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martes, 27 de noviembre de 2012

Arturo Zarco - Marta Sanz

Arturo Zarco es detective privado.

Grande y atlético. Viste pantalones con raya, pulóver y chaqueta cruzada. Homosexual disimulado y contenido, le gustan los hombres bajos y de complexión débil. Estuvo dos años casado con Paula, que ahora es su confidente.

Su trabajo suele ser rutinario: divorcios y estafas, revisar facturas y conversaciones. Se toma su oficio con sentido del humor, para evitar el aburrimiento y confraternizar con víctimas y sospechosos y con culturalismo para evitar la sordidez. Se compara con detectives del cine y la literatura, desde Philo Vance a Mike Hammer, las referencias ciegan sus ojos. Es detective porque no cree que el mundo esté loco, ni que las muertes violentas sean obra de psicópatas, ni que su descubrimiento dependa sólo de investigaciones forenses. Cree en la ley de causa y efecto, en la avaricia, en la desesperación, en la soledad, en la necesidad y en la prevaricación. Cree en la razón.

Su ex-mujer, Paula Quiñones, es también protagonista en la historia. Un poco hippy, un poco antigua, desgreñada. Coja.

En "Black, black, black" Zarco recibe el encargo de unos padres de encontrar al asesino de su hija. La policía ha estado investigando durante un año sin poder resolverlo. El detective se adentra en la comunidad de vecinos donde vivía la fallecida.

Comentario personal

Black, black, black está dividida en tres partes. En la primera asistimos a la conversación telefónica entre Zarco y su ex. Sanz nos presenta un personaje ridículo, "pulcrito", pagado de si mismo y deshonesto, que no me resulta en absoluto atractivo. En la segunda leemos el supuesto diario de una de las vecinas, Luz, una persona con problemas psicológicos. En la tercera, Paula descubre al criminal mientras juega a las verdades y a las mentiras con su ex y con el lector.

La novela no me ha gustado, los tres personajes se expresan de un modo similar, los tres resultan ridículos, enfermizos y cansinos. La pareja Zarco-Quiñones mantiene una relación insana, de dependencia y destrucción. La resolución de la trama no es importante en el libro, es una mera excusa que utiliza la autora para presentarnos sus personajes y su mundo.

Para comer: croquetas con jamón y merluza en salsa verde. Para beber: Fanta de naranja, por obligación, no por devoción.


Libros de Arturo Zarco
  1. Black, black, black, 2010
  2. Un buen detective no se casa jamás, 2012

La autora

Marta Sanz Pastor nació en Madrid en 1967.

Se doctoró en Literatura Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid, con la tesis "La poesía española durante la transición (1975-1986)".

Ha escrito cuentos, poesía y ensayos, ha ejercido la crítica literaria en distintos medios, ha dirigido la revista literaria Ni hablar.

Actualmente trabaja como profesora en la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid. Colabora habitualmente en los periódicos El País, en el suplemento de viajes El Viajero) y en Público (en la sección Culturas) y con la revista El Cultural de El Mundo.

Otros libros

Novela y relatos
Poesía
Editora
  • Metalingüísticos y sentimentales: antología de la poesía española (1966-2000), 50 poetas hacia el nuevo siglo, 2007
  • Libro de la mujer fatal, 2009

sábado, 14 de mayo de 2011

Madrid nos mata (y nos resucita)

Esta charla tuvo lugar el 27 de abril, la Noche de los libros, a las 19:30 en la Librería Estudio en escarlata de Madrid. Juan Salvador presentó a los participantes:

Rafael Reig, Marta Sanz, Manuel Nonídez y David Torres
Manuel Nonídez, que ha ganado el XIII Premio de novela negra Francisco García Pavón con Frío de muerte, una novela que transcurre en el Madrid de 1866-68.

Marta Sanz, finalista del Premio Herralde, autora de Black, black, black, su novela se desarrolla en la actualidad en el barrio de Malasaña.

Rafael Reig, que con Todo está perdonado ha ganado el premio Tusquets (declarado desierto los dos años anteriores). Ambienta su historia en un Madrid inventado, como en el fondo el de todos los escritores, apunta el autor.

David Torres, que acaba de publicar Punto de fisión y ganó con su novela anterior, Niños de tiza, el Premio Hammett a la mejor novela policíaca en la Semana Negra de Gijón de 2009.

Todos ellos, salvo Rafael Reig, que nació en Cangas de Onís, son de Madrid y viven aquí actualmente.

A Manuel Nonídez, que nació en 1954 en lo que entonces era todavía el pueblo de Carabanchel Bajo (actualmente es un barrio) le encanta Madrid, es la ciudad que mejor conoce, los escritores escriben e inventan sobre lo que conocen.

David Torres es del San Blas que retrata perfectamente en su primera novela "Niños de tiza". En su nueva novela plantea la reivindicación, casi absurda en si misma, del nacionalismo madrileño. Un grupo terrorista apodado "Pichy" formado por chulos y chulapas que adoran el chotis y la horchata quiere poner una bomba a la Cibeles por no ser suficientemente madrileña. Hace tiempo oyó una frase "España no es Madrid", que reivindica.

Rafael Reig, que vive en Cercedilla y blande orgulloso su abono transportes, piensa que Madrid tiene unas historias que hacen de ella lo que es: La inquisición... El también puso una bomba en La Cibeles en uno de sus libros.

Marta Sanz es madrileña de tercera generación, nació en Chamberí y vive en Malasaña. Escribe sobre esta ciudad y Benidorm porque es lo que más conoce. La calle Amaniel, los polígonos industriales, las urbanizaciones pijas como La Berzosa o el barrio de Malasaña donde se sitúa la comunidad de vecinos de su última novela, un caldo de cultivo de contradicciones y deseos. Le molesta que actualmente las ciudades sean descoloridas e idénticas, que las franquicias unifiquen el paisaje. Se lamenta de que hayan desaparecido las piperas y los bares que huelen a frito. Cree que Madrid es gris.

David, un poco más adelante, comentará que en cierto modo le gusta que las ciudades se parezcan. Cuando una ciudad es muy esotérica, muy distinta, es porque normalmente tiene graves carencias. Destaca la comunidad de vecinos de Marta, cree que estas comunidades son la mejor prueba contra la existencia del alma. En su propia novela hay un personaje, que es un escritor loco que piensa que puede escribir la historia de la humanidad con los habitantes de su escalera. Uno personifica a Roma, otro a Cartago.

Rafael cree que cualquier lector español puede distinguir Los Ángeles de Nueva York. Pero no sabe si un lector extranjero distinguiría Madrid de Barcelona.

Manuel afirma que en Madrid antes había crímenes y ahora hay asesinatos: El crimen de la calle Fuencarral... Piensa que ahora hay demasiada información y poco contrastada.

David cree que los escritores no están al cabo de lo que realmente sucede en la calle, el coincide con varios en el Hotel Kafka y piensa que están como asustados. En uno de los últimos libros que ha leído se habla de Frank Sinatra, del vecino de al lado, del adulterio... Piensa que les falta sumergirse en la realidad. El escribe en "El Mundo" y les planteó la posibilidad de hacer una serie de retratos sobre madrileños marginados, en el diario afirmaron que no interesaba.

Marta afirma que ahora mismo hay mucha desconfianza en el realismo. Ella cree en lo autobiográfico. Quiere mostrar el terror que percibe. Acaba de llegar de viaje de Brasilia donde le ha sorprendido su arquitectura: en forma de avión, con barrios especializados, por ejemplo el de las farmacias. El urbanismo es ideológico y configura la realidad de los habitantes. También le ha llamado la atención las diferencias sociales de este Brasil del capitalismo en desarrollo, los pobres más absolutos con los lujos más llamativos, puerta con puerta.

Manuel, que elabora sus novelas a la vez que las escribe, comenta que la sección de sucesos ha desaparecido de los periódicos, incluida dentro de la sociedad. Le llaman la atención que algunos partidos se atrevan a afirmar que "sólo" llevan en sus listas un 2% de implicados.

Rafael comenta como nos hemos acostumbrado a cierto tipo de lenguaje: cohecho pasivo impropio, prevaricación...

Manuel nos habla de los Aleluyas y las coplas de ciego del siglo XIX, eran el periódico de los pobres donde se cuentan los sucesos y se hacen burlas de los pobres, los viejos, los jorobados. David y Rafael se animan a leerlas con la entonación adecuada y pasamos un momento realmente divertido. "En la calle del Turco..."

Loque revindica a Galdós y comenta que el autor se basó en el crimen de la calle Fuencarral y en todas las hipótesis que circulaban en su época (al parecer no se hablaba de otra cosa) para crear dos novelas:
- La Incógnita: donde se habla de un crimen en la "calle Baño" durante toda la trama, y en el último tercio del libro, aparece muerto de forma violenta uno de los integrantes de esas tertulias. El protagonista, y sus amigos, se preguntan constantemente qué pasó, en este caso con una persona muy cercana a ellos que ha muerto.
- Realidad: Donde conocemos la "realidad" de esa muerte. La forma ya no es de "novela epistolar" como la anterior, sino una especie de obra de teatro donde los personajes tienen, a veces, monólogos completamente sinceros en los que descubrimos cómo son en realidad.

Rafael explica que este fue el primer crimen mediático y amarillo. El ha editado El crimen de la calle Fuencarral en la editorial Lengua de Trapo.

Manuel cree que Galdós se callaba mucho. Según Baroja el autor le explicó la historia completa del crimen de Prim pero cuando luego lo escribió no se atrevió a contarlo todo.

Reig cree que se puede rastrear la historia de Madrid leyendo a Larra, Galdós, el Baroja de La búsqueda y Aurora Roja, Valle-Inclán, Martín Santos, García Hortelano, Emilio Carrere y su “La torre de los siete jorobados”. Nonídez nos explica que realmente Carrere sólo entregó las 7 primeras páginas y la tuvo que terminar un "negro". Edgar Neville realizó la adaptación al cine.

Una mujer del público comenta que Barcelona como ciudad ha calado más en la literatura y menciona a Marsé y a Mendoza, también en la novela negra. Alguien comenta que Marsé no refleja toda la ciudad sino el Guinardó, la clase alta. Otros comentan que Hortelano muestra el Madrid de los yupis y los funcionarios.

Juan cree que en Madrid nos identificamos más con el barrio que con la ciudad. David cree que tenemos una relación de amor-odio con nuestra ciudad. Como las mujeres en las películas de Clint Eastwood que no llaman mucho la atención y al final te das cuenta de que te has enamorado de ellas.

José María Sánchez Pardo, que está entre el público, defiende que lo que caracteriza a Madrid es la falta de identidad. Cree que Madrid es un poco pobretón, le falta un puntito "cool". Una amiga suya dice que Madrid es un bar.

David comenta que Madrid es la única ciudad sin monumento al soldado desconocido, alguien comentó que porque aquí nos conocemos todos. Tampoco tenemos "tontodromo" (Bueno, eso sería hasta ahora, el Madrid Río creo que es un ejemplo magnífico). Sus amigos de Barcelona le cometan que aquí hay más marcha.

Tras la charla tomamos un vino. David y Rafael salieron corriendo para atender otros compromisos. Nonídez nos contó como se había gestado su novela "Frío de muerte". Investigando sobre un hecho histórico encontró una serie de informaciones inéditas y llamativas que le han llevado a escribir una trilogía. También nos habló de su serie juvenil de novelas de Alberto Mas, un investigador que hace frente a lo paranormal con su racionalidad, hasta el momento está formada por tres libros.

Estuve charlando con José María sobre un montón de escritores: Evanovich, a los dos nos encanta; Leo Málet... y Oscar Urra, a quien acaba de entrevistar en La Gangsterera. Me recomendó que leyera a Minette Walters, publicada a principio de los 90 y cuyos libros son difíciles de conseguir, aunque yo ya he echado un vistazo a un par de ellos en la Feria del libro antiguo y de ocasión.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Otra perspectiva de la novela negra

Este encuentro tuvo lugar el martes 16 de noviembre de 2010 a las 19:00 horas, dentro del ciclo "Encuentros en negro 2010 en la Besteiro" de la Escuela Julián Besteiro de Madrid.

Presentó el acto Isabel María Navarro, Secretaria Confederal de Cambio climático y Medioambiente de UGT. Espera que disfrutemos de este encuentro. Estos se realizan desde 2008 dentro de "Las iniciativas para la promoción de la lectura". Es su tercera edición y han pasado por ellos escritores tan prestigiosos como los de hoy y muchos más: Raúl Argemí, Andreu Martín, Juan Madrid, Paco Ignacio Taibo, Francisco González Ledesma, José Javier Abasolo, Jerónimo Tristante, Almudena Grandes... Agradece la organización a Paco Camarasa sin cuya ayuda no serían posibles.

Paco Camarasa comienza diciendo que le gustaría haber invitado a Esperanza Aguirre cuyas declaraciones sobre la economía: "los mercados castigan a quienes ignoran o desprecian" le parecen auténtico género negro. En los tiempos que corren considera que "la Besteiro" no es simplemente un edificio, es un espacio de libertad donde se respira un contexto. Agradece que en este espacio se permitan analizar las novelas negras y otras realidades, no sería posible hacerlo de otra manera ya que el ayuntamiento y la comunidad no ceden sus bibliotecas.

"Otra perspectiva de la novela negra" es el título de la conferencia, no querían llamarlo "Mujer y novela negra". Durante un tiempo la mujer no era protagonista sino víctima… Sherlock Holmes era bastante misógino. La primera es británica Miss Marple, buena detective porque es muy cotilla. Al otro lado del océano la mujer es rubia, mala... fatal. Muchas mujeres comienzan a escribir novelas protagonizadas por hombres... pero en los 90 surge un grupo de mujeres que cuyas protagonistas son mujeres.

Presenta a las conferenciantes por orden alfabético:

Mercedes Castro, licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid. Es poco conocida su faceta como editora de novela negra, creadora de la colección "Linea de sombra" en Espasa, donde se publicó por primera vez a Fred Vargas. La falta de acogida del público hizo que los ejemplares se tuvieran que guillotinar. Su primera novela "Y punto" está protagonizada por una mujer policía, Clara Deza. La segunda "Mantis", por una mujer fatal.

Alicia Giménez Bartlett, nació en Almansa. Es la primera autora de novela negra con un calle dedicada en su ciudad. Algo difícil de lograr en ciudades como Barcelona, donde hace falta llevar 5 años muerto para que pongan tu nombre a una. En una de sus novelas "Una habitación ajena" escribe desde la perspectiva de la criada de Virginia Wolf. Su serie literaria sobre Petra Delicado y Fermín Garzón nació en 1996 y ha ganado los premios más prestigiosos: El "Women Fiction Festival de Matera Award" (Italia), El "Grinzane Cavour (Noir)" a la Mejor Novela Extranjera por "Un barco cargado de arroz"... En esos años sólo hay dos mujeres policías en la novela negra, ambas europeas: Petra Delicado y Nastia Kaménskaya, el personaje de Alexandra Marinina, que es amiga de la autora.

Marta Sanz nació en Madrid. Ha sido finalista del premio Nadal y del premio Herralde. Su último protagonista es un detective homosexual que investiga por encargo de los padres de una víctima.

Paco les lanza la primera pregunta: ¿Por qué crean sus personajes?
Mercedes Castro comienza contando que coincidió firmando con Esperanza Aguirre en la caseta de El Corte Inglés en la Feria del Libro y de esa experiencia sacó material para escribir 6 novelas de 600 páginas. La gente pedía "el libro de Espe". La cree perfectamente capaz de escribir novelas policíacas, Paco suspira: ¡No pasarán! Y pregunta si ha escrito un libro. Mercedes cree que son dos, uno de ellos de discursos.

Creó a Clara Deza a partir de una experiencia personal. Cuando llegó a Madrid como estudiante compartió piso durante tres años con una mujer policía, originaria de Cuenca, que comenzaba su trabajo en una comisaría castiza del barrio del Pilar, con compañeros de 50 años. Castro fue testigo de su evolución, de cómo hizo muchas concesiones y fue perdiendo mucho de sí misma, de cómo pasó de ser una persona sin prejuicios, al servicio del público a una persona prejuiciosa, que perdió su compasión por considerarla algo femenino de lo que había que deshacerse. Fue hace bastante tiempo, en la época del asesinato de Tomás y Valiente. Recuerda como limpiaba su pistola viendo la televisión (actualmente está prohibido sacar las armas de la comisaría). Tardó 9 años en escribir esa novela, lo hacía poco a poco, mientras trabajaba en una editorial. Una empresa donde el 80% eran mujeres y 20% hombres y a ellas las llamaban "chicas" y a ellos "señores". Esa experiencia también influyó en su novela y para reflejarla buscó a alguien que realizara un trabajo muy "masculino". Quiso reflejar también lo hostil que resulta Madrid para los recién llegados, como les deshumaniza. Finalmente quería provocar, enfrentarse al cliché de las policías estadounidenses poco femeninas, como tíos con pintalabios, presentando otro tipo de mujer y su primer "atributo femenino" fue ponerle una suegra. Se lió y acabó escribiendo 650 páginas.

Alicia Giménez Bartlett nos cuenta que cuando comienza a escribir las mujeres sólo eran víctimas, cómplices o inductoras. No había asesinas ni policías, las mujeres desempeñaban papeles de tercer rango. Ella quería una mujer protagonista, que mandara. La hizo policía porque se le hacía difícil que como detective se dieran las casualidades necesarias para que se ocupara de casos importantes, ya que los detectives en España no están autorizados para realizar las mismas funciones que en Estados Unidos.

Había pocas protagonistas con placa, algunas detectives privadas, algunas periodistas. En el imaginario femenino, ser policía tenía connotaciones negativas, no sólo los residuos de la imagen del cuerpo en el franquismo, sino una gran mayoría que pensaba que para ser policía había que ser un poco hijo de puta. Ello hace que situé a su protagonista en una tesitura moral.

Giménez Barlett se define como feminista. No cree que la alternativa sea ser feminista o no serlo sino ser feminista o estúpido, no necesita más explicación. No por ello piensa que las mujeres sean seres angélicos, no cree en las frases tipo "si la mujer tuviera el poder no habría guerras", basta recordar a Margaret Thatcher. Las mujeres son seres humanos y por tanto imperfectas, con los fallos que se dan en ambos sexos.

Petra es mayor que sus compañeros, con más traumas que las mujeres de épocas más recientes. Cuando empezó a escribir no había tantas policías como ahora: En la última fiesta de la Policía se comunicó en nota de prensa que en Cataluña hay 400 policías, 2 de ellas comisarias. El patrón de la policía, aunque algunos no lo sepan, son los Ángeles Custodios (Marta Sanz se rié: "pensé que ibas a decir los Ángeles de Charlie").

Marta Sanz agradece poder compartir mesa con los presentes. Llegó al género negro desde otros. Recuerda que la primera vez que compartió micrófono, que no mesa, con estas escritoras fue en la radio. Cuando les preguntaron cómo se sentían como "damas negras" Alicia contestó "mejor dama negra que puta blanca". Marta era la única presente en el estudio y observó como todo el equipo se quedaba blanco y sin saber que decir.

Se siente la gran segundona del país: siempre medalla de plata, dama de honor, finalista…

También tiene su propia anécdota con Esperanza Aguirre. Su padre, diputado de la Asamblea de Madrid por Izquierda Unida regaló su obra "El libro de la mujer fatal" a Aguirre con una dedicatoria de su hija "A la más fatal de todas las mujeres". Esperanza le respondió con una nota de agradecimiento que guarda como salvoconducto por si llegan épocas peores.

En todas sus novelas es consciente de escribir desde su biografía, desde su identidad sexual, desde los libros que ha leído. En el caso de "Black, black, black" quiere hacer una crítica al género mediante un detective atípico, no es un héroe, un luchador, una persona al servicio del público o un concienciado justiciero. Arturo Zarco es un culturalista al que gusta la novela negra, le fascina su estética y por eso se ha hecho detective. Toda su realidad es percibida desde este filtro y por eso tiene un contrapeso, su mujer, Clara Quiñones, inspectora de Hacienda. Zarco es homosexual, pero de un modo reprimido, por eso estuvo casado. Su "mujer fatal" es un efebo de 19 años.

Paco Camarasa recuerda que Petra Delicado fue la primera policía de la novela negra española. Hasta ese momento sólo el protagonista de Prótesis era policía, otros eran ex-policías, como Toni Romano de Juan Madrid, periodistas como el Gálvez de Jorge Reverte o detectives como Pepe Carvalho de Montalbán. Paco cree que en las novelas femeninas hay más cotidianeidad, menos violencia, no aparecen Serial Killers o muertes violentas como en las novelas de John Connolly.
¿Qué opinan las autoras sobre la violencia?

Mercedes Castro tiene a una mujer policía como protagonista en su primera novela y en la segunda una mujer fatal (leyó el libro de Marta Sanz). Al igual que hace unos años la novela histórica estuvo de moda y bastaba que el protagonista pasara por debajo de un puente romano para encuadrarla en este género, ahora, con el boom de la novela policíaca, sus editores le preguntaron si su última novela era negra. Ella les dijo que no, es de suspense.

Los lectores de género negro le dicen que en sus novelas faltan “vísceras”, también se lo reprocharon en la Semana Negra. No quiere ser explicita con la violencia, aquí no se mata con pistolas, los asesinos envenenan viejecitos. “Y punto” es violenta, pero desde el punto de vista de las situaciones. Le interesa mostrar la violencia cotidiana: la hostilidad de la ciudad (ayer mismo unas personas mal interpretaron un gesto suyo en el autobús y la empezaron a chillar), los abusos de poder, la mala educación, el te piso porque te puedo pisar… Le costaría menos describir una matanza que la violencia de una escena con medias verdades, miradas… la violencia soterrada le parece más difícil de mostrar.

A Alicia Giménez Bartlett describir con talento la violencia física le resulta más difícil. Cree que Tarantino es un genio mostrándola visualmente, pero hacerlo por escrito es complicado: "Le dió tres golpes en la mandíbula, saltó la sangre" puede llegar a ser mediocre. El cine y la televisión son más gráficos, no se ve capaz de competir. Metió a Petra en una pelea de bar porque le hacía gracia presentarla en esa situación. Coincide con que la violencia no acaba en lo físico.

Marta Sanz no quiere hacer de la violencia un espectáculo en su novela. Le interesa otro tipo de violencia: la de la madre que viene cansada del trabajo, la de los ancianos solos y desasistidos, en definitiva la violencia del sistema que se refleja en la vida de las personas. Quiere presentar la violencia física de un modo cutre, no con pistolas o hipodérmicas sino por ejemplo con ladrillos. Recuerda al Zola, un autor que le parece clave, en "La bestia humana" Séverine y su marido se ponen de acuerdo para matar a un ex-amante… hay una violencia sucia, poco espectacular y eficaz.

Cree que en el género negro todavía hay cierta crítica social y política "prohibida" en otros géneros, pero también hay algo que le molesta: se abusa de los estereotipos. No se establece un diálogo con ellos sino que se produce una repetición de clichés conocidos.

Paco Camarasa cree que hay realidades más cotidianas más violentas que las que se dan en la literatura, personajes como el Bigotes o Correa que regalan trajes o Millet que se apropia del dinero del Palau ¿son estereotipos? También comenta que uno de los personajes de "Y punto" protagonizará otra novela.

Para Mercedes Castro el cine es muy visual, los personajes de Tarantino "bailan" mientras pelean, es como una broma. Hay otras películas como "Ciudad de Dios" o "Muerte de un ciclista" donde la violencia es más chapucera, más realista.

Para Marta Sanz la violencia radical nos insenbiliza frente a la violencia cotidiana. Los asesinatos que transmiten los medios de comunicación nos hacen menos conscientes de los hechos más comunes que suceden a nuestro alrededor.

Una persona del público comenta que Lorenzo Silva en "La estrategia del agua" ha escrito sobre el maltrato a las mujeres y pregunta a las autoras si ellas lo abordarían.

Para Alicia Giménez Bartlett es un tema terrible. Ella intenta reflejar lo negativo en los pensamientos, no en la narración. Sus novelas tienen un 80% de humor y no sabría como tratar ese tema con humor.

Marta Sanz no cree que "La estrategia del agua" hable del maltrato sino de una ley que a Silva le parece injusta. Piensa que en este país no se ha escrito una novela negra sobre el tema.

Mercedes Castro nació en Ferrol, una de las ciudades de Europa con mayor índice de suicidios. En un momento determinado las autoridades se dieron cuenta de que la publicación de las noticias sobre los suicidios tenía cierto efecto llamada y se llegó a prohibir hablar de ellos. Piensa que con el tema de la violencia de género puede suceder algo similar. En alguna ocasión ha escuchado un chaval decir "te voy a hacer como el tío del otro día". Pese a todo piensa que hay que hablar de ello y personalmente afirma "no tener huevos" para escribir del tema. Tiene un vecino ex-policía de baja permanente, ha trabajado durante años persiguiendo páginas webs de pederastas. Su pareja le propone visitarle para conseguir material pero ella teme banalizar el problema, no hacerlo suficientemente bien.

Alicia Giménez Bartlett no cree que tengan tanta responsabilidad, son escritores, ella ha escrito sobre la pederastia.

Paco Camarasa recomienda “La mujer de verde” de Arnaldur Indridason, una novela policíaca que trata con profundidad el maltrato de una mujer. Marta Sanz recomienda “La casa del mirador ciego” de Herbjørg Wassmo, no es policíaca y trata sobre el maltrato infantil.

Le pregunto a Alicia Giménez Bartlett cuando tendremos una nueva entrega de Petra Delicado. Ella comenta que para disgusto de su editor, ya que se venden menos, está finalizando una novela que no es de Petra. Una vez que termine se pondrá en marcha con los personajes a los que considera sus amigos.

Otra persona les pregunta si piensan que los asesinos son locos.

Marta Sanz cree que hay asesinos cuerdos y que muchas personas en ciertas circunstancias serían capaces de matar. Le gusta Maigret por su compasión, porque entiende al criminal y sus razones y la culpabilidad que tiene un mundo hostil. No le interesa Sherlock Holmes porque parte de la base de que el mundo está bien hecho. También le gusta Patricia Highsmith.
Giménez Barlett cree que para Conan Doyle la novela era un divertimento.

Paco cree que nuestro país es atípico, mientras muchas escritoras de otros países tienen personajes masculinos: P.D. James y Adam Dalgliesh, Ruth Rendell y el Inspector Wexford, Donna Leon y Brunetti, aquí hay muchos autores con personajes femeninos: Jacinto Rey con Cristina Molen, Juan Bolea y Martina de Santo, Cesar Mallorquí y Carmen Hidalgo, José María Guelbenzu y la juez Mariana de Marco, Andreu Martín y la mossa d’Esquadra Wendy Aguilar o Javier Otaola y la ertzaina Felicidad Olaizola. También le sorprende que en nuestra literatura no se encuentren forenses como Kay Scarpetta, Temperance Brennan o Quirke.

Alicia Giménez Bartlett tiene una asesora policía que se muestra sorprendida de que en las series siempre encuentren una pestaña, la realidad no es así.

Mercedes Castro cree que hay forenses como secundarios, a ella le costó bastante documentarse sobre el tema, no hay forenses "a mano". Recuerda el muerto de Domingo Villar en "Ojos de agua" donde también se muestra el punto chapucero del crimen. Quizás no sea un papel muy atractivo para crear un personaje.

Marta Sanz ha leído a Scarpetta y no le resulta creíble, muchos de sus comentarios son "higienistas": fumaba, bebía… Cree que algunos escritores eligen estos protagonistas para hacer un alarde, como un reto.

Paco Camarasa comenta que a Harlan Coben le pidieron que creara un personaje femenino pero no se sintió capaz. Quizás los editores buscan personajes femeninos ya que la gran mayoría de los lectores de novela policíaca son mujeres.

Mercedes Castro recuerda que en su época en una gran editorial se hacían fichas de libros, su función era darlos a conocer a gran parte de los implicados en los procesos de publicación y comercialización que no los leían. En la ficha había un apartado "Se parece a", cree que con ello se mataba en parte la posible originalidad del libro. También había presentaciones en las que los "cazadores de tendencias" les mostraban gráficos sobre los supuestos gustos del mercado. En cierta ocasión hasta oyó decir que había cierta simpatía hacia los minusválidos por la cojera por el personaje de House.

Marta Sanz comenta que si llega a saberlo no hubiera creado una protagonista coja en "Black, black, black". Piensa que lo malo es que se publique basándose en estas tendencias y que haya escritores que se autocensuren para ajustarse a lo que se espera de ellos.

Paco le pregunta a Giménez Bartlett cual de sus novelas se ha vendido más y ella le responde ¿dónde? Sus libros tienen más éxito en Italia, Alemania y Francia que aquí. "El silencio de los claustros" es la más vendida en España, pero sumando todas las ediciones de bolsillo no está segura. Su favorita es la segunda "Día de perros". La primera novela siempre tiene algo de experimento y en la segunda ya se consigue el tono de lo que se desea transmitir.