así.

Mercedes Castro cree que hay forenses como secundarios, a ella le costó bastante documentarse sobre el tema, no hay forenses "a mano". Recuerda el muerto de Domingo Villar en "Ojos de agua" donde también se muestra el punto chapucero del crimen. Quizás no sea un papel muy atractivo para crear un personaje.

Marta Sanz ha leído a Scarpetta y no le resulta creíble, muchos de sus comentarios son "higienistas": fumaba, bebía… Cree que algunos escritores eligen estos protagonistas para hacer un alarde, como un reto.

Paco Camarasa comenta que a Harlan Coben le pidieron que creara un personaje femenino pero no se sintió capaz. Quizás los editores buscan personajes femeninos ya que la gran mayoría de los lectores de novela policíaca son mujeres.

Mercedes Castro recuerda que en su época en una gran editorial se hacían fichas de libros, su función era darlos a conocer a gran parte de los implicados en los procesos de publicación y comercialización que no los leían. En la ficha había un apartado "Se parece a", cree que con ello se mataba en parte la posible originalidad del libro. También había presentaciones en las que los "cazadores de tendencias" les mostraban gráficos sobre los supuestos gustos del mercado. En cierta ocasión hasta oyó decir que había cierta simpatía hacia los minusválidos por la cojera por el personaje de House.

Marta Sanz comenta que si llega a saberlo no hubiera creado una protagonista coja en "Black, black, black". Piensa que lo malo es que se publique basándose en estas tendencias y que haya escritores que se autocensuren para ajustarse a lo que se espera de ellos.

Paco le pregunta a Giménez Bartlett cual de sus novelas se ha vendido más y ella le responde ¿dónde? Sus libros tienen más éxito en Italia, Alemania y Francia que aquí. "El silencio de los claustros" es la más vendida en España, pero sumando todas las ediciones de bolsillo no está segura. Su favorita es la segunda "Día de perros". La primera novela siempre tiene algo de experimento y en la segunda ya se consigue el tono de lo que se desea transmitir.

jueves, 21 de octubre de 2010

Pepe Carvalho y Toni Romano. Siempre cómplices, siempre sospechosos

Esta charla tuvo lugar el lunes 18 de octubre de 2010 a las 19:00 horas, dentro del ciclo “Encuentros en negro 2010 en la Besteiro” de la Escuela Julián Besteiro de Madrid.

Comenzó el acto con la intervención de Teresa Muñoz, Secretaria Confederal de Formación de UGT, que recordó que un día como hoy, hace 7 años, nos dejó Manuel Vázquez Montalbán. Presenta a Paco Camarasa, director de la librería Negra y Criminal de Barcelona, comisario de Barcelona Negra, ponente habitual y mucho más y a Juan Madrid, periodista, guionista, cineasta y autor prolífico, que está reeditando su obra Brigada Central, una de las primeras series policíacas españolas que se emitió en 1989. Ambos conocieron bien a Vázquez Montalbán y les agradece que compartan con nosotros sus conocimientos y experiencias.

Paco Camarasa comienza preguntándose si el volumen I de Brigada Central: Flores, el gitano, se podría editar en la Francia de Sarkozy.

En la transición dos autores nos regalaron dos personajes que seguimos necesitando en la actualidad. Pepe Carvalho nació en “Yo maté a Kennedy” en el 72 y Toni Romano en “Un beso de amigo” en 1980. (Juan Madrid también nos ha regalado cuatro novelas de piratas fascinantes para compartir con hijos y sobrinos o leer a escondidas).

Actualmente, se vuelve a revindicar el género negro como una forma de ver la realidad. Mendoza, que ya tocó el género con “La verdad sobre el Caso Savolta”, ha ganado el Premio Planeta con una novela negra: “Riña de gatos. Madrid, 1936”.

Y Paco se pregunta que hubiera dicho Manolo sobre el momento actual, sobre la Europa de Menkell y Sarkozy y sobre un entrenador del Real Madrid que permite que sus defensas centrales se llamen Pepe y Carvalho. Son muchos 7 años sin Vázquez Montalbán, sus amigos siempre le recuerdan y este año le homenajearon en la Semana Negra de Gijón.

En 1980, cuando Paco tenía 30 años (hagan cuentas), le regalaron “Un beso de amigo” y esta novela se convirtió en parte de su memoria sentimental. Ha seguido a Toni Romano hasta su última novela “Bares nocturnos” que es de la serie pero sin su protagonista.

Juan Madrid agradece el bueno gusto de quien hizo el regalo. Aclara que ya no se identifica como periodista, ya que sólo le dejan escribir en “El eco de Buitrago”. Su último trabajo se desarrolló en La Razón, hasta que se enteró Ansón…

Madrid se pregunta por la función de la literatura, del intelectual, del escritor… de su capacidad de influir en la opinión pública.

Se resiste al discurso común que insiste en que el capitalismo conlleva democracia y libertad. El poder necesita intermediarios que hablen en su nombre, tiene sus hechiceros que generan un discurso único, antes eran brujos, juglares, magos… hoy son intelectuales orgánicos, al servicio de las ideas de un partido (aunque a algunos les cueste encontrar intelectuales que representen su ideología). Y cree en la literatura útil, no utilitaria, crítica frente al discurso único del poder. Para él la literatura es política.

Este es su primer homenaje oficial a Vázquez Montalbán y quiere recordarle por su obra. Los libros son el alma de un escritor, lo que queda de él, su praxis.

Camarasa recuerda la introducción que hizo Andreu Martín a la versión de “Jungla” de la Colección Cosecha Roja del Ediciones B de Héctor Chimirri. Hacía referencia a las grandes manos de Juan Madrid, de boxeador, que nos obliga a mirar la realidad desde otro punto de vista.

Paco nos cuenta que Juan Madrid trabajaba en Cambio 16, haciendo un periodismo de estilo europeo. Dio el salto a la literatura con Toni Romano, cuyas tres primeras novelas se publicaron casi seguidas.

Juan Madrid sabía qué quería escribir pero no cómo. En esa época imperaba el “nouveau roman” francés, pero no era su estilo. Tenía prejuicios frente a la novela policíaca, Christie o Conan Doyle y conocía al Plinio de García Pavón y a un personaje policía de Tomás Salvador. La trilogía de “La lucha por la vida” de Baroja y “Cosecha roja” de Hammett le dieron el modelo. Su experiencia como periodista, con acceso a dossieres de los servicios de contrainteligencia, que trabajaban para determinados individuos más que para el estado, que temían el surgimiento de un nuevo frente popular, le proporciona el material. Un compañero de cárcel, Braulio, ex-boxeador, le inspiró el personaje. Madrid no podía utilizar un policía o un detective para narrar la transición.

En 1982 el PSOE gana las elecciones, 5 años después presenta su propuesta para la serie Brigada Central, tras algún parón que otro y superando el difícil reto de no poder utilizar los símbolos: coches, uniformes… de la Policía Española, Pedro Marsó consigue ponerla en marcha. Un policía supervisa los rodajes, en teoría corrigiendo detalles técnicos, el la práctica “velando” por la corrección. En 2003 dirige Tánger y otra vez le impiden utilizar símbolos de las fuerzas del orden. Ramón Colom intenta llevar a Toni Romano al cine pero se lo impiden por la visión comunista del autor.

Comienza el turno de preguntas del público, alguien pregunta por qué se homenajea en este día a Vázquez Montalbán y si creen que en este momento hay similitudes con la transición. Paco dice que nos gusta recordar a los que son de los nuestros, siguen reuniéndose todos los años, desde el mundo político y el de la novela negra para brindar en el aniversario de su muerte por la caída del régimen, como hacía él.
Juan cree que estamos yendo hacia atrás, que habrá otra transición ya que el capitalismo no funciona.

Otra persona pregunta que haría Manolo en el momento actual y Paco cree que seguiría siendo crítico y narrador. La última vez que le estuvo con él, en la presentación de “Harraga”, un libro de Antonio Lozano sobre la gente que llega en pateras, cedió el protagonismo al marroquí protagonista de “En construcción”. Recuerda también sus últimos libros publicados: “Geometría y compasión” y “La aznaridad”.

Se mencionan otros temas como la apatía de la sociedad española actual, refugiada en su mundo privado, que Juan Madrid ejemplifica en películas como Titanic donde es más importante la historia de amor que el que se cerraran las puertas de la gente que viajaba en tercera clase. La izquierda calla, los jóvenes se hacen autistas, no se nombra a las cosas, existe una no-palabra, una enajenación.

Teresa Muñoz da por finalizada la charla agradeciendo a los ponentes y al público su participación.

Paco Gómez Escribano también lo cuenta aquí.

martes, 15 de junio de 2010

Madrid-Barcelona ¿Hay una capital de la novela negra?

Esta conferencia tuvo lugar el miércoles 9 de junio de 2010 a las 19:00 horas, dentro del ciclo “Encuentros en negro 2010 en la Besteiro” de la Escuela Julián Besteiro de Madrid.

Presentó y moderó: Paco Camarasa. Intervinieron los escritores: Juan Madrid, Jorge M. Reverte, Andreu Martín y Carlos Zanón.

Llegué un poco tarde y Paco Camarasa había concluido su presentación.

Estaba hablando Jorge Martínez Reverte que explicaba que los escritores de su época querían contar una realidad con un lenguaje sintético, muy trabajado pero con apariencia simple. Todos ellos estaban muy cercanos ideológicamente, mucho más que en la actualidad. Venían del antifranquismo, no había ni que hablarlo, era una obviedad.

En esta época sólo había dos ciudades: Madrid y Barcelona, con escenarios muy similares. Andreu Martín y Montalbán mostraban lugares parecidos a los que presentaban Juan Madrid o él mismo. Ciudades modernas y tétricas a la vez. Querían enseñarnos lo peor que producía el capitalismo: las calles hoscas, sucias y violentas de Juan Madrid, el Paralelo de Barcelona. Eran intercambiables en su sentido, no en su topografía, sabores u olores.

Andreu Martín no quiere discutir la capitalidad. Percibe que su ciudad ha tomado un protagonismo especial en la novela negra cuando viaja a Asturias o Andalucía.

Al decidirse a escribir, las ambientaciones de Raymond Chandler o Dashiell Hammett le parecían marcianas. Sus policías se comportaban de forma diferente, existían los detectives privados, comían distinto… era Marte y él sentía que no podría escribir de Marte.

Al leer a Simenon descubrió algo diferente: gente con boina, comiendo baguettes y bebiendo calvados, eso le hizo pensar que era posible otro tipo de escenarios. También Manchette era más próximo, habían viajado a París.

Vázquez Montalbán, Jaume Fuster, Manuel de Pedrolo iniciaron el camino. Detectives en 600 que no saben donde aparcar el coche. Nombres y apellidos familiares en policías, asesinos y víctimas.

Andreu escribe novelas situadas en Barcelona porque es su ciudad, pero no escribe de Barcelona. Introduce verosimilitud situando las historias en lugares reconocibles, en las calles por las que camina, donde pasan las mismas cosas que suceden en “las ciudades”. Siente lo mismo al leer a Juan Madrid, no piensa en Madrid como tal. También ha ambientado novelas en Gijón, Venecia o Madrid, pero para ello ha tenido que documentarse, conocer la ciudad.

Menciona que es muy común que los habitantes de Madrid te digan “aquí nadie es de Madrid”. Sin embargo en Barcelona, todos son de Barcelona, aunque no hayan nacido allí.

Paco comenta que en algunas de las novelas de Andreu Martín Jorge Reverte aparece como protagonista y Juan Madrid como camarero.

Camarasa presenta a Juan Madrid como al autor que hizo que mucha gente conociera Malasaña en los 80 gracias al personaje de Toni Romano, que luego viajaría a Marbella y Nueva York.

Juan Madrid cuenta que fue camarero en un bar de Algeciras, de ahí la broma de Andreu. A él mismo le censuraron una novela en la que Juanjo Millás hacía de camarero, aunque al autor no le importara. A veces saca a camareros de verdad para que le inviten a copas.

Como ha explicado Reverte, se siente parte de la primera generación post-franquista. Vázquez Montalbán y Pedrolo eran mayores que ellos. Eran periodistas, de una prensa diferente a la de ahora. Manejaban un discurso único de libertad. Fueron testigos de un momento especial: la legalización del PCE, el pacto…

Comenzó como botones en Alfaguara y cuando se planteaba escribir pensaba en el qué y el cómo. Por ideología proviene de una literatura intervencionista, que tiene que intervenir en la historia, no como panfleto, no como la escuadra y el cartabón del estalinismo soviético del realismo socialista sino como en el socialismo de los años 20. La escritura es para él un pacto con el lector, no una cuestión de mercado.

Quería contar la realidad que conocía como periodista. Tenían mucha información, dossieres de los servicios de contrainformación, elaborados por policías que conocían secretos de cintura para abajo y para arriba de gente muy importante.

Quería escribir rompiendo el código, no como Carmen Laforet (criticada en la época por Semprún) o como el Cela de Pascual Duarte. Quería presentar una historia que no contaba nadie, combatir, como Sartre, los discursos únicos, romper la versión oficial de la realidad.

La novela policíaca le ayudó, él era un mestizo de la cultura universitaria y el barrio bajo. Conocía a Agatha Christie, Poe, Conan Doyle, pero allí no podía encontrar los códigos que necesitaba. En 1976 leyó “Cosecha roja”, que mostraba el modelo de corrupción que se daba en el periodismo. Jim Thomson, Manchette y otros le proporcionaron los códigos para hablar de la lucha de clases sin escribir panfletos. El autor piensa que para las generaciones actuales no existe la lucha de clases, aunque sean bienintencionados no alcanzan a entender episodios como el 23-F.

Huía de una literatura ensimismada, de aquellos que pregonan el fin de la historia o el final de la función del arte y del intelectual. Menciona el libro “La CIA y la guerra fría cultural” de Saunders. La CIA creo un departamento para acabar con el realismo socialista y su modelo de literatura comprometida e intervencionista. Juan Madrid no piensa que los fenómenos suceden porque sí, se dirigen mediante becas, subvenciones… ahora mismo no hay profesores que reclamen este tipo de literatura.

Aunque no todos los escritores de novela negra están en el mismo saco, muchos críticos de la sociedad se han refugiado en ella. Forman parte de un grupo que quiere mostrar la relación entre el suelo y el subsuelo, la gran mentira de la sociedad capitalista.

Paco Camarasa dice que falta gente en esta mesa en la que quería conectar con esta generación de escritores. Quiere saber como han evolucionado estas ciudades que mostraban los autores en los años 70 y pico. Pedro de Paz ha evolucionado el Madrid de Reverte y en Barcelona ha surgido una sorpresa, Carlos Zanón, que ambienta sus novelas en las mismas calles que González Ledesma o Montalbán. “Tarde, mal y nunca” finalista del Memorial Silverio Cañada, es su primera novela y trascurre en 24 horas en una ciudad enloquecida.

Carlos Zanón se siente como el paje de los Reyes Magos rodeado de los autores que tanto admira. Cree que han creado artefactos literarios que funcionan muy bien, que han aguantado el paso del tiempo. Cuando murió Franco él tenía 7 años y leyó a Andreu en el instituto.

Piensa que hay dos maneras para escribir sobre Barcelona, hacerlo como Marsé o no. El quería hablar de su ciudad, pero no de la que muestran los periódicos o la televisión, sino de la que el conoce. Cree que no se puede hablar de integración cuando tu hijo estudia en un colegio de privilegiados donde la única chica china es la hermana de un amigo. Para hablar de integración hay que vivir en el terreno.

La novela negra o social permite meter el dedo en el ojo, lo de menos es el asesinato, lo que importa es la sociedad, por qué hacemos las cosas.

El comenzó escribiendo poesía. Admira a Patricia Highsmith, una mujer un tanto marciana, que hablaba de psicología y de como pensaban los personajes. Cree que hay que hacer que un libro ande, ofrecer un producto que funciona a la persona que lee.

Cree que en Barcelona no se preguntan quienes son porque se lo han preguntado tantas veces que ya les da igual, han claudicado. Tienen una doble, triple o cuádruple vida. Barcelona es la ciudad del disimulo, con una burguesía que sigue siendo ella misma, como una casta, como si no pasara nada a su lado. Hay que salir a la calle para verlo y escribir para mostrarlo y la novela negra es su vehículo preferente.

Reverte comenta más adelante que no está de acuerdo con Carlos, piensa que experimentos como el Forum demuestran que se siguen buscando a sí mismos.

Juan Madrid interviene para decir que hay más novela policíaca en Barcelona por su desarrollo anterior, su burguesía y centros industriales. En aquella época Madrid era poco más que una alquería manchega.

Paco Camarasa abre el turno de preguntas y una mujer catalana del público les pregunta si creen que Barcelona ha cambiado después de los juegos olímpicos.

Andreu Martín cree que sí, que existe una Barcelona contenta y feliz que descubrió el mar. Su ciudad se ha desarrollado gracias a sus ferias y congresos. Las exposiciones universales de 1888 y 1928, los juegos de 1992, la han transformado. Todo lo que se construyó se supo aprovechar. Algunos pensaban que la Villa Olímpica sería un fracaso como las que se construyeron en otros juegos, terrenos baratos que luego se convertían en guetos. Maragall arriesgó: contrató arquitectos y diseñadores modernos y ganó: entregó el mar a la ciudad.

Reverte bromea diciendo que así no se puede escribir novela negra, no soporta estar con catalanes y llevarse bien. Para remediarlo se pone a hablar de fútbol y dice que el Barça sólo tiene 3 copas de Europa más que el Almería, pero no consigue enfadar a sus amigos. Le divierte la discusión amigable y detestable entre barceloneses y madrileños. Cuenta que una de sus novelas trascurre durante la guerra civil en Barcelona (Triple Agente) y en “Gudari Gálvez” su personaje visita la ciudad en la época del Forum.

Zanón está de acuerdo en que el Forum de las Culturas fue un desastre y sonríe al hablar de los próximos Juegos de Invierno. Cree que Barcelona se ha convertido en un parque temático para los turistas. Los juegos olímpicos crearon una marca, una ilusión, pero para ellos esta imagen a veces resulta antipática.

Juan Madrid cree que estos eventos ejercen la misma función que los auto sacramentales: dejar a la gente fascinada por lo que ven.

Paco Camarasa comenta que efectivamente los juegos marcaron un antes y un después. No es la misma la Barcelona del Montalbán de “Los mares del sur” o “La soledad del manager” que la de “El hombre de mi vida” ni la del Méndez de “La dama de Cachemira” o “Crónica sentimental en rojo” con la de “Una novela de barrio”.

Enrique Bienzobas, que está entre el público, explica que indudablemente la novela negra está ligada al desarrollo industrial pero quizás sólo tiene cierto sentido hablar de capitalidad. Revindica al santanderino Julián Ibáñez, a Plinio, el personaje de Tomelloso, a Alejandro Gallo de Asturias, a Antonio Lozano de Murcia o a Mariano Sánchez Soler de Alicante. El vive en Madrid, cerca de Vallecas y cree que las ciudades están cambiando, antes la gente vivía hacia afuera y ahora se encierran en urbanizaciones con piscina y jardín.

Otro Enrique del público revindica al Luis Leante de “La luna roja” y a Lorenzo Silva.

Otra persona menciona las series de televisión "Brigada Central" de Juan Madrid y "Pepe Carvalho", cree que eran similares y que hoy hay más matices.

Jorge Reverte, a quien le aburren los tópicos, cree que en cada escritor hay un individuo que disfruta escribiendo o haciendo footing, no sólo un grupo que lucha.

Camarasa comenta que Reverte, Juan Madrid, Fernando Martínez Laínez, Andreu Martín, Ledesma, Montalbán fueron periodistas en un momento especial. Jaime Salinas relanzando Alfaguara en Madrid, el exilio cultural afincado en Barcelona y el político en Madrid.

En Madrid no hubo un relevo generacional, en Barcelona Pedro Casals.

Jorge Reverte comenta que había hablado de Sofico desde las páginas del Doblón y Cambio 16 en 1974, pero no podía contarlo todo, no solo por la censura sino por las implicaciones de personas importantes del régimen. Era una época de números secuestrados de revistas, amenazas de muerte, multas. Escribió su primera novela para mostrar una realidad que no había salido a la luz.

Una persona que forma parte de un taller de literatura les pregunta por los personajes que les inspiran. Reverte le aconseja que se inspire en ella misma y luego lo cambie totalmente. Paco Camarasa cree que un taxista puede dar mucho juego, aparecen en las novelas pero nunca las protagonizan.

Alguien pregunta a Paco cuando escribirá una novela y él contesta que nunca, cree que su novela es la mejor porque puede escribir de cada autor. Andreu dice que Paco Camarasa ha leído todo lo que se ha escrito de novela negra, es capaz de hablar durante horas de cualquier libro o autor sobre el que se le pregunte.

martes, 1 de junio de 2010

Otros lugares, otros sonidos, otras miradas. Escribir fuera de Madrid o Barcelona

Esta conferencia tuvo lugar el jueves 27 de mayo de 2010 a las 19:00 horas, dentro del ciclo “Encuentros en negro 2010 en la Besteiro” de la Escuela Julián Besteiro de Madrid. Pedro González Padilla, director gerente de IFES, presentó el acto y las próximas conferencias del ciclo que encontrareis al final.

Paco Camarasa recuerda que es el 116 aniversario del nacimiento de Dashiel Hammet y presenta la temática del encuentro: ¿Hay vida fuera de las dos grandes potencias editoriales, Madrid y Barcelona? Queremos revisar otras miradas, otros sonidos, contemplar la creatividad actual del género inventado por Poe.

Introduce a José Javier Abasolo, el primer español que figura en el “Dictionnaire des littératures policières”. Paco está convencido de que se llama García de primer apellido. Publicó su primera novela “Lejos de aquel instante” gracias a un premio de Prensa Canaria (actualmente es la editorial Alba que sigue publicando novela negra de calidad como a la autora francesa Dominique Manotti). Ha seguido publicando una o dos novelas por año y ha ganado más premios, como el García Pavón. Bilbao es su escenario principal.

Abasolo, que defiende con una sonrisa su apellido, es lector de Chandler y Hammett. Se focaliza en Bilbao porque le parece más sincero. No cree que los escritores que sitúan sus tramas en lugares ajenos puedan conocer a fondo el alma del país.

Luego presenta a José Ramón Gómez Cabezas, autor de Ciudad Real, allí ha ambientado su novela “Réquiem por la bailarina de una caja de música”, en 1925, un escenario y época poco habituales en el género.

José Ramón nos cuenta que gracias al AVE y al equipo de balonmano su ciudad es cada vez más conocida. Su novela es un homenaje a su abuelo que les llevaba de pequeños de paseo mientras les contaba historias sobre su muralla, la cárcel (que ahora es Hacienda), con sus presos cantando saetas. Estos recuerdos estimularon su fantasía y los guardó en su cabeza hasta que revivieron al decidirse a escribir. Su novela comienza cuando un guardabarreras, buscando un sitio para hacer sus necesidades, descubre un cadáver. Ha tenido muy buena acogida en su ciudad.

Camarasa presenta a Jerónimo Tristante. Publicó su primera novela “Crónica de Jufré” en 2003. Abordó la novela histórica con “El rojo en el azul”, la historia de un republicano que formó parte de la División Azul. Tiene una serie protagonizada por Víctor Ros, detective que comienza sus andanzas en Madrid, visita Córdoba en su segunda novela y la última, “El enigma de la calle Calabria”, se desarrolla en Barcelona. A Paco le llama la atención que sea un murciano quien recreando un folletín del siglo XIX nos conduzca por estos lugares. El autor ha escrito también “1969”, una novela terrible sobre un periodo terrible.

Tristante dice que en Murcia son muy provincianos, no valoran lo propio, cualquier cosa de Madrid les parece mejor. El resto de España muestra un desconocimiento tal que hasta le han llegado a preguntar si allí hay semáforos. Hasta su séptimo libro, “1969” no se atrevió a escribir una novela ambientada en su ciudad.

Camarasa bromea sobre el hecho de que en Galicia no se haya escrito más novela policíaca. “Ojos de agua”, la primera novela de Domingo Villar, fue un gran comienzo: con una manera original (y dolorosa) de matar y una pareja tipo Holmes y Watson descubriéndonos la geografía de Vigo.

Villar nos cuenta que Galicia es su paraíso perdido y su manera de volver es mediante sus libros. Escribe sobre crímenes para hablar de otras cosas. Debajo del papel de regalo en que está envuelta la novela hay más cosas, por ejemplo el amor a la tierra. Vigo es la localidad que más ha crecido de Europa. En poco tiempo ha pasado de ser un pueblo de 12.000 pescadores a ser una ciudad de 450.000 habitantes. Una población que crece tanto se deja algo por el camino, principalmente a la gente mayor. Los irlandeses, sicilianos y gallegos han abandonado sus países, pero también se han movido del interior a las costas dejando atrás sus familias. Por eso muchos niños se criaron sin abuelos, por eso en Vigo se tiene un acento diferente que él se esfuerza por no perder. Escribe en gallego y castellano, disfruta traduciéndose y limpiando el texto. Cree que su lengua tiene una sonoridad especial, musical.

Tras las presentaciones Paco Camarasa lanza su primera pregunta: ¿Cómo se consigue publicar la primera novela?

Tristante no conocía ningún editor. Al principio fue atrevido, envió su original a Planeta y otras importantes, se lo devolvieron tantas veces que terminó haciéndose amigo del cartero. Su respuesta era como la de las mujeres cuando cortan: no es por tu culpa, soy yo. Presentó “Crónica de Jufré”, que trata de un viaje en el tiempo a la época medieval, a una editorial pública, Editora Regional de Murcia y le gustó a una secretaria que insistió a su jefe para que la leyera y publicara. Con “El rojo en el azul” consiguió un agente, al que agradece dejar de hacer fotocopias. Cuando presentó el proyecto de “1969” a su editorial actual lo rechazaron. Escribió entonces “El enigma de la calle Calabria” presentó las dos novelas y finalmente consiguió que publicaran ambas.

José Javier Abasolo envió su primera novela a varias editoriales. Ganó un premio y la editorial que lo convocaba publicó su primera y segunda novelas. Sus editores actuales son de San Sebastián, lo que tiene mucho mérito siendo él de Bilbao. Su problema es que su editorial publica y distribuye preferentemente títulos en euskera. José Javier les ha ocultado que dos de sus anteriores editoriales han desaparecido.

Gómez Cabezas sólo ha publicado una y tenía prisa porque quería que su abuelo, que hace poco cumplió 100 años, la viera publicada. La presentó a la editorial Biblioteca de Autores Manchegos pero fue rechazada. Tras presentarse a varias editoriales y premios como el García Pavón le presentaron a un editor de Toledo (Editorial Ledoria) que la publicó en 2009. Las pasadas navidades se la regaló a su abuelo y cuando le preguntó al cabo de una semana si ya la había leído, le contestó que dos veces.

Domingo Villar escribió su primera novela en gallego y la presentó a las dos editoriales gallegas más importantes: Galaxia y Xerais. La tradujo al castellano y la envió a cinco editoriales. Todas le respondieron que la querían publicar y se decidió por Siruela. Se publicó a la vez en gallego y castellano y ambas ediciones se vendieron bien. Villar dice ser un fuera de serie incumpliendo plazos y su editorial no le agobia, le deja trabajar a gusto.

La siguiente pregunta del moderador fue ¿por qué unos tienen personajes habituales y otros no?

Domingo Villar cree que escoger un policía para hablar de crímenes es natural. La señorita Fetcher (que a Tristante le resulta, de coña, muy atractiva) le parece tremendamente gafe con tantos asesinatos sucediendo a su alrededor. También es normal que los policías vayan en pareja. Cuando terminó su primera novela sintió que le caían bien los personajes, pero aligeró 40 páginas de sus vidas, por eso la segunda es más larga. Sabe que sus lectores compran sus novelas por ellos, no por su autor. Una novela es un territorio oscuro y es bueno adentrarse de la mano de un amigo. Piensa en las series como en una gran novela. El sabe que les va a ocurrir a sus personajes aunque no conozca el resto de la trama.

Jerónimo Tristante cree que cuando te enganchas a una saga le coges cariño. Víctor Ros, nació como secundario en una novela inédita, “Arcana Dei”, una especie de "Código da Vinci". En ella aparecía el personaje de un detective, que le gustó y decidió hacerle protagonista. Con él rinde un homenaje a Holmes, aunque en algunos aspectos son similares y en otros distintos. Ros es casado y formalito, hecho que le reprocha la escritora Cristina Fallarás. Hay mucha gente que le escribe emails diciéndole que les gusta. Su otro personaje, Julio Alsina, el protagonista de 1969 es totalmente diferente y para colmo de males se emborracha con Licor 43. Cree que los secundarios son muy importantes, le gusta la serie “Dexter” y a veces se interesa más por su hermana que por el protagonista. Piensa que las series son más cómodas de escribir y son perfectas para fidelizar lectores, que ya le preguntan por la cuarta de Víctor Ros. Le gusta alternar entre novelas individuales y series para descansar.

Gómez Cabezas dice que Abasolo le proporcionó el motivo perfecto para animarse a escribir, decía que “el escritor tiene muchas excusas, si te pillan con una prostituta siempre puedes decir que te estás documentando”. Su personaje es un aprendiz de periodista que se convierte en un detective accidental. Aunque no se lo había planteado al principio está abierto a una continuación, la gente le pregunta por ella, quiere saber más de sus personajes. Ahora está inmerso en la escritura de una trilogía sobre una saga familiar y quizás se lo plantee más adelante.

A Abasolo como lector le gustan las series, pero como autor crea nuevos personajes para contar nuevas historias. Huye del tópico del detective fracasado como persona, salvo en su última novela.

Paco les pregunta si temen que el personaje se coma a la trama. Mucha gente pregunta en su librería por Wallander, no por Mankell. Y se desconciertan con obras como “El chino”.

Domingo cree que son dos territorios diferentes. Es un forofo de Camilleri, busca encontrarse con Montalbano. Aunque no sea capaz de recordar la trama de cada libro sí sabe si en uno aparecía la sueca. Es lo mismo que perseguía leyendo a Asterix.

Jerónimo cree que al plantear un delito, no es necesario que sea un asesinato, sueles conocer el final. En otras novelas los finales no son buenos, no se cierran bien, en la policíaca estás obligado a resolver bien la trama y el final. Cree que el principio de “El chino” es sensacional pero luego decae.

Camarasa le pregunta a Tristante ¿por qué eligió el siglo XIX para contar las historias de Víctor Ros? ¿Quizás por Holmes? El autor responde que es una época que le interesa mucho: Holmes, Dumas, Wilkie Collins, eran maestros haciendo leer a masas medio analfabetas. Al escribir por entregas utilizaban recursos similares a los de las telenovelas actuales: en el próximo capítulo... Le interesa también el ritmo de vida, las tertulias de política, de toros. Domingo le pide que lleve a Ros al dentista en su próxima novela.

A continuación se abre el turno de preguntas del público.

Una chica, que pertenece a un grupo de asistentes que quieren ser escritores, les pregunta por el proceso de creación de una novela, quiere saber cuanto tiempo dedican al día a escribir.

José Javier Abasolo tiene otra profesión y escribe en sus ratos libres. Suele tardar un año y medio. Tardó 12 años en terminar su primera novela y lo hizo porque sus amigos estaban hartos de oírle hablar de ella. A veces le vienen ideas a la cabeza, se pone a escribirlas, se quedan en dos folios y mueren. Otras sin embargo van a más. A veces tiene un esquema, otras un final. Unas veces un secundario da mucho juego, otras desaparece. Cree que es muy importante corregir y que te lean otras personas.

José Ramón Gómez escribía a ratitos hasta que se puso en serio con su primer libro. Al terminar se pasó casi año y medio corrigiendo el original. Plinio, el personaje de García Pavón, aparece en su novela. Su mujer, que conoce el texto desde el principio, le reprocha cuando hace modificaciones, por ejemplo eliminando a algún personaje.

Domingo Villar cree que la literatura es un oficio para humildes. Hace falta tesón, humildad y valor. Pasa semanas tortuosas y tormentosas en que no le sale nada. En toda novela hay dos tramas, el crimen y su investigación, normalmente tiene claro el crimen pero no tanto los pasos que van a dar sus personajes para esclarecerlo. Fred Vargas le contó que piensa una historia, la escribe en tres semanas y luego se tira meses repasando. Paco Camarasa comenta que también la corrige su hermana. Domingo no es capaz de hacerlo así, no puede escribir el cuarto capítulo sin haber terminado el tercero. Da 20 vueltas a todo lo que escribe, crea y elimina. Menciona a Auster que al recibir el premio Príncipe de Asturias explicó que sus razones para escribir son más musicales que literarias. Cree que hay que cuidar mucho el lenguaje. Le gusta leer lo que ha escrito en voz alta a otras personas, para no leer lo que cree que pone. Cuando lee a Plinio, le parece que el lenguaje se ha quedado viejo.

Jerónimo Tristante cree que la inspiración te tiene que pillar trabajando. El trabaja como profesor y sólo puede escribir durante las vacaciones. Su método es parecido al de Vargas, es un “vomitador”. La trama criminal se le ocurre en cualquier momento, a veces en la consulta del médico. Luego llega el verano y escribe y escribe sin parar. Y luego revisa, revisa y revisa. Le gusta que sus amigos lean sus obras e iba dándole los folios escritos a su mujer hasta que ella se cansó de tener que esperar a que escribiera más. Se obsesiona con el lector, quiere que le entienda, por ello intenta evitar la jerga y el “estupendismo”. Hace varias cosas a la vez, se documenta para una nueva novela mientras redacta otra. Cree que es necesario leer mucha Historia. Para escribir sobre la División Azul, un tema sobre el que la derecha se desentendió casi desde el principio y la izquierda nunca se interesó, tuvo que documentarse en una editorial fascista que era la única que guardaba documentos de la época. Cree que todos sus personajes tienen algo de él.

Otra persona del público les pregunta por los autores que más les han influido.

Abasolo menciona a Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Ross Macdonald, Andreu Martín, Julián Ibáñez y algunos otros que no escriben novela negra.

Gómez Cabezas, tras citar a García Pavón, dice ser un yonki de la novela negra, ha leído ciento y pico en un año. Cree que hay que leer mucho para escribir bien.

Villar es más de libros que de autores, le encanta “Cosecha roja” o “La llave de cristal” de Hammett pero no tanto “El agente de la Continental” o “El halcón maltés”. Menciona “El lápiz”, un relato de Chandler; “Huye rápido, vete lejos” de Vargas; “La niebla y la doncella” y “El lejano país de los estanques” de Lorenzo Silva; “La carretera” una novela desasosegante de Cormac Mccarthy o “No es país para viejos”; “El agente secreto” de Joseph Conrad, autor polaco que escribía en un inglés macarrónico. Paco González Ledesma, Juan Marsé, el Vázquez Montalbán de “Los mares del sur”. Devora a Montalbano, su editorial que le publica en gallego le manda los originales, también lo lee en italiano en Sellerio, aunque no entienda el idioma.

Tristante lee a Conan Doyle, Galdós, Dumas, Truman Capote en “A sangre fría”. Le gustó “La desaparición de Pató” de Camilleri porque se sale de lo conocido.

Alguien del público al que le gusta la novela histórica y la policíaca y como aparecen en ellas algunos lugares de las ciudades, les pregunta como documentan los espacios y si son reales.

José Ramón Gómez Cabezas dice que profundiza en las historias que le contaba su abuelo. La ciudad se vuelve un personaje más. Tras publicar su novela hay gente que se acerca a él para contarle más historias.

Domingo Villar tiene una relación de amor frustrado con su ciudad. No necesita ir, emocionalmente está allí, su personaje se toma las tazas por él. Cuando eran jóvenes conocían en verano a chicas que idealizaban durante el invierno, luego cuando volvían se daba cuenta que no eran exactamente como las recordaba. Lo mismo le ocurre con su ciudad. Carlos, el dueño de El Eligio le cuenta que llegan turistas ingleses preguntando por su personaje. Estuvo en Edimburgo con Rankin, en el bar favorito de Rebus y al autor le entregaban paquetes para su personaje.

José Javier Abasolo a veces tiene una idea y busca rincones donde desarrollarla y otras ve sitios y piensa que en ellos podría pasar algo. Introdujo en una de sus novelas una cervecera que sabía desaparecería en poco tiempo.

Otra persona les pregunta por la publicidad que hacen sus editoriales y si influye que escriban fuera de Madrid y Barcelona en la promoción de sus obras.

Algunos manifiestan sentirse frustrados. Durante bastante tiempo 7 libros de 2 autores (Larsson y Meyer) han estado entre los 10 más vendidos. La grieta entre grandes y medianos se ha agrandado. Los editores son prudentes, su paradoja consiste en intentar compaginar cultura y ventas. No hacen publicidad en televisión. La crisis ha provocado el cierre de muchos medios y la reducción de las plantillas de la sección de cultura. Creen que una editorial grande no garantiza la promoción, puedes ser cola de león o ni siquiera la cola.

Domingo no cree que el hecho de vivir en una ciudad o en otra sea determinante. Matilde Asensi vive en Alicante y es muy promocionada.

Jerónimo comenta que lo que consigue Reverte en un día en una rueda de prensa multitudinaria les cuesta a ellos meses. Conferencias en pequeñas ciudades, entrevistas a medios locales...

José Ramón que publica en una editorial pequeña, se ve como un vendedor, carga con ejemplares de sus libros de localidad en localidad y siente que su vida familiar se resiente.

Paco recuerda como la entrega del premio RBA de novela negra a Camilleri se vió ensombrecida en los medios por la muerte de Pavarotti.

Alguien del público dice que hay mucha gente que escribe, en talleres, en blogs, pero poca que lee.

Paco Camarasa comenta que se publican muchos suecos, su nivel medio es muy bueno y no es por generación espontánea sino porque en su juventud han sido grandes lectores de Wahlöö y Sjöwall y de Mankell. En su país hay una gran red de bibliotecas. Se escriben muchas primeras novelas, unas mejores que otras. Termina el acto agradeciendo a todos su presencia y a la Escuela Julián Besteiro el uso de sus instalaciones.

Las fotos no son muy buenas, me olvidé la cámara y tuve que tirarlas con el móvil.