Mostrando entradas con la etiqueta Conferencias: Getafe Negro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conferencias: Getafe Negro. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de octubre de 2013

Getafe negro VI: Francia, inventora de la novela negra. Fred Vargas, Dominique Manotti y Didier Daeninckx

Esta mesa redonda dirigida por Ángel de la Calle y protagonizada por Fred Vargas, Dominique Manotti y Didier Daeninckx, tuvo lugar el sábado 26 de octubre a las 20:00 horas en la Fábrica de Harinas de Getafe con motivo de la VI edición de Getafe Negro.


Ángel de la Calle presentó una mesa difícil de controlar por  lo inconsistente de su introducción, llena de anécdotas personales sin interés, lo enrevesado de sus preguntas, la mala traducción simultánea y la incontinencia verbal de la Vargas que interrumpía constantemente a sus compañeros y que el presentador no supo reconducir. Os resumo lo que me pareció más interesante en orden no cronológico.

Ángel de la Calle: ¿Fred, cuándo va a salir tu próxima novela?

Fred Vargas: Estoy corrigiendo mi último libro sobre un italiano refugiado político en Brasil, Cesare Battisti y luego tendré que hacer la promoción en Francia, no creo que escriba una nueva novela hasta 2014 por tanto no llegará a España hasta 2015. Mientras tanto podéis leer mi libro sobre la peste que tiene 700 páginas. He respondido como una tonta, seguro que Dominique lo hubiera hecho mucho mejor, ambas somos historiadoras, yo medievalista, ella de historia contemporánea, voy a comenzar de nuevo.

Tengo dos ideas en la cabeza que luchan una contra otra y no me dejan dormir. Una trata sobre el siglo de las luces y otra es algo horrible y violento. Será un libro de Adamsberg, no puedo viajar sin él, se me pega, es invasivo, él me dice que lo vamos a sacar adelante.

Ángel de la Calle: ¿Dominique, cómo pasas de historiadora a novelista, a crear al comisario Daquin?

Dominique Manotti: Comendé a escribir con 50 años, condicionada por mi historia personal. Fui militante a favor de la independencia de Argelia, contra la OAS. En los 60 creíamos en la apertura del comunismo. Nos opusimos a la guerra de Vietnam. En los 70 vimos morir a Franco y a Salazar y terminar el régimen de los coroneles griegos. El mundo estaba abierto, soñábamos y no sabíamos que soñábamos. Entonces llegó Mitterrand y tuve la seguridad de que era el final de la izquierda y quise contar los hechos, lo que habíamos vivido, cómo nos habían fastidiado, en forma de novela.

Soy historiadora para tratar de comprender el presente, para dar objetividad a mi compromiso militante. En 1984 estaba terminando mi tesis y escuchaba a la patronal francesa explicar los motivos de la crisis de aquel momento: los gastos y los sueldos son muy altos. "Je m'en fous" de sus explicaciones. Salté a la ficción porque me permitía llegar a la gente normal, mostrarles el viaje que habíamos hecho, la gente no lee a los historiadores, sólo otros historiadores.

Ángel de la Calle: ¿Didier, cómo llegaste al género?

Didier Daeninckx: Podría contar historias similares a las de Dominique. No estuve en la universidad, estudié FP, trabajé durante 15 años en una imprenta. Una profesión marcada por la Edad Media con 5 siglos de tradición, de obreros especializados y cultos que podían entender su trabajo. Me apasionaban el surrealismo y la novela negra. Leí una novela de Manchette "Le petit bleu de la côte ouest", el "périphérique" está cerrado y un hombre lo recorre a pie, no puede entrar por ninguna puerta y hace una revolución. Es una novela en forma de cassette que me inspiró.

Escribí Asesinatos archivados porque mataron a mi amiga Suzanne Martorell en una manifestación. Este hecho cambió mi vida. Hablo sobre un ministro cómplice de las deportaciones del régimen de Vichy y le señalo como criminal contra la humanidad. Escribí sobre una manifestación donde fueron masacrados 300 argelinos en 1961, un hecho ignorado por los historiadores oficiales que sólo reconocían uno o dos muertos. Entre ellos estaba Fatima Bédar, su familia creía que se había suicidado. Se obligó a sus padres a firmar otra historia. Yo la resucité.

Fred Vargas: En el libro que estoy escribiendo sobre Battisti vuelvo a revisar después de nueve años este periodo inmundo de la historia italiana. Las mentiras que han creado la OTAN y la CIA para hacernos creer que estamos en un peligro constante.

Francia como inventora de la novela negra:

Fred Vargas: Los franceses hemos inventado la cocina, el vino, el anarquismo, pero no la novela negra.

Dominique Manotti: Tampoco creo que hayamos inventado la novela negra, el género negro es trágico, las personas se ven abusadas por la sociedad, no ocurre lo mismo en el policíaco.

Didier Daeninckx: Creo que la primera novela policíaca es "Asesinato en la calle Morgue" de Edgar Allan Poe, autor también de "El cuervo", símbolo de Getafe Negro. La acción se sitúa en París, la ciudad de la luz, el lugar ideal para la novela policíaca. Baudelaire traduce a Poe al francés en 1855. El primer policial francés puede considerarse "El asesinato del Pont Rouge" publicado también en 1855, que incluye en su interior un poema de Baudelaire, dos años antes de que se publicara en "Las flores del mal".

En 1945 Jacques Prévert pone nombre a la Série Noire de Gallimard. Se publican 2 ó 3 novelas al mes, se traduce a autores norteamericanos como Chandler o Hammett. Más tarde escribirán en ella Manchette, Villard... autores que se desplazan del campo político a la novela negra, pero no crean escuela, cada uno sigue su camino y sus normas. Actualmente hay grandes autores como Sandrine Colette.

Fred Vargas: La novela negra y la novela enigma son distintas ¿por qué las mantenemos juntas? Mis amigos escriben género negro y político, pero yo no. Soy política, leo género negro pero no lo escribo. La novela negra sirve para concienciarnos, la enigma, no. Dominique ha contado como aplastaron la esperanza. En 1968 yo era una niña, tenía 10 años y hacía piquetes en mi colegio, quería contentar a mi padre que era surrealista, tras el fracaso del 68 se hundieron sus sueños y se convirtió en un alcohólico. Yo quería encontrar algo frente a ese fracaso, esa desesperación y respondí creando enigmas, pequeñas lucecitas y esperanzas frente a la negrura de mi infancia. La gran diferencia entre la novela negra y la novela enigma es que en la primera fracasa el personaje y en la segunda resuelve el enigma, vence al mal.

La novela enigma es difícil, es acusada de ser cándida, naif, un poco tonta, los escritores de novela negra parecen más inteligentes y desesperados.

Agatha Christie se ha convertido en tabú, los franceses se tapan la nariz. Sus novelas parecen sencillas, fáciles de escribir, pero nadie ha conseguido imitar su estilo, tiene algo único e indefinible. Mi padre me prohibía leerla y por eso la leí.

Didier Daeninckx: No comparto tu razonamiento, es generalista, mete a todos en el mismo saco. Cada escritor sigue su camino, resuelve a su manera una situación bloqueada. Yo prefiero que sea el lector quien resuelva el enigma con su inteligencia, no el protagonista. Los libros pertenecen al lector, tener lectores inteligentes hace que los autores sean buenos. Puedes leer un libro en distintos momentos de tu vida y es distinto ya que tú eres otro.

Ángel de la Calle: ¿Cual es vuestro proceso de escritura?

Didier Daeninckx: Me interesa mostrar lo que ha pasado antes del final, qué ha dejado esa persona en el mundo, sus huellas materiales e inmateriales. Intento entender lo que ha pasado y mi medio es la novela.

Fred Vargas: yo no tengo todo en la cabeza antes de empezar, mis personajes cobran vida en el papel y cada uno sigue su camino sin contar conmigo.

Dominique Manotti: Trato temas como el dinero del fútbol, el final de las fábricas… Conexión Lorena surgió cuando investigaba la historia de una fábrica que se quemó en 2003, acusaron a un trabajador marroquí, su mujer llevaba velo, el cabeza de turco perfecto. Pero yo sabía por mi experiencia como sindicalista que un trabajador no destruye lo que le da de comer.

Empiezo a hablar con la gente y voy construyendo la novela… Antes de escribir siempre tengo un plan completo en la cabeza, hasta ese momento no me hablan los personajes, aunque pueda escribir alguna escena aislada. No soy una escritora con mensaje, eso significaría pensar mal del lector.

Ángel de la Calle: ¿Conocéis la literatura negra española?

Didier Daeninckx: He conocido en la Semana Negra de Gijón a Andreu Martín, Juan Madrid, a González Ledesma, hacen un trabajo fantástico mostrando la sociedad española y sus fantasmas. También Eduardo Mendoza con su detective loco cuya lógica extraña le empuja a llegar al final. Recientemente he leído a Ignacio del Valle que sitúa sus novelas en la época de la División Azul. El autor que más me ha removido ha sido Javier Cercás con "Soldados de Salamina" donde habla de una forma que no se podía hacer antes, las cosas ya no son blancas y negras si no grises.

lunes, 28 de octubre de 2013

Getafe negro VI: Novela negra y compromiso social - Petros Márkaris

Esta charla entre Antonio Lozano y Petros Márkaris tuvo lugar el jueves 24 de octubre a las 20:00 horas en la Fábrica de Harinas de Getafe con motivo de la VI edición de Getafe Negro.


Antonio Lozano se disculpa por llegar tarde, han coincidido con una manifestación de estudiantes que ha hecho que el escritor se sienta como en casa.

Hace una breve presentación de Márkaris: Es griego aunque nació en Estambul, critica a los economistas pese a haber estudiado económicas, ataca la política alemana pero domina perfectamente el idioma, estudio en Sttutgart y Viena. Ha sido dramaturgo, guionista de cine y televisión y desde 1995 escribe novelas negras que le han proporcionado fama mundial. Como militante de izquierdas necesitaba humanizar a su personaje policía y le dotó de los rasgos de su padre. Suaviza su pesimismo existencial con el calor familiar.

Pan, educación y libertad es su última novela y la tercera de la trilogía de la crisis que se nutre de los abusos de políticos, banqueros y toda clase de nepotistas. Ahonda en la corrupción de los que sufrieron la represión de la dictadura y entraron después en política. Comienza con Grecia volviendo al dracma, España a la peseta y Portugal al escudo.

A.L.: ¿Cree que el euro es el culpable de la situación actual? ¿Ve posible este escenario?

P.M.: ¿Qué ha cambiado desde que empecé a escribir la novela a comienzos del 2012? Nada. Muchos políticos y parte de la población piensan que la vuelta al dracma y la peseta sería la solución yo sólo plantee la hipótesis: ¿qué pasaría? Pero es algo muy difícil.

A.L.: Su serie ¿fue concebida desde el principio para mostrar una realidad, una postura ante el mundo?

P.M.: Mi mundo siempre ha girado en torno a lo político y lo social, también en mi etapa como dramaturgo, es una maldición. Yo no he inventado utilizar la novela para mostrar la realidad, ya lo hicieron Leonardo Sciascia o Vázquez Montalbán. Yo comencé a escribir tarde, con 58 años y pude beneficiarme de su experiencia.

Cuando comencé a mirar la sociedad a través de la novela negra la crisis ya había comenzado… Hace un año di una conferencia en Suiza, venía de Alemania donde había pasado 8 días hablando sobre la crisis. La primera pregunta fue sobre la crisis y pedí al público que por favor me preguntaran sobre algo diferente, como los suizos son muy educados se quedaron callados. Al terminar, durante la firma de libros, se me acercó un señor y me pregunto ¿pero no es usted una de las personas que se ha beneficiado de ella? Sí, le dije, llegó en el momento justo para Jaritos, me permitió explicar al mundo el sufrimiento del pueblo griego.

A.L.: Chandler decía que Marlowe no tenía conciencia social, simplemente se opone a los poderosos ¿le ocurre lo mismo a Jaritos?

P.M.: Por supuesto, Jaritos es un hombre decente, con valores morales. Desde que Grecia alcanzó la independencia en 1829 fue un país pobre pero con grandes valores culturales y morales. Jaritos es originario de una zona muy humilde de Grecia, cerca de Albania, su mujer también, tiene los valores de los pobres. El problema de los griegos es que durante los últimos 30 años han perdido esos valores y han vuelto a la pobreza pero sin ellos.

A.L.: Es muy crítico con su país ¿le han tildado de antipatriota desde los nuevos movimientos fascistas?

P.M.: Yo no he tenido problemas. En mi próxima novela la hija de Jaritos se enfrentará a Amanecer Dorado. El problema no son sólo estos movimientos, si no la gente que los apoya. Últimamente parece que la clase política y la policía se han enfrentado a ellos pero ¿qué pasa con los que les han votado? El partido de derecha actualmente en el poder se está radicalizando para atraer esos votos, me da pavor lo que pueda pasar en las próximas elecciones europeas.

A.L.: ¿Se considera un autor de novela negra mediterránea?

P.M.: Sí, por supuesto, considero que los novelistas mediterráneos compartimos cosas muy importantes. En primer lugar, aunque Carvalho es muy diferente de Jaritos, ambos tienen en común la desilusión, que es una característica muy mediterránea que también percibimos en el Montalbano de Camilleri.

En segundo lugar la comida, también como elemento social. Cada vez que leo una novela nórdica o algo de Ian Rankin, que me gusta mucho, pienso ¿es que esta gente no puede comer otra cosa que pizzas y cerveza? En el norte de Europa la mujer se emancipó antes, eso fue bueno para la mujer pero malo para la cocina. Nosotros pertenecemos a una generación de escritores cuyas madres trabajaban en el hogar, eso fue malo para las mujeres, pero bueno para la cocina.

Finalmente la narrativa nórdica es muy brutal y la mediterránea no. Creo que los países mediterráneos conocemos la brutalidad por las dictaduras que hemos vivido mientras que los nórdicos necesitan mostrar a su público que la brutalidad existe y lo hacen de otra manera.

A.L.: En las novelas de Jaritos también hay cierto sentido del humor, ironía, estoicismo. El género negro ¿necesita de la distancia desdramatizadora que da el sentido del humor?

P.M.: Bertolt Brecht decía que hay elementos cómicos en toda tragedia y trágicos en cada comedia. Me gusta el contraste, la ironía, el cinismo… Jaritos conoció un tiempo donde la ironía era algo habitual, te subías en un autobús, escuchabas las conversaciones y no podías parar de reír. Eso ya no existe, los griegos han perdido el sentido del humor, pero Jaritos, como caballero “old fashioned” que es lo mantiene en su forma de ser. En el fondo Jaritos soy yo, una de mis hijas dice que está harta de oírme hacer chistes sobre los griegos que luego vuelve a leer en mis novelas.

A.L.: Jaritos cena en casa con toda su familia, es importante para él la comunidad, la familia, la solidaridad ¿esto nos mantiene a flote?

P.M.: Sí, estoy totalmente de acuerdo, la familia es la base de la existencia en los países del sur. En países como España y Grecia el esfuerzo por mantener al país unido comienza manteniendo unida a la familia, es una forma de solidaridad que se irradia. En el norte no es así y países como Holanda o Austria tienen estructuras que reemplazan su función. Para mi la familia es muy importante y así lo muestro en las novelas de Jaritos.

A.L.: En tus novelas nos muestras a Jaritos moviéndose de un lugar a otro de un modo casi cartográfico ¿Es Atenas una fuente de inspiración? ¿Qué te fascina y repele de ella?

P.M.: La ciudad es muy importante, no sólo en mis novelas si no también en las de otros autores mediterráneos: la Barcelona de Vázquez Montalbán, la Marsella de Izzo. Jaritos mira a Atenas desde la distancia. La ciudad cambia, no es la misma, en las primeras novelas es diferente a las de la trilogía de la crisis. El desempleo, los problemas económicos la han afectado, especialmente por la noche, se ha convertido en una ciudad vacía a partir de las 9. Quería mostrárselo a la gente pero me dolió escribirlo.

A.L.: Jaritos no se lleva bien con la tecnología, tiene problemas con el ordenador, es aficionado a los diccionarios y se frustra al ver que algunos significados van quedando obsoletos.

P.M.: A Jaritos le gustan los diccionarios porque a mi me gustan. He sido traductor más tiempo que novelista. Cuando comencé a construir su personalidad como policía necesitaba algo rompedor y lo encontré en el hecho de que leyera diccionarios pero no otros libros. En ellos busca la respuesta a los problemas a los que se enfrenta en la investigación, pero no la hay.

En sociedades como la griega nada es convencional, ni siquiera racional. Ves una pareja en la que uno cobra 2.000 euros al mes y otro 800 y se compran un jeep por encima de sus posibilidades. ¿Cómo es posible? Es una manera griega de ser, un alemán nunca haría eso.

A.L.: En su último libro la familia Jaritos prescinde de la televisión porque dramatiza la situación y extiende el pánico. ¿Están sembrando el pánico los medios en Grecia?

P.M.: En Grecia se producían muchas series de televisión, ahora que no hay dinero los telediarios hacen su papel, emiten y comentan las mismas noticias cada día. Yo hace años que no veo la televisión. A primera hora de la mañana leo los periódicos alemanes e ingleses, luego trabajo a partir de las 10 y luego ya leo los griegos, no tengo prisa.

Pero la televisión es sólo parte del problema, las redes sociales (Facebook, Twitter… ) son la otra parte. Llega un momento en que no sabes qué es verdad y que no. Hace unos días un político y su familia fueron encarcelados por fraude. En Facebook se corrió la voz de que había sido liberado a los pocos días y todo el mundo daba por cierta la noticia con la consiguiente indignación, pero no era verdad. Se crea una realidad ficticia y peligrosa.

A.L.: En tu ensayo La espada de Damocles propones volver al humanismo.

P.M.: Los valores humanos y la diversidad cultural son lo más importante. El político francés Jean Monnet, creador del Mercado Común decía que tuviera la oportunidad de comenzar de nuevo fundaría la Unión Europea sobre valores políticos y culturales y no sólo económicos. Europa debe dejar de hablar de datos financieros y volver a hablar de personas. En Grecia hablan de superávit cuando no han devuelto el dinero de los impuestos, en España de crecimientos del 0,1%... y nadie habla del 30% de desempleo general o el 60% en los jóvenes.

A.L.: Trabajas en un libro de cierra la trilogía: Títulos de crédito. Un epílogo. ¿Tienes necesidad de pasar página? ¿Ya lo has dicho todo?

P.M.: Cuando dije que iba a escribir una trilogía sobre la crisis una joven periodista me preguntó ¿tres libros?. Le contesté que sí, que una trilogía siempre habían sido tres libros y ella me respondió ¿pero de verdad piensa que la crisis será tan larga? He acabado la trilogía y la crisis no ha terminado. El último libro fue agotador, en este epílogo lo junto todo y luego ya no escribiré más sobre ello.

Se abre el turno de preguntas del público y alguien pregunta ¿qué pasará dentro de 15 ó 20 años cuando Jaritos esté jubilado? ¿Qué tipo de sociedad va a existir?

P.M.: No sé, ni siquiera puedo prever lo que ocurrirá mañana o dentro de un mes. La realidad en que vivimos se puede romper en cualquier momento.

Público: ¿Cómo se dice en griego tomates rellenos?

P.M.: ντομάτες γεμιστές (domátes gemistés)

martes, 30 de octubre de 2012

Getafe Negro V Edición

Ha terminado la V edición de Getafe Negro que ha tenido lugar del 20 al 28 de octubre de 2012. El país invitado ha sido Chequia. Este año sólo he podido asistir a tres actos que os cuento a continuación. Aquí os dejo el enlace a la programación completa.

---------

El jueves 25, a las 19 horas, en la Carpa de la Feria del libro de Getafe, Lorenzo Silva presentó a Susana Hernández y David Barreiro. Hace dos años compartieron escenario presentando "Curvas peligrosas" y "Barriga" y hoy nos traen sus nuevas novelas.

David presentó la novela de Susana, "Contra las cuerdas". Una novela negra ambientada en Barcelona que bebe de los clásicos. Las protagonistas investigan los asesinatos en serie de mujeres violadas y asfixiadas. Los diálogos son brillantes y también la estructura de la trama, la investigación, que la autora muestra con precisión y sutileza, dosificando la información. Las protagonistas realizaban un trabajo más deductivo que de procedimiento.

Susana presentó "Perros de presa" como un soplo de aire fresco, escrito de un modo muy ágil con diálogos frescos y creíbles, cinematográficos. Con pocas palabras cuenta muchas cosas y utiliza un humor cotidiano con el que es fácil identificarse. No es exactamente una novela negra aunque haya un asesinato.

Sobre su propia novela la autora nos explicó cómo trabajaba la trama y que al no convencerla el final, creía que faltaba suspense, tuvo que reconstruir toda la novela. También explicó que una serie le permite mostrar y descubrir como evolucionan los personajes. En su segunda novela ha pasado año y medio. Rebeca toma más fuerza como protagonista, Malena gana en profundidad.

David reconoció que su objetivo es congelar la sonrisa del lector. Su investigación es más torpe porque el protagonista no es policía sino un hombre normal que se pone a investigar. Es el vigilante de seguridad de un centro comercial casi desierto, un pusilánime que siempre llega tarde. Utiliza personajes saltimbanquis que pasan de una novela a otra, como un periodista con su mismo nombre que nació en otra novela y colabora con la investigación.

---------

A las 20 horas, en la Fábrica de Harinas de Getafe, Antonio Lozano dialogó con Eduardo Mendoza en una tarde dedicada al humor negro.

Antonio Lozano presentó a Eduardo Mendoza como ese hombre serio y atildado que nos ha hecho reir una barbaridad. Destacó el mérito de esta labor, es mucho más fácil hacer llorar. Su humor es inteligente, utiliza el sarcasmo, la farsa, el vodevil, el delirio... En sus libros se unen dos corrientes: la de la literatura policíaca como amplificadora de la realidad social y la literatura humorística que mira la realidad con distanciamiento y humor negro para comprenderla mejor.

Como en otras ocasiones, realizó un papel brillante como entrevistador conduciendo a Eduardo Mendoza a través de sus preguntas:

A.L. ¿Te sientes sólo haciendo este tipo de literatura?

E. M. No lo he pensado mucho, mi primera novela, inédita, fue una novela de humor, que las editoriales rechazaron, quizás por ser torpe, más tarde la reencontré y destruí. Luego hice algo distinto: "La verdad sobre el caso Savolta", que tenía elementos de humor pero no era una novela humorística. Con "El misterio de la cripta embrujada" la crítica se sorprendió ¿qué le ha pasado a este escritor serio?  Pero yo en realidad volvía a mis orígenes. Y he seguido alternando mi obra seria con mi obra humorística. En las novelas de humor me reencuentro con mi público pero quizás los críticos piensan que sólo tendría que hacer cosas más serias a mi edad. En España hay una gran tradición humorística, la picaresca, Cervantes, Quevedo, Lope de Vega... Calderón de la Barca escribió "La vida es sueño" pero también "La dama boba". Hay un momento en la historia de la literatura española en que se pierde esta tradición...

A.L. Has publicado recientemente "El enredo de la bolsa y la vida", la cuarta entrega de la serie protagonizada por un maleante de medio pelo reconvertido en peluquero, bebedor de pepsi-cola en vez de whisky...  ¿es así tu mirada sobre la vida  o eres un hombre serio en tu vida cotidiana?

E.M. No he hecho una comprobación empírica. No soy muy gracioso y eso me perjudica en algunas ocasiones. La realidad me divierte. No me pierdo las campañas electorales o las ruedas de prensa después de los partidos de fútbol, que muchas veces duran más que los propios encuentros. Me parecen chuscos. También los cocineros que disertan sobre el valor del apio. Me divierte la retórica, quizás porque nací en la época franquista. Con los discursos de Franco, todo era retórica y o nos amargábamos o nos divertíamos. Un actor que era una persona muy buena, siempre hacía papeles de malo, quizás porque el mal sólo se puede entender siendo bueno. Por el mismo motivo las personas que hacemos cosas con humor somos serias.

A.L. Los maristas, tu vida como periodista, como traductor, el franquismo ¿qué te ha condicionado más?

E.M. Es difícil saberlo. Yo fui hijo único durante muchos años y estaba muy sólo en el colegio. Era todo muy poco estimulante, aprender de memoria, los golpes... luego llegaba a casa y no me hacían caso. No había televisión ni por supuesto Internet. Encendía la radio y leía Pulgarcito, DDT, TBO... Sus personajes era muy importantes para mi, eran mis auténticos compañeros: El loco Carioco, Doña Urraca, la familia Cebolleta... eran los que calentaban una habitación muy fría. No me han abandonado nunca. Cuando escribo me acompañan Dostoyevski y Flaubert pero también esos personajes. Cuando estaba con gripe o anginas leía novelas de Agatha Christie. Se dice de Julio Cortazar que es un escritor con grandes ideas pero no es un buen narrador. De Christie podríamos decir lo contrario, era una pésima escritora pero una gran narradora. Adoro la novela de misterio aunque no sé escribirla, por eso hago parodia. Esas novelas inglesas donde aparecían vicarías (que no sabíamos que eran), los trenes y sus horarios... luego llegó la novela negra de bajos fondos, como una variante de la novela social, con tiros. En la novela de misterio el asesino no tiene más motivación que hacer que el Poirot de turno le descubra. En la novela negra hay corrupción, motivos. Comencé escribiendo novela negra porque reunía la aventura, el realismo, la denuncia de una sociedad perversa y corrupta. Mis novelas serias y de risa tienen un componente de misterio e intriga, de rebuscar en los cajones para sacar verdades incómodas.

A.L. Se decía que Vázquez Montalbán escribía las obras serias y tu las de risa.

E.M. Decían que nos habíamos repartido Barcelona, yo la de abajo y él la de arriba. Cuando se murió me quedé sólo y tuve que hacer todos los papeles...

A.L. El detective loco, ¿surge como una necesidad de descanso?

E.M. "La verdad sobre el caso Savolta" tuvo éxito de público y crítica. Se publicó en una transición que no era sólo política, también era social, todo cambiaba, incluso la moda. No sabía que hacer para no defraudar a la gente, después de darle vueltas se me ocurrió salir por peteneras mezclando el humor y el misterio. Estaba leyendo a Ross MacDonald, después de haber leído a Chandler y Hammett. Es su auténtico heredero. Todas sus novelas eran iguales, el asesino siempre era la madre, (risas), pero lo hacía muy bien. El 20% era trama y el 70% atmósfera. Trasladó el escenario de los bajos fondos neoyorkinos a la California playera y ahí nosotros teníamos referentes: Benidorm, la Costa Dorada... Escribí "El misterio de la cripta embrujada" muy deprisa, al terminar me dí cuenta de que el detective no tenía nombre y así se quedó. Me ha costado muchas regañinas, sobre todo de académicos que escriben tesis y artículos.

A.L. El hombre delgado, el agente de la Continental tampoco tienen nombre... John Banville nos explicó el año pasado que le es más fácil escribir como Benjamin Black cuando escribe novela negra. ¿Te brotan las novelas del detective loco con más facilidad?

E.M. Sí, las de humor me cuestan menos. Ser económico, no repetir, es mejor que se pierda algo,  cuando explicas mucho las cosas las estropeas, como la gente que te cuenta un chiste y luego te lo explica. Si no escribiera las otras no escribiría estas, son en cierto modo como salir de copas.

A.L. Haces reir al lector pero la sátira te permite hacer crítica social y política.

E.M. No se puede separar, el humor tiene como base hechos serios, sino no tendría gracia. El humor que consiste en tirar una tarta de nata tiene sus límites, es muy visual. El humor es autoreferencial, uno se burla de uno mismo, el lector se reconoce y se identifica. Mis novelas de humor son muy coyunturales por eso corren el riesgo de envejecer. La primera era una versión disparatada pero reconocible de la transición, donde todo cambia, las relaciones son otras... en la última, el protagonista, más viejo y cansado, vuelve a no entender lo que está pasando y se cuenta la realidad a su modo.

A.L. Es una radiografía actual, una célula terrorista intenta matar a Merkel y el loco contrata a una cuadrilla que representa a la gente que lo está pasando mal.

E.M. Contrata a una serie de personajes inofensivos o poco ofensivos como carteristas, estatuas humanas o músicos. Las estatuas me dan mucha rabia pero me parecieron un ayudante estupendo para un detective. Se pueden tirar días en un sitio sin llamar la atención. Los músicos tocan el acordeón y la gente les paga para que dejen de tocar... Se me ocurrió porque uno tocaba la trompeta debajo de mi ventana y yo no sabía si era mejor darle dinero para que se fuera o si eso provocaría que volviera todos los días.

A.L. Los bazares chinos parecen ser algo que te fascina.

E.M. Sí, que un país como China, que no es rico, que no tiene recursos naturales, haya conquistado el mundo comerciando con porquerías, me llama mucho la atención. Su éxito se basa en que muchas personas se creen más listas que los demás y piensan que pueden comprar por 1 euro lo que otros compran por 10. Pero las bombillas ni se funden, no funcionan, los bolígrafos no escriben... Por muy poco dinero se compran un montón de cosas que no se necesitan. La gente piensa que ha hecho un gran negocio. En el barrio donde vivo han cerrado muchas tiendas, sólo sobreviven las de moda fea. Como todos los maridos acompaño a mi mujer de compras, lo único que deseo es encontrar al menos un lugar para sentarme... La moda consiste en que un diseñador concibe ropa para una modelo espectacular, las mujeres compran la ropa, se miran en el espejo y ven a esa mujer, no a sí mismas. Si funcionara de otra manera todos iríamos en chandal. Cuando vivía en Nueva York un amigo negro me contaba que su abuela le decía que no jugara con niños negros. Él le hacía caso, no se vió a sí mismo como negro hasta mucho tiempo después. También me llaman la atención los negocios de masajes donde te ponen piedras en la espalda, huele a aromas pestilentes y hay una figura de Buda... ¿Por qué? Qué pasaría si alguien viene a mi casa y le meto en la bañera adornada con una Pilarica... Al lado de mi casa había un negocio de ese tipo: "El jardín de la perfecta armonía" con el letrero de "Se traspasa". Daba risa.

A.L. España siempre había sido un país de pícaros y nos habíamos olvidado. Billy Wilder decía que en épocas dramáticas hay que hacer humor y en épocas fáciles drama ¿hay que volver al humor?

E.M. En épocas estables podemos preocuparnos por temas metafísicos. Billy Wilder siempre hacía esperpento, ese término me parece muy definitorio. Yo no escribo para que los lectores sepan cómo tienen que ir por el mundo, si no para entenderlo.

A.L. ¿Es tu última novela un remake de "El largo adiós"?

E.M. Es el libro que me hubiera gustado escribir, por la intriga, las aventuras, por ser tierno y romántico. Utilizo la anécdota de partida de "El largo adiós" donde un hombre sin principios hace un acto de entrega por una persona que no se lo merece.

A.L. Alguna vez has dicho que no se te da bien titular tus novelas, pero parece que disfrutas mucho poniendo los nombres a los personajes.

E.M. Disfruto y es una necesidad porque el narrador no tiene nombre. No hago grandes descripciones porque no creo que nadie realmente se imagine lo que está leyendo. Mis imágenes no son visuales pero al dar el nombre a los personajes les describo. Si a alguien le llamo Raskornikoff ya sabemos todos que acabará matando a una vieja. Los personajes de mi última novela se reunían en un bar y hasta que no le puse nombre no puede continuar la trama.

A.L. Se vende perro.

E.M. Con el título sucede al revés, siempre viene al final. Cuando escribo no se lo que va a pasar y no puedo titular. Sólo en "Sin noticias de Gurb" sabía el título al comenzar. Cuando voy a una librería y veo las portadas todos los títulos me parecen muy buenos, pero ya están cogidos... recurro a mis editores y hemos pasado momentos realmente difíciles.

A.L. "El asombroso viaje de Pomponio Flato" fue una reacción a la moda de los imitadores de Dan Brown al que calificaste como una mezcla de religión, misticismo y Carla Bruni.

E.M. Me da rabia que a veces triunfen libros tan malos. Si a alguien le interesaba podría descubrir claves mías muy personales que sólo conocen los más cercanos. Lo importante de un libro es que no se vea que está escrito, por eso debe estar lleno de la vida del autor.

A.L. ¿En otros países se ríen tanto como nosotros de tus libros?

E.M. Ya me sorprende que se rían aquí y fuera ¿qué entenderán? Soy un poco desagradecido e injusto, cualquier lector pone mucho de su parte. Me encantan los western, me siento más de O.K. Corral que de Barcelona... Y el otro día me di cuenta de que no entendía realmente de que iba aquello, el contexto, la diligencia... en esos pueblos nadie trabaja, están todo el día en el bar.

Se abre el turno de preguntas, tras un breve silencio donde Mendonza comenta "les he planchao" interviene Miguel Angel de Toledo que pregunta: ¿Quién es Quesito? ¿de dónde sale el personaje? ¿es un familiar?

E.M. No, pero la pregunta tiene miga. Nadie inventa nada de la nada. El Pollo Morgan es una estatua pero también un amigo mío que participa en la broma. Quesito es una mezcla de varias personas, no digo cuales porque la autopsia haría que perdiera el encanto. No hay cosa más desconcertante para un lector que encontrar en una novela hechos y personajes reales. Esto descoloca, uno solo se cree las cosas cuando sabe que son mentira.

Javier: Me he leído todos sus libros, me sorprendió mucho cómo en "Riña de gatos" describe a José Antonio Primo de Rivera. Le veía, me lo imaginaba ¿cómo ha elaborado el personaje?

E.M. Es un personaje con presencia en mi vida, me interesa su historia, hace años estudié su figura, leí sus discursos, algunas biografías. De ello surgió una conclusión sobre como era, sobre la poca consistencia de su doctrina, sobre su enorme frivolidad. Hitler o Goebbels enviaron a la muerte a millones de personas. Cuando uno escucha los discursos de estas personas supuestamente superiores en la película de Leni Riefenstahl "El triunfo de la voluntad", uno es gordo, otro es cojo, otro tiene los dientes para afuera. Son payasos, unos desgraciados, me fascina, me produce escándalo, horror y risa, aunque no me divierte. José Antonio es más de casa, un jugador de segunda división...

Otra persona del público: me sorprende que escribas sin conocer el final, eso te diferencia de otros escritores...

E.M. Es mi manera, hay escritores para todos los gustos. Unos hacen esquemas, yo escribo sobre la marcha, con una idea general. Para escribir novelas de misterio esto es fatal, aunque en mis novelas no importa tanto. En "Riña de gatos" sí sabía por donde podían ir o no las cosas.

Otra persona: ¿Le fascina el nacionalismo catalán?

E.M. Sí, por supuesto, me fascina, es un mecanismo que existe. Si me pregunta por el referéndum eso es otra cuestión. El nacionalismo es un hecho, no una estrategia.

Finaliza el encuentro Antonio Lozano preguntando ¿qué hace destornillarse de risa a Eduardo Mendoza?

E.M. El humor anglosajón. Algunas sitcom americanas como Cheers, la veía durante la convalecencia de una operación y casi se me saltan los puntos. Fui también un seguidor apasionado de Frasier. Los guiones de Friends eran encaje de bolillos. Los monologuistas americanos. En España existía esa tradición con Gila pero era de otro tipo. Los Monty Python eran geniales.

---------

El viernes 26, a las 20 horas, en la Fábrica de Harinas de Getafe,  Manuel Calderón moderó la mesa redonda Las dictaduras dejan cicatrices: España y Chequia. Estaba prevista la asistencia de Jorge M. Reverte pero se ausentó. Lorenzo Silva ocupó su lugar dialogando con Pavel Kohout sobre las similitudes y diferencias de ambos países bajo sus respectivas dictaduras.

Dado que la temática no tuvo que ver con la novela policíaca resumo brevemente algunas ideas.

Pavel Kohout fue miembro del partido comunista del que más tarde sería crítico. Firmó la Carta 77 y eso provocó que le exiliaran a Austria. Escribió su primera novela con 18 años y la situó en Barcelona durante la Guerra Civil. Su obra más conocida en España es "La hora estelar de los asesinos", una novela que se desarrolla en II Guerra Mundial. En una Praga ocupada por los alemanes una serie de mujeres son asesinadas de un modo cruel.

Las dictaduras y la transición:

Kohout cree que las dictaduras de ambos países son completamente diferentes. Checoslovaquia fue invadida por Alemania ante la pasividad de Inglaterra y otros países, que todavía creían poder apaciguar a Hitler. Eso contribuyó en que al final de la Guerra Mundial el comunismo llegara al poder por las urnas. Cambiaron a Hitler por Stalin. Cuando algunos vieron lo que pasaba se suicidaron, otros siguieron adelante, autojustificándose, son los que permitieron los tanques en el 68. Fueron causantes y víctimas. El presidente actual cree que la dictadura fue vencida por la mayoría silenciosa. El autor no cree que el silencio cambiara nada. Sólo cuando los 15 millones de ciudadanos salieron a la calle y rodearon al ejército pudo terminar, se descompuso moralmente. Pero los intelectuales fallaron y justificaron lo injustificable. Y en el 77 fallaron de nuevo, la mayoría de los firmantes se retractó de la Carta 77, a los otros los exiliaron.

Silva reconoce que Franco murió en la cama. Mola diseñó un golpe de estado que aniquiló a los adversarios, la conciencia cívica y creó en los españoles pánico a oponerse al poder. El régimen cayó por si mismo, casi más por ser un anacronismo que porque hubiera un gran movimiento social dispuesto a cambiarlo, desde los años 40 no hubo lucha armada. La transición y sus soluciones fueron un parche coyuntural que se aceptó por todos como un mal menor, por los afines al régimen por la necesidad de hacer negocios, de abrir las fronteras y entrar el mercado común. La otra parte aceptó que no se juzgaran crímenes y situaciones que habían ocurrido durante la dictadura. Señala que aunque los cuerpos policíales fueron muy depurados tras el 23-F pero hay otros estamentos de la sociedad, como la judicatura, que todavía son tremendamente endogámicos. Tampoco se debe trivializar la importancia de la transición, hubo grandes políticos como Fraga, Carrillo, Suarez, Felipe González... con un carisma muy superior al de los actuales.

La Guerra Civil:

Cuando Pavel Kohout planificó su visita a España buscó un museo de la Guerra Civil, le extrañó que no existiera y piensa que puede significar cierta falta de madurez.

Manuel Calderón destaca que la mayoría de la literatura y el cine sobre la Guerra Civil se haya escrito desde el bando de los perdedores.

Silva explica que hay secciones sobre la Guerra Civil en algunos museos... Le extraña que pese a la Ley de Memoria Histórica siga habiendo calles en Madrid y Oviedo con el nombre del general Yagüe, uno de los protagonistas de la guerra y de la represión. Coincide con Calderón en que el relato de la Guerra Civil lo han hecho principalmente los perdedores, los ganadores hicieron propaganda y esta no perdura. O más bien los desengañados como Dionisio Ridruejo desde el bando nacional o Manuel Chaves Nogales desde el republicano. No entiende a la gente que responde con encono a la necesidad de otros de buscar las tumbas, hay que abrir las tumbas en todos los sentidos.

viernes, 21 de octubre de 2011

Getafe Negro IV: El Dublín negro de Benjamin Black

Este encuentro tuvo lugar el 18 de octubre de 2011 a las 20:00 h. en el Centro Municipal de la Cultura de Getafe.

Presenta el acto Antonio Lozano diciendo que tenemos la suerte de contar con John Banville y su alter-ego Benjamín Black y nos explica esta dicotomía:

Banville era un autor exquisito, creaba novelas intelectuales con todo el esfuerzo del mundo, escribía a mano, hacía bien su trabajo, era respetado, pero le faltaba llegar al gran público. Cuando se transformó en Black comenzó a divertirse, a escribir con ordenador, le resultaba más fácil. Aunque los temas que trataba como Banville ya podrían denominarse negros: la culpa, el perdón… con Black explora rincones oscuros con un ánimo más lúdico. Escogió como apellido Black como una declaración de intenciones.

Sus novelas transcurren en un Dublín lleno de niebla en los años 50. En ellas se muestran la represión de la sociedad, el poder de la Iglesia, la hipocresía, la intolerancia, el sexo ilícito y el crimen. Su protagonista, Quirke, en inglés extraño, bizarro, es un médico, un patólogo forense, con tendencia a buscarse problemas. Un investigador sin licencia enfrentándose a su entorno y a sí mismo. Perdió dos veces a una mujer, cuando le abandonó y cuando murió. Está separado de su hija… Su desgracia personal le lleva a beber en exceso. Igual que su protagonista "desmenuza" los cuerpos, su autor lo hace con la sociedad en la que vive.

En su obra aparecen secundarios muy interesantes como un policía, una especie de Dr. Watson que acompaña a Quirke en sus investigaciones.

Al igual que Hyde tiene algo de Jekyll, Black tiene algo de Banville. Su forma de escribir reúne lo mejor de los dos mundos. La prosa cuidada y estilizada de la literatura, con el ritmo, la popularidad, el sentido de humor y la intriga de la novela policíaca. Es como comprar jamón Cinco Jotas a precio de jamón dulce.

Lozano comienza preguntando ¿Qué le faltaba a John Banville que ha tenido que crear a Benjamín Black? ¿Qué le ha aportado Black a Banville?

Banville es como un poeta que no ha alcanzado el éxito, Black apareció para escribir lo que Banville no podía.

¿Banville piensa y Black mira?

Como todas las generalidades no es del todo correcta. Los libros de Banville están guiados por un sueño, por unas reflexiones. En los de Black lo importante es el argumento, los personajes, la acción. Quizás soy la última persona a la que debería hacerse esta pregunta, otros pueden juzgar mejor. Cuando era joven pensaba que tenía todo claro pero a medida que uno se hace mayor aumenta la confusión.

¿Te diviertes como Benjamín Black?

Banville no sufre como escritor, aunque escribir le resulte dificultoso, por cómo son las palabras, por lo difícil que es conseguir decir lo que se quiere. Es consciente de la fluidez que tienen las palabras, del modo en que se escapan. Puede tardar una mañana en escribir dos o tres frases. Como Black escribe más rápido, de un modo más fácil.

"Eclipse", "El libro de las pruebas"… son thrillers espirituales. La serie de Quirke ¿es un nuevo continente para expresar un mismo contenido?

Es una buena pregunta que no se si se o quiero responder. Quirke es un enigma para mi, no se por qué lo creé, todavía estoy intentando descubrir quién es, igual que Jekyll está presente en Hyde, yo estoy presente en él. Me gusta principalmente por ser un hombre de acción.

El Dublín que aparece en tus libros es una ciudad opresiva, asfixiante ¿refleja tu infancia y adolescencia?

Sí, el arte tiene su origen en la infancia. Baudelaire decía que crear era resumir la infancia. A partir de los 15 años todo es ficción. Yo he vuelto a mi infancia en los años 50, cuando tenía 10 años. Excavando, recuperando detalles como una merienda por la tarde…

¿Fueron años oscuros? ¿Fue traumática tu educación católica?

Los 50 fueron muy duros, unos años de mucha pobreza, financiera y espiritual. Pero no nos dábamos cuenta de como por ejemplo la iglesia nos arruinaba la vida. No nos preguntábamos ¿quién es ese hombre con esa ropa extraña y ese sombrero? No decíamos ¿por qué no pasamos de ellos y hacemos lo que nos de la gana?

El gran cambio en Irlanda se produjo en 1992 cuando salió a la luz el caso del Obispo Casey que había vivido con una mujer con la que había tenido un hijo y había robado fondos de la Iglesia para mantenerlos. Luego comenzaron a salir a la luz más historias y no todas heterosexuales. En una ocasión querían poner una estatua en un pedestal y él propuso poner al Obispo Casey con un niño en una mano y un fajo de billetes en la otra. Tiene un amigo que sin embargo piensa que el cambio en Irlanda lo ocasionó la pérdida de un partido de fútbol…

Quirke es patólogo, un médico de la muerte y su hermano practica la obstetricia, la medicina de la vida ¿por qué elegiste un médico como protagonista?

No quería como personaje un detective superinteligente tipo Poirot. Quirke es tan torpe como la mayoría de nosotros, por eso me gusta escribir sobre él y evolucionar su personaje. No me gusta la novela de pistas tipo Agatha Christie. Quirke tiene un terrible sentido de la curiosidad, le gusta escarbar, quizás por ser huérfano y haber dedicado tanto tiempo a averiguar quién es su padre.

Inocente, estoico, melancólico, idealista… ¿cómo encuentra el equilibrio?

Uno escribe y no se da cuenta de lo que crea, pero sí, Quirke es romántico, inocente, decepcionado… Kafka reconoce en sus libros no actuar como debería. Black cree que la confusión es buena y la seguridad más negativa.

Lozano lee un fragmento del último libro de Black "En busca de April" donde nos muestra la lucha del personaje contra el alcoholismo, su autoengaño. ¿Tienen importancia estas escenas para ti?

Ha descubierto que las mujeres encuentran atractivo a su Quirke por su ternura. Hay una escena en "Postales desde el filo" donde se dice de un personaje que no es que sea alcohólico, es que bebe como un irlandés. Su protagonista no es alcohólico totalmente, puede hacer su vida. La bebida es una escapatoria. Un amigo italiano le dijo que para los irlandeses el alcohol es como el sol para la gente del sur.

Describes personajes con pocas pinceladas: alguien acariciando un perro o poniéndose una loción para el afeitado… ¿Disfrutas con esas descripciones? ¿Importan más los personajes que la trama?

La trama no importa, la vida no es trama, lo importante es como actúas. Los gestos de las personas nos muestran como son. Banville y Black coinciden en pensar que la vida es horrible pero que es maravilloso estar vivo. Saber quién es el asesino es lo de menos, como en las novelas de James M. Cain. Las novelas duras Simenon son magníficas, están a la altura de las de Camus. Se preocupa por las víctimas… eso no siempre es habitual en la novela negra que se centra más en por qué ha muerto alguien y quién le ha matado.

Quirke critica la hipocresía de las familias ricas ¿por qué esa saña?

Porque es material de novela negra. La familia es una gran institución y una fuente de maldad. Como la democracia, no es el mejor sistema pero es el que hay. No es que tenga una cruzada particular contra el capitalismo y la Iglesia, incluso a veces soy amable con ellos, bromea.

La mayoría de las víctimas de tus novelas son mujeres.

En mi último libro, todavía no traducido al castellano, la víctima es un hombre. Deploro la violencia contra las mujeres, el modo como son atacadas y violadas. Algunos me acusan de misógino, no es verdad. Creo que en los últimos años se han perdido algunas cosas que las mujeres consiguieron en los años 60 y 70. Los hombres han aprendido a utilizar cierto lenguaje para manipularlas.

¿Afectará la actual crisis irlandesa a tus novelas? ¿Mostrarás algo de ello?

Seguiré escribiendo sobre los años 50, aunque haya alguna similitud entre ambas épocas. No podemos volver atrás, hemos descubierto la libertad y no hay marcha atrás. La crisis es cuestión de dinero, es verdad que quien ha perdido su empleo está sufriendo, pero Europa ha sobrevivido a cosas peores, a guerras.

Detesto la idea de los grandes hombres, de aquellos que hacen grandes negocios. La avaricia y el temor son los dos pesos de una balanza. Ahora el temor está arriba, antes la avaricia.

La crisis será buena para Irlanda porque nos enseñará humildad.

Pasemos al cine, Banville ha trabajado como guionista de "Albert Nobbs", protagonizada por Glenn Close que se mete en el papel de un mayordomo.

Me encanta escribir para el cine. Antes me impresionaba ver 200 personas atrapadas antes una pantalla, ahora las películas no son tan buenas, no hay un Antonioni ni un Buñuel.

Un guión se escribe y luego ya no hay que hacer mucho más. A veces me he presentado en un plató diciendo que soy el guionista y no me han hecho mucho caso.

Glen Close es co-guionista, cada uno utilizábamos un lenguaje diferente, yo el literario y ella el cinematográfico. Es una persona maravillosa y humilde.

Hay en marcha una adaptación televisiva de las novelas de Quirke. ¿Se puede perder algo por tratarse de lenguajes tan diferentes? ¿Qué es irrenunciable?

Es muy diferente escribir guiones y novelas. La primera novela de Quirke de hecho era un guión y cuando se convirtió en una novela tuve que cambiarlo todo.

Me he quedado al margen de la serie, no voy a escribir el guión y por tanto no puedo elegir, no voy a interferir. La serie está realizada por un británico y eso me da algo de miedo. Aunque hay un escritor que dice que Hollywood no destrozó a nadie que mereciese ser salvado.

Se abre el turno de preguntas por parte del público:

Cuando Banville se pone el traje de Black ¿hace algo como conducir un coche como el de Quirke o ver películas de la época?

No, me sumerjo en mis recuerdos, no me documento, creo que la documentación mata la imaginación.

Una persona aconseja que el director de fotografía de su serie sea irlandés para que pueda transmitir en imágenes la belleza de su prosa.

Banville cree que la luz de Irlanda lo puede conseguir por si misma. Hay días en los que se dan cita las cuatro estaciones. Cree que directores extranjeros pueden captar esa luz.

¿Qué prefiere la hora del té inglés o un buen whisky?

Quirke preferiría un whisky. No hay nada mejor que un whisky doble, salvo quizás una reunión corta. En Irlanda en los años 50 se hacía la comida fuerte a medio día y a las 6 se solía hacer el té. Ahora mucha gente hace la comida fuerte por la noche.

¿Va a volver a escribir libros como las biografías de Kepler o Copérnico?

Cuando escribí esos libros mi idea era hacer una serie de personajes científicos del siglo XX partiendo de la figura de Einstein, pero resulta muy difícil, la ciencia se ha vuelto muy especializada y de momento tengo aparcado el proyecto.

Para finalizar Antonio Lozano explica que Ian Rankin tenía un sueño, escribir una novela policíaca donde en la primera página resolviera todo ¿cual es su novela policíaca ideal?

Sería perfecta si no tuviera crímenes, ni delitos, pero con toda la parafernalia de la novela negra.

lunes, 17 de octubre de 2011

Getafe Negro IV: La Italia de Gianrico Carofiglio

Esta mesa redonda tuvo lugar el 14 de octubre de 2011 a las 19:00 h. en el Centro Municipal de la Cultura de Getafe.

Coordinó el acto Mavi Doñate, periodista de TVE que cubre sucesos y crónica judicial. Es para ella un honor abrir Getafe Negro con dos magníficos autores: Lorenzo Silva, Comisario de este festival, abogado y escritor. Ganador del Premio Nadal con "El alquimista impaciente", segunda novela de la saga protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, cuyo última entrega es “La estrategia del agua”. Y Gianrico Carofiglio, juez y fiscal. Ha realizado trabajos de investigación sobre la mafia. Su personaje, Guido Guerreri es abogado en Bari. La primera novela de la serie es "Testigo involuntario" y la última "Las perfecciones provisionales".

M. D. ¿Tienen vuestros personajes algo de vosotros mismos?

Lorenzo Silva agradece la presentación e intentará ser breve pues Carofiglio es el protagonista del acto. Ya no sabe que tienen sus personajes de él o él de ellos. Tras 15 años han desarrollado su propia existencia, que él no controla. Ya no son sus marionetas, tienen su vida y aunque el autor pone a su servicio su información y conocimientos, ellos evolucionan por su lado. Concibió a sus personajes para experimentar cosas que no había vivido. El no es policía, ni militar, ni funcionario, ni mujer y a través de sus personajes vive estas experiencias.

Gianrico Carofiglio comienza con un "Buona sera". Bromea diciendo que habla un español "buenísimo" pero que prefiere hablar en italiano. Antes, cuando le preguntaban si su personaje tenía algo de autobiográfico, decía que no, pero al ver el éxito que tiene entre el público femenino, ha comenzado a decir que sí.

M. D. ¿Guido ha evolucionado? ¿Cómo vuelcas tu experiencia profesional en tu personaje?

Carofligio explica que "evolucionar" es la característica central de Guerreri. Él no puede escribir sobre un personaje estático, le gusta cambiarlo y contar el cambio. No le gusta utilizar la palabra “serie” prefiere hablar de "macro-novela" de la que cada libro sería un capítulo. Cree que hay hechos de su experiencia que forman parte de su subconsciente y de ahí, casi sin querer, han saltado a sus novelas. Escribió "Los ojos cerrados" (el segundo capítulo de su macro-novela) pensando que no tenía nada de la vida real y cuando lo releyó se dio cuenta que estaba basado en un caso de homicidio en el que el marido había degollado a su mujer por no querer volver con él. La persiguió durante años y la acabó matando. El abogado defensor acusó a la víctima de haberle provocado. También intentó que fuera absuelto por enfermedad mental. Finalmente fue condenado a 24 años.

M. D. ¿Conocéis mejor la violencia de género por vuestra experiencia como abogado y juez?

Silva cree que el ejercicio de la abogacía te pone en contacto con conflictos humanos. Te proporciona cierta información sobre los hechos concretos de las historias pero también crea desinformación, como juristas están obligados a resolverlos de un modo conforme a la ley. Los jueces en sus sentencias utilizan un lenguaje especial, que apenas entienden los profanos. Como escritor hace un relato diferente, con elementos menos objetivos y fríos.

M. D. ¿Qué es más difícil ser juez o escritor?

Carofiglio dice que ambos tienen en algo en común. Se realiza una investigación, se recogen pistas, se elabora una hipótesis, que es una historia basada en unos hechos. En un juicio, los testigos, el acusado, el abogado y el fiscal cuentan historias al juez, que a su vez elabora una hipótesis sobre lo ocurrido. En "Dudas razonables", la tercera, Guido realiza un discurso al final del proceso delante del juez, viene a decir que todo lo que tenemos son las historias.

Sin embargo el lenguaje utilizado es completamente diferente. No sabe cómo es en España pero en Italia el lenguaje judicial es totalmente incomprensible. Es una manera de ejercer el poder, de separarse de los otros, que conduce a una visión antidemocrática del derecho. Dedica a este tema toda la segunda parte de su ensayo "La manomissione delle parole" (La manipulación de las palabras). Cuando da conferencias, en las diapositivas de sus PowerPoint, muestra sentencias incomprensibles y luego las traduce.

Mavi Doñate comenta que en su experiencia como reportera de tribunales tiene el mismo problema, las sentencias son incomprensibles para ella y le resulta difícil hacerlas llegar al público.

M.D. ¿Cómo evolucionarán tus personajes enfrentándose a un mundo cambiante dirigido por el dinero, el rencor, el miedo, las nuevas tecnologías?

Lorenzo menciona al escritor Maurizio de Giovanni, que cree que sólo hay dos temas fundamentales: hambre y amor, lo que necesito y lo que quiero. (Carofiglio puntualiza que también existe el poder. Silva piensa que es cierta forma de “amor”. Un violador no siempre es un asesino, a veces mata por miedo a que le reconozcan). Las herramientas se van sofisticando pero en el fondo es parafernalia nueva en torno a los mismos instintos básicos. Estas nuevas herramientas son poderosas, por ejemplo utilizar Twitter a través de móvil es maravilloso, permite ponerte en contacto con miles de personas, pero tiene otro efecto cuando es utilizado de otra manera, sobre todo si hay dinero detrás. Ahora, en los momentos de crisis, el poder del dinero es mayor. Los bancos no prestan dinero a nadie. El Estado no ha podido vender Aena ni Onlae porque los bancos no han concedido préstamos a los interesados en adquirirlas.

Quiere escribir sobre un maltrato diferente que no sale tanto en los medios, aquél al que se enfrentan las prostitutas explotadas. Muchas de ellas no son españolas y cree que eso puede afectar a que el tema no tenga tanta repercusión.

Doñate cuenta que un violador asesinó a dos prostitutas y escuchó un comentario tipo "bueno, son prostitutas" como si el hecho de serlo justificara la violencia.

Carofiglio explica que en realidad el crimen en Italia, Europa y el mundo está disminuyendo. Estadísticamente en los últimos 20 y 30 años ha habido menos homicidios y violencia. La sociedad ha mejorado. Eso no quiere decir que infravalore el crimen, existe una criminalidad poderosa que influye en la economía y en la crisis. Cree que hay dos líneas de acción fundamentales: Investigar y detener a los delincuentes, meterlos en la cárcel es la primera. La segunda es encontrar su dinero y quitárselo. Ir a prisión forma parte del juego, pero quitarles su dinero es lo que más daño les hace.

El problema es que no siempre es fácil incautarlo. En Italia existe una legislación que permite acceder a las cuentas de los criminales pero ellos transfieren el dinero a países con leyes menos eficaces, por ello la lucha contra el crimen organizado debe ser internacional. Hay que adecuar las leyes de todos los países para conseguir este fin.

M.D. a Gianrico Carofiglio ¿Se puede novelar a la mafia sin crear héroes tipo "El Padrino"?

Carofiglio encuentra historias más interesantes en los casos comunes que en el crimen organizado. (Hay un autor francés que habla de crimen desorganizado). No está de acuerdo en que todo sea hambre y amor. Existen delitos banales y otros profesionales, muchos se realizan por poder. La mayor parte de los crímenes "familiares" se deben al ejercicio del poder de uno sobre otro.

Los mafiosos no son especialmente interesantes. La película que mejor muestra la realidad de la mafia es "Goodfellas" ("Uno de los nuestros" en España, aclara Silva), protagonizada por Robert de Niro. En ella se muestra la mafia real, no es fascinante. El 95% de los arrepentidos dicen que han decidido colaborar con la justicia porque la mafia ha cambiado y ya no tiene reglas, pero a él le parece una justificación de la traición. La mafia siempre ha sido y es una organización despiadada y criminal que busca el poder y el dinero. En Italia han conseguido reducir su actividad.

Mavi Doñate le pide que cuente una anécdota sobre un mafioso y sus novelas.

Carofiglio explica que un chico muy joven estaba en prisión detenido por diversos delitos graves, estaba estudiando leyes y había leído uno de sus libros y le escribió una carta pidiéndole alguno más. El le envió todos ellos y el muchacho le volvió a escribir una carta muy agradecido. El autor sí cree que las personas pueden cambiar, la mafia no.

Doñate quiere hablar del tratamiento que se da en Italia a las noticias de sucesos. En uno de sus últimos viajes una mujer había aparecido muerta en un garaje tras realizar prácticas sadomasoquistas y le extrañó el lugar preponderante que ocupaba la noticia en todos los medios con debates y todo tipo de análisis del caso.

Carofiglio cree que se habla mucho de algunos casos por morbo y que influye en la gente de un modo negativo. Cree que habría que limitarlo pero no sabe como. La calidad de la información en Italia se ha convertido en un problema. No quiere hablar de política pero está claro que hay una situación anómala cuando el presidente del gobierno es a la vez propietario de las tres cadenas principales. Es difícil hacer leyes que limiten los abusos televisivos, cualquier ley se puede interpretar como un trato de favor al presidente, cuando se vaya cambiarán las cosas.

Silva también cuenta que en su última visita a Italia la información sobre el asesinato de una chica ocupaba toda la programación de una cadena. Piensa que en España no somos tan excesivos pero tampoco lo hacemos bien. Hay cadenas ecuánimes que tratan de dar información, otras son más contenidas... Hay algunas historias que se muestran y otras que no, depende de la “calidad” de los muertos. Cree que no se informa bien, que a veces se afecta a las víctimas, no se supone la inocencia de los sospechosos... Piensa que el tratamiento que se ha dado al asesinato de Marta del Castillo, en el fondo un crimen vulgar, ha interferido en la investigación.

M.D. ¿Interesa el lado oscuro de los personajes en la novela negra?

Lorenzo Silva cree que hay una novela negra morbosa y psicopática, no se puede negar. Uno no sabe si a los lectores les atrae porque se reafirman frente a los monstruos, tipo Hannibal Lecter, o porque se identifican con ellos. A él como escritor es lo que menos le interesa, quiere pensar que el interés por la novela negra se debe más al acercamiento a los crímenes cometidos por gente común, que no es distinta a nosotros y a investigadores que también son similares a nosotros, enfermos como Wallander, normales. El mal es humano, cualquier persona puede resbalar y los investigadores son falibles.

A Carofiglio te interesa "la banalidad del mal". Es un concepto elaborado por Hannah Arendt qué él encuentra muy certero. Si buscamos profundidad en el mal acabamos frustrados. No es profundo, no es una planta con raíces, es un hongo que se expande. El mal es vulgar, sólo la bondad es profunda. En 1961 Arendt cubrió como periodista el proceso contra Adolf Eichman, nazi, responsable de la muerte de millones de personas, capturado por el Mossad en Latinoamérica y llevado a Israel donde se le juzgó. Allí descubrió a un hombre normal, educado… no un monstruo demoníaco. Hannibal Lecter no existe. Un criminal encantador, filosófico... puede ser divertido pero no es real.

M.D. ¿Cómo se justifican los asesinos? ¿cómo explican lo que han hecho?

El autor italiano explica que depende del homicida. En una disputa entre dos grupos de la mafia se iba a asesinar a uno de los jefes en medio de una plaza. Alguien dijo que estaban locos ya que era muy fácil que les capturaran y el asesino respondió "O él o yo. Es mejor escuchar el ruido de las cadenas que el de las campanas". En los crímenes de la mafia hay una explicación racional, como si se registrara una operación contable. Otras veces las palabras son una mera justificación de lo hecho. Alguien mata a otro en un momento de furia y a posteriori intenta explicarlo...

Doñate menciona los asesinatos de Noruega de este verano...

Carofiglio explica que esta persona que ha realizado un mal monstruoso, que ha asesinado personas como si fueran moscas, era tenido por sus vecinos por un hombre normal, educado y silencioso. El considerar a los otros como objetos, en vez de como personas, es la causa de gran parte de los delitos. Insiste en que hay razones profundas detrás de las cosas buenas pero no detrás de los actos malvados.

Lorenzo Silva dice que este hombre escribió miles de páginas sin ningún sentido. Comenta un documental sobre Afganistán realizado por una televisión danesa. En él se siguen los pasos de unos soldados de ese país. En un momento de la guerra localizan a 5 talibanes y los capturan. Dos de los soldados, los menos carismáticos del grupo, los más anodinos, asesinan a sangre fría a los prisioneros disparándoles repetidamente. Lo hacen porque no son nada para ellos. Juegan a la guerra del mismo modo que juegan a los videojuegos.

El miedo, el poder, el amor a si mismos, el amor a la patria han causado miles de muertos...

M. D. ¿Tiene futuro la novela negra?

Silva piensa que ha resistido bien la crisis, no se han dejado de vender libros quizás porque la gente salga menos o no gaste tanto en vacaciones … Cree que en los últimos años ha habido un boom un tanto desordenado, del que también este festival se ha beneficiado. Cuando baje la fiebre lo que se publique será mejor.

Carofiglio no lee mucha novela negra aunque le gustan algunos autores americanos. Sus novelas son trágicas y también irónicas o autoirónicas. Recibe comentarios positivos de sus lectores que le cuentan que no han podido parar de leer o que han llorado, pero lo que más le gusta es cuando alguien le dice que se ha reído muchísimo.

Cuando publicó su primera novela, un amigo editor bastante importante le explicó que la manera de saber si eras un escritor de verdad es cuando descubres a alguien leyendo tu libro en el metro, en un aeropuerto o en la sala de espera del médico. Durante meses buscó a su lector sin encontrarlo hasta que un día encontró una mujer en Roma leyendo su libro. Era una persona muy expresiva, que pasaba del gesto serio a la carcajada. Disfrutó mucho la experiencia aunque no se atrevió a decirle que era el autor. Unos días después una amiga le comentó que era una conocida suya. Le explicó que estaba leyendo un libro y tenía enfrente al escritor, el libro le pareció estupendo pero su autor le había parecido un tipo raro.

Doñate pregunta a Silva si Bevilacqua y Chamorro tendrán una relación sentimental y a Carofiglio si Guido encontrará de nuevo el amor.

Lorenzo intenta buscar una manera nueva de responder a esta pregunta pero realmente no lo sabe, no ha encontrado nunca una circunstancia en que la relación tenga sentido. Vila da pistas en una de las novelas: "perdería más de lo que ganaría".

Carofiglio nos habla de su última novela "Il silenzio dell'onda", que se presenta estos días en Italia y se publicará en primavera en España. En ella el romance desempeña un papel importante, aunque no está protagonizada por Guerreri. El personaje principal es Roberto Larios y transcurre en parte en Madrid.

Se abre el turno de preguntas al público pero nadie pregunta nada. Gianrico se pone a contar una historia sobre una subasta pero no entiendo nada...

La conferencia se desarrolló en italiano y castellano, a Carofiglio se le entendía bastante bien y una parte del público insistió en que no era necesaria traducción, pero en algunos momentos se perdían algunos detalles, una persona pidió que por favor tradujeran y la traductora lo hizo pero no el episodio final.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Getafe Negro III - En el umbral de la muerte - Eduard Pascual

Esta presentación express tuvo lugar el día 24 de octubre por la mañana en la Carpa de actividades de Getafe.

Alejandro Gallo toma la palabra para presentar En el umbral de la muerte, la segunda novela de Eduard Pascual que acaba de llegar a las librerías.

En una conversación que ha tenido con aficionados al género negro antes de comenzar la presentación (Lammermoor y servidora) han hablado sobre la saturación del mercado de novela negra que se está llenando de obras faltas de interés de autores que escriben por encargo. Detectives que saben que una pistola está cargada sólo con mirar el percutor, una vaina que sale disparada de un revolver, jueces españoles que golpean con un mazo en la mesa... en definitiva, autores que no han pisado un juzgado ni se han tomado la molestia de documentarse. El lector puede que no se de cuenta de algunos detalles, pero Gallo piensa que este tipo de libros acabarán provocando una crisis que nos librará por fin de estas pajas mentales. Eduard Pascual no nos va a engañar, no hay errores de procedimiento en sus novelas, es policía, consulta lo que desconoce y no va a utilizar una bala mágica. Alejandro Gallo reta al autor a contar de qué trata su novela en un minuto.

Eduard Pascual cuenta que es la historia de cómo toda una unidad de policía se enfrenta a un asesino que comunica sus crímenes mediante "BookCrossing". La trama de desarrolla en Figueres, en el norte de Cataluña y tiene lugar en cinco días en los que el asesino pone al cuerpo de policía al borde del caos.

Según Gallo el autor huye de grandes escenarios y eso le honra, otros autores escriben sobre un Madrid que parece Chicago, pero la mayoría de las historias negras de este país han sucedido en el mundo rural. Eduard sitúa a un cuerpo de policía relativamente nuevo, los Mossos d’Esquadra, en un pequeño pueblo. El ritmo de la novela es trepidante y tiene que ser así, en una investigación cualquier minuto es fundamental.

Eduard explica porque no ha escogido una gran urbe: Figueres es una ciudad negra por naturaleza. Nunca ha estado en otro sitio donde se den todos los delitos del código penal. En Olot un individuo ha asesinado a varios ancianos, existen asesinos en serie pero son distintos a los de las novelas americanas. Su novela surge de una experiencia personal sobre un caso de un asesino de mujeres que no supieron ver como un asesino en serie. Fue detenido por la policía belga que descubrió una serie de objetos que lo relacionaban con Figueres y La Jonquera. Habían estado trabajando en ese caso mucho tiempo pero por el volumen de delitos tuvieron que dejar de lado una investigación que no estaba dando sus frutos. En cualquier caso su novela no es “real”, un asesino real necesitaría más tiempo...

Alejandro Gallo le pregunta si va a dar continuidad al personaje del Sargento Flores.

Pascual no está seguro, el personaje viene de su anterior novela Códex 10. Es una persona fuera de lo común, hasta la última página no se sabe si es un héroe que pasa por villano o un villano que pasa por héroe.

Gallo comenta que en las cárceles se lee mucha novela policíaca. Recuerda que en una proyección en la prisión un policía pegó un tiro a un delincuente y todos los presos aplaudieron. Es la clase de novela que gusta, sobre todo cuando el protagonista es un tipo oscuro que les cae bien.

Pascual presentó su primer libro en una prisión y fue muy bien acogido, muchos presos habían leído su novela. Sin embargo nunca le han invitado a presentarla en la escuela de policías. Gallo comenta que los policías no suelen leer novela policíaca. Eduard está de acuerdo y cree que a los presos les gusta su novela porque encuentran delincuentes reales y reconocen actitudes reales en sus policías. En un club de lectura que realizó con policías algunos se sentían heridos porque mostraba algunos de sus problemas internos a gente de la calle, él cree que es bueno.

Alejandro le pregunta que piensa de las malas novelas policíacas. Eduard dice que cuando encuentra fallos gordos cierra el libro porque le duele, le ocurre lo mismo con las series. Recuerda una novela de 2004 en que aparece un subcomisario, cargo que no existe desde 1986. Otros hablan de la policía científica como si fuera un cuerpo independiente... Se copian esquemas de otros países, algunos autores no se molestan en documentarse, ni siquiera e consultar al departamento de prensa de la policía. Por el contrario otros escritores se dirigen a él para consultarle y a él le gusta responderles largo y tendido.

Gallo pregunta a Pascual por sus próximos proyectos y este nos cuenta que lleva siete meses trabajando en una novela que tiene la guerra civil como telón de fondo pero se desarrolla en la actualidad. Se investiga más en la memoria que en los hechos actuales, hace salir situaciones históricas a la luz.

martes, 2 de noviembre de 2010

Getafe Negro III - Vine a Madrid para matar a un hombre al que no conocía...

Esta conversación tuvo lugar el viernes 22 de octubre de 2010 a las 20:00 horas en el Centro Municipal de Cultura de Getafe.

Antonio Lozano presenta a Antonio Muñoz Molina. Aunque no es un autor específico del género negro, algunas de sus novelas: "Beatus Ille", "El invierno en Lisboa", "Beltenebros", "Plenilunio"... pertenecen a este género. También "En ausencia de Blanca" tiene toques de novela policial. Su obra actual constituye un esfuerzo por explicar la historia de España.

Lozano comienza preguntando: Como lector, ¿qué autores y libros le ganaron para la novela negra?
Muñoz Molina agradece la presentación y a Lorenzo Silva la invitación que dice haber aceptado por falta de carácter y por amistad.

Hay dos libros que le marcaron: "Diez Negritos" y "El conde de Montecristo". Y las novelas de kiosco que se vendían e incluso alquilaban, novelas de espías y policías con nombre anglosajones: Peter Kapra... que escondían escritores españoles, en algunos casos republicanos represaliados que no podían escribir con su propio nombre y se ganaban así la vida. También el semanario "Siete fechas" versión culta de "El caso", su padre le mandaba a comprarlo y a él le fascinaba tanto como el tebeo "Aventuras del FBI". Más tarde descubrió la novela clásica policial americana: Chandler, Macdonald y Hammett, a quien conoció por un ensayo de Cernuda.

¿Qué hay en sus novelas del género policial?
Ya en su primera novela "Beatus Ille" utiliza el género policial. En una primera obra se busca una estructura narrativa y el misterio es la estructura perfecta, te empuja a escribir. Imita una novela inglesa de casa cerrada con un grupo de sospechosos. También sigue el esquema de Ross Macdonald: aparece un cadáver y el detective tiene que buscar al culpable, pero el muerto "vuelve". Es una idea que también utiliza Conan Doyle, un marco racional con una parte fantástica. El mejor ejemplo es "Laura".

En "El invierno en Lisboa" utiliza más el thriller ambulante, tipo "39 escalones", los personajes "corren". Le faltaba un pretexto para disparar la trama y lo encontró en un cuadro de Cézanne.

Antonio Lozano comenta que Muñoz Molina pone mucho mimo en la ambientación, el color de una maleta... es muy pictórico.
El autor dice tener una imaginación muy visual, necesita poder imaginar más los sitios que los personas. Por ejemplo mucha gente supone en "El invierno en Lisboa" que el músico era negro y la chica rubia, pero él no lo menciona en ningún momento. También tiene que ver con la traducción visual del cine. No muestra la cara del personaje, pero sí donde está.

En esa época trabajaba en la delegación de cultura del Ayuntamiento de Granada. No había estado nunca en Lisboa y aunque utilizaba un narrador que no sabía de música ni conocía Lisboa decidió acercarse un fin de semana porque estaba bloqueado. El viaje le permitió visualizar la segunda mitad del libro. En su viaje pasó por un acantilado y recordó las palabras de Hitchcock: Los acantilados están para que la gente se caiga por ellos, pensó que era un buen lugar para deshacerse de un cadáver... pero volviendo de Cascais en tren decidió que era mejor tirarlo desde el espacio que hay entre los vagones. Le impresionó el elevador del Rocio, construido por un discípulo de Eiffel, y aparece en su novela. También el nombre de un bar está inspirado en una zona portuaria con sitios de mala muerte de nombres exóticos.

Lozano pregunta por sus referencias cinematográficas.

Releyendo la novela para una traducción me sorprendió lo mucho que fumaba la gente… Hay mucha gente que atribuye al autor los vicios del personaje, pero no sus virtudes. Muchos le preguntan si fuma, pero nadie supone que toque el piano.

"El tercer hombre" le inspiró la ambientación de "El invierno en Lisboa", los terraplenes, la gente corriendo. En "Beltenegros" el modelo es más de espías que policial, tipo el Smiley del primer Le Carré: "El espía que surgió del frío".

¿Por qué le sienta tan bien el saxo al cine negro?
El jazz se asocia a la mala vida. En este cine de estereotipos y arquetipos suele haber un protagonista bueno, que suele tener una novia buena, pero sin atractivo sexual evidente. Es tentado por el mal en forma de una mujer que fuma. En "Deseos humanos" de Fritz Lang, suena música de cuerda cuando salen los buenos y jazz cuando aparece la mala.

En "El invierno en Lisboa" comenzó siendo contada por el pianista, pero luego optó por un narrador que no supiera de música para no caer en la pedantería musical que había observado en algunos pasajes de Cortazar. Quería que el lector se pudiera identificar con él.

Lozano menciona una frase de esta novela "Tenía una historia porque tenía un revolver". Muñoz Molina dice que la frase se le ocurrió de pronto y que tiró para alante con ella.

En "Beltenebros" aparece un Madrid lleno de lluvia, turbio, rufianesco...
Su Madrid era tenebroso porque lo conocía poco. Describe con bastante detalle los alrededores de la Estación de Atocha porque era la zona donde paraba en sus viajes. Más allá de Antón Martín comenzaba la oscuridad. Conoció el cine Barceló (ahora Pachá) y en su novela aparece un cine estilo Art-Decó inspirado en él.

En "Los misterios de Madrid", una novela por entregas, hay más precisión geográfica, pero limitada. Su primera casa en Madrid estaba cerca de Puerta de Toledo e iba por la ciudad fijándose en lo que veía, imaginando tramas. Hace una broma con su propio trabajo, hay un personaje que no sale de las Vistillas que habla de un paisano suyo: Antonio Muñoz Molina. El café Central le inspiró el café Metropolitano de Lisboa.

¿Si hicieras ahora una novela negra sería diferente?
Muñoz Molina siempre tiene la esperanza de que se le ocurra la novela perfecta, la única que conoce es "La llave maestra" de la japonesa Masako Togawa. Borges dice que la novela de misterio siempre acaba frustrando: el misterio es divino y la solución humana. También lo dice Chesterton: la revelación del misterio nunca estará a la altura del misterio. Es lo que ocurre con "Perdidos", los guionistas crean misterios sobre misterios para atraer la atención, pero luego tienen que "pagar" con la solución.

Las novelas de cuarto cerrado le atraen muchísimo, como "El cuarto amarillo" de Gaston Leroux o algunas novelas de Dickson Carr, pero dejan fuera lo real.

¿Estás enganchado a alguna serie?
Vió "Los Soprano" en tiempo real, mientras vivía en EEUU. Tiene un sistema narrativo sobre el que se debería reflexionar más. Si "El anillo del Nibelungo" de Wagner dura 15 horas, "Los Soprano" son muchas más, los capítulos terminan pero la serie continúa tras cada uno de ellos. Retrata la vida. Lorenzo Silva y él estuvieron con Joyce Carol Oates y comentaron que el arte americano es local y documental. También lo son "Los Soprano", un retrato detallado y preciso sobre como es la vida en una zona de Nueva Jersey.

"The Wire" le parece perfecta, pero demasiado técnica, le falta la dimensión poética, es implacable. Prefiere leer un libro de no-ficción sobre esa temática.

A veces se siente culpable cuando se tira toda una tarde del domingo viendo series.

¿En EEUU se vive la novela negra de un modo diferente?
Fuera de España la literatura negra está separada de la literatura normal. Mientras aquí todo está mezclado, hay más porosidad, en otros países los géneros están más tipificados. Ni Raymond Chandler ni Simenon están en la sección de literatura. Y Patricia Highsmith no es contemplada con tanta admiración. En el suplemento literario del New York Times no suele aparecer novela negra entre las críticas literarias.

En tus novelas te has acercado a la Guerra Civil, ¿ves la novela negra adecuada para acercarte a los hechos históricos?
Ya lo hicieron Sófocles en "Edipo Rey", Juan Marsé en "Si te dicen que caí" o "Ronda del Guinardó" o Eduardo Mendoza en "La verdad sobre el caso Savolta". Simenon hace novelas de personajes tan sólidos que superan a otros novelistas de su generación. Sólo hay que sacrificar una parte de la historia a la forma.

En "Beltenebros" quería hacer una novela para hablar de la resistencia antifranquista y mostrar la paradoja de aquellos que seguían consignas de personas que no sabían lo que pasaba en España. Tal como cuenta Jorge Semprun que le ocurrió cuando llegó a España, vió un país distinto, donde la gente disfrutada, lejos de las consignas.

"Plenilunio" te exigió más documentación sobre técnicas forenses…
Sí, es bastante posterior, no es tanto una novela policial como una novela con un policía. El asesino se conoce pronto. Está inspirada en un crimen que sucedió en Granada en 1987, él la escribe en 1995 y tiene que respetar la intimidad de las víctimas pero sin perder la verosimilitud. La riqueza de lo real es más atractiva que los estereotipos del género. Habló con el policía que investigó, con el fiscal, el abogado defensor... manejó mucha documentación y descubrió el respeto que hay que sentir hacia lo real. Cuando preguntó al policía por qué se cebaban con mujeres y niñas, éste simplemente respondió “porque son débiles”. Actualmente ha dejado de interesarle el género en sí y le interesan más la narración, el género periodístico y los libros de investigación.

¿Hay algo más que te llamara la atención de la investigación policial real?
El método deductivo del género policial no es real, la mayor parte de los casos se resuelven por chivatazos. También la calidad del trabajo de los policías, el modo en que han vencido al terrorismo... no gozan del reconocimiento público que se merecen, han tenido poca compensación por su esfuerzo, faltan muchas historias por contar. Venimos de una generación que ve a la Policía y la Guardia Civil como al enemigo, todavía ven un coche de policía y se asustan.

Antonio Lozano abre el turno de preguntas al público y Lorenzo Silva toma la palabra. Agradece a Muñoz Molina que se dejase convencer, no cree que sea por falta de carácter sino porque tenía mucho que decir. Le agradece especialmente la referencia al trabajo de las fuerzas del orden.

Le acompaña en el sentimiento de envilecimiento que le envuelve cuando se ha tirado toda una tarde viendo series. Cree que la secuencia final de "The Wire" es poesía pura y le recomienda "Breaking Bad", la historia de un profesor de química que se convierte en un proveedor de metaanfetamina. Comenta que en ambas series se renuncia al artificio de la intriga. En "The Wire" en el primer capítulo sabes lo que va a pasar el resto de la temporada. Personalmente cree que el acertijo está gastado ¿hay que preservarlo a toda costa? El ha renunciado a sacar el conejo de la chistera y algunos se lo han reprochado en su última novela.

Muñoz Molina comenta que nuestro cerebro está programado para buscar el orden. Nos impactan las historias que no terminan, como la desaparición de Madeleine. El llamado "monstruo de Florencia" fue un asesino en serie que a finales de los 70 y principio de los 80 mató a 18 parejas de novios que en esa época buscaban la intimidad en sus coches. Para evitar la mala publicidad y sus consecuencias en el turismo el caso no se divulgó y terminó sin resolverse.

Una persona del público pregunta si cree que el asesinato de Marta del Castillo inspirará novelas o películas. A Muñoz Molina le preocupa la emulación, el efecto tóxico, la violencia frivola de algunos jóvenes.

Antonio Lorenzo pregunta si hay intrigas en la Academia de la Lengua o en el Instituto Cervantes. El autor recuerda "Asesinato en el Comité Central" de Vázquez Montalbán.

Una persona del público le agradece que en "El invierto en Lisboa" optara por una persona que no sabía de música en el papel de narrador, que se ponga en el lugar del lector.

Muñoz Molina cree que la literatura es una democracia casi perfecta y el arte impenetrable un artificio. Las grandes obras universales están hechas para todo el mundo. A él personalmente le aburre Dostoievski pero le gusta Tolstoi. Mientras algunos se quejan de que se lee poco, otros se empeñan en hacer una literatura hostil a las personas. Cuando viaja en el metro de Madrid observa a más gente leer que en el metro de Nueva York.

Lammermoor también estuvo allí y lo cuenta aquí y aquí.