Tiene 41 años. Debe sus ojos azules, su nariz recta y su piel demasiado blanca a un diplomático estadounidense que mantuvo relaciones con su madre.
Su esposa le abandonó hace un año por un alto funcionario del partido. Apenas come y fuma constantemente cigarrillos Panda Brand o China Brand.
Bajo su apariencia cínica y ruda, se esconde un hombre sensible que siente compasión por los muertos pues piensa que alguna vez fueron niños e hijos de alguien. Busca la verdad pese a la política, arriesgando su vida, de un modo un tanto suicida.
Bajo su apariencia cínica y ruda, se esconde un hombre sensible que siente compasión por los muertos pues piensa que alguna vez fueron niños e hijos de alguien. Busca la verdad pese a la política, arriesgando su vida, de un modo un tanto suicida.
Su ayudante es el subinspector Yaobang, el "Grande", un hombre procedente de una tranquila ciudad del noroeste, que siempre tiene hambre. No es listo ni atractivo pero es fiel, noble y buena persona.
En "Ojo de dragón" 8 cadáveres aparecen encadenados en las orillas del río Huangpu. Sus cuerpos están destrozados, sin huellas dactilares y sin ojos, la identificación parece imposible. Nadie quiere hacerse cargo de una investigación que apesta, sólo Piao, y sufrirá las consecuencias.
Comentario personal
"Ojo de dragón" es duro de leer, con frases cortas, casi telegráficas, un fuerte contraste con la narrativa poética de Xiaolong o la más amena de Diane Wei Liang. La trama es también tremendamente dura, relacionada con el tráfico de órganos. Contrastan los olores fétidos de su Shangai con los aromas evocadores de los autores exiliados chinos.
El autor refleja bien la "extrañeza" que nos producen a los occidentales algunos aspectos de la sociedad china como la falta de intimidad y privacidad, el rango, la posición de las mujeres, el horror ante las ejecuciones públicas… Otros temas son similares: la corrupción, las relaciones sociales, la hipocresía del sistema, el contraste entre la ideología y la realidad económica. El autor nos sumerge de lleno en la China actual de un modo brutal, con menos referencias a la historia, sin justificaciones.
El autor refleja bien la "extrañeza" que nos producen a los occidentales algunos aspectos de la sociedad china como la falta de intimidad y privacidad, el rango, la posición de las mujeres, el horror ante las ejecuciones públicas… Otros temas son similares: la corrupción, las relaciones sociales, la hipocresía del sistema, el contraste entre la ideología y la realidad económica. El autor nos sumerge de lleno en la China actual de un modo brutal, con menos referencias a la historia, sin justificaciones.
Para beber: té de jazmín, cerveza Tsingtao o Dukang (licor de arroz). Para comer: sopa de trueno de primavera (con carne de pollo y arroz churruscado), verduras en vinagre, pato laqueado o guiyu, el pescado de los mandarines, carpa de río ahumada, lichis, quinotos…
Libros de Sun Piao
- Ojo de dragón (Dragon's Eye: A Chinese Noir, 2003)
- El primer ciudadano (Citizen One, 2007)
El autor

